Si la Justicia no juzga a todos por igual, búrlenla

Por  1:17 h.
Desde 1932 no se daba un partido por perdido en Primera con tantos minutos por jugar como ha ocurrido en el Betis-Athletic. Tuvo que pasar una Guerra Civil, la II Mundial, cuarenta años de Don Paco, la transición y 31 años de democracia para que, aprovechando que el Betis pasaba por Competición como la Canina lo hace por la Carrera Oficial, llamando a duelo, Alfredo Florez y sus secuaces (RAE: «secuaz: que sigue el partido, doctrina y opinión de otro») decidieran, por delegación federativa (¿?), dar satisfacción a un Athletic que no hace mucho, con ocasión de la visita del Real Madrid a San Mamés, retiraba apresuradamente del área de Casillas monedas, mecheros, botellas, latas y hasta una navaja. A Competición le pareció irrelevante el bazar contenido en el acta arbitral y las páginas de los periódicos.

Me cuentan, y no sé si es verdad o butifarresca leyenda futbolística, que cuando al Barcelona le cerraron el Nou Camp, el club azulgrana evitó el cierre y la sanción de la FIFA gracias a que un socio, a título «particular», presentó recurso contra la sanción ante la Justicia ordinaria. Como el club no reclamaba no se pudo actuar federativamente contra él y Laporta ganó el tiempo necesario para pactar con Villar el cambio «ad hoc» de una ley que lo exoneraba de la sanción. Ya que está más que demostrado que la Justicia deportiva es incapaz de juzgar a todos por igual, copiemos las inteligentes maneras de burlarla de los listillos de siempre.

El fútbol español huele mal. Nauseabundamente mal. Da asco y urge tanto limpiarlo que uno le aceptaba el pulso al impresentable de Blatter, y se jugaba a gusto la Eurocopa y la próxima participación europea de nuestros clubes con tal de tener de una vez gente decente al frente.

Redacción

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