Un clavo en el alma

Por  15:23 h.

Olvídense del debate estéril sobre si la eliminación de la Copa del Rey es un fracaso, una decepción o una penitencia, porque lo importante no es dar en el clavo con la definición sino sacárselo del alma a éste equipo herido por la falta de gol y, de unos partidos a esta parte, por la pérdida de una personalidad en el juego que le había posibilitado caminar con la cabeza alta mientras pisaba los cristales de las derrotas. Anda desconcertado el plantel. Tanto que Juanito reclama ir a lo práctico ya que se perdió el fútbol en un recodo, pero sin acertar a decir qué es eso, dónde se compra, cómo se traduce en puntos contantes y sonantes.

El Betis no hizo acopio de puntos en los tiempos en que Guardiola piropeaba a Chaparro con las estadísticas -“después de nosotros sois los que más llegáis al área contraria”- y ahora que le llegó el bache que asola a todos los mortales tiene el colchón rajado y los muelles amenazando sus carnes. Cada envite se antoja una batalla, cada jornada una guerra y no queda ni la tirita de la Copa para detener la hemorragia.

No creo que la solución sea echar a Chaparro ni tampoco mantenerlo, que lo malo muchas veces no es lo que viene sino lo peor que ha de venir. Mientras escribo y madura la duda, el AVE Zaragoza-Sevilla difunde por los auriculares música brasileña con la que agasajar a uno de sus probables pasajeros, un Ricardo Oliveira que vuelve, si no se revuelve la cosa a última hora, para desmentir que las segundas partes nunca fueron buenas. Acaso porque las primeras de este equipo tampoco lo son. Ahora mismo, la verdad, ni los intermedios.

Redacción

Redacción