Santa Cruz

Por  13:41 h.

La gestión de Manuel Ruiz de Lopera al frente del Real Betis suele monopolizar la información del club verdiblanco. Es noticia por lo que hace, por lo que deja de hacer, por lo que otros no quieren que haga, por los daños colaterales que produce, por los heridos del fuego amigo y del enemigo, por Tegasa, por Encadesa, por todo. Raro es el tema que se toca en la casa heliopolitana que su nombre no sale a relucir e incluso hay ocasiones en que asuntos ya suficiente digeridos producen un reflujo que deja una insoportable acidez en la boca de los aficionados. Como la que dejó el paraguayo Roque Santa Cruz hace unos fechas cuando le confesó a Roberto Arrocha en ABC que teniéndolo todo acordado con el inquilino de Jabugo, desistió de firmar al desconfiar de las empresas que avalaban los pagos.

Santa Cruz estaba equivocado: firmar por cualquiera de esas empresas era más tranquilizador que hacerlo por el Betis, un club presumiblemente descapitalizado como de forma tácita reconoce su máximo accionista cuando asegura que le piden avales personales aunque sea por cien mil euros para cerrar las operaciones. ¿Si el club no puede avalar una cantidad así, qué es lo que tiene? Será el juzgado quien nos desentrañe el misterio.

Pero la confesión del ex ariete del Bayern Munich, hoy triunfante goleador en el Blackburn Rovers, lejos de ser una anécdota se convierte, analizada, en una bomba de amargura. O no es como lo cuenta el futbolista, y nadie lo ha desmentido que sepamos, o Ruiz de Lopera dejó de hacer una operación muy interesante para el Betis simplemente por no cederle al club el activo de la ficha del cotizado jugador. Muy fuerte la cosa.

Redacción

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