Setién, flanqueado por Serra y Haro (Foto: Juan Flores).
Setién, flanqueado por Serra y Haro (Foto: Juan Flores).

Volver a los orígenes y no a los reproches

El Betis debe creer de nuevo en lo que se hace y no correr mucho sino bien; si se hace mal y no se llega nunca al balón, parece que manda la desidia
Por  11:58 h.

De todo el mundo felicitándose porque por una vez las cosas se hicieran con cordura se ha pasado a todo el mundo escupiendo los elementos más corrosivos de sus pensamientos, no sólo a diestra siniestra sino alguno incluso hacia arriba, acaso con la esperanza de que cuando caiga lo que subió ya no esté él debajo. Muy de Real Betis de los últimos años, muy de las trece barras agitadas por ese terremoto cíclico que sacude a la entidad desde hace muchas, demasiadas temporadas. Parecía éste un buen año para una navegación placentera, incluso feliz, y a estas alturas de la singladura ya se ha pasado de marejadilla a marejada y amenaza la mar gruesa.

Porque gruesas son las cosas que se están diciendo estos días: que si la plantilla no comulga con Setién y le está haciendo la cama, que si Setién aborrece algunas de las imposiciones de Serra, que si Serra abjura del modelo de juego que trata tozudamente de implantar Setién, que si Haro deberá dimitir como prometió si la temporada es un desastre, que si la defensa encaja de triple en triple igual que la de baloncesto, que si la gestión de la lesión de Sanabría ha sido bochornosa, que…

Y lo cierto es que los jugadores, muy en especial aquellos más criticados, como Adán, han dado muestras de estar con el técnico y su idea de juego, que el entrenador admitió que la confección del plantel fue un consenso con Serra, que el vicepresidente deportivo avala la filosofía de Setién por mucho que le guste más la suya, que Haro sabe lo que dijo pero de nada vale recordárselo en diciembre, que defender es cosa de todos no sólo de los de atrás y que en cosas de la salud no es sensato ir divulgando los achaques de los jugadores.

Atraviesa el equipo un momento difícil, es obvio. Nadie se explica que se haya pasado de jugar de manera espléndida a la desorganización de la noche copera contra el Cádiz o al aturdimiento de Las Palmas. Falta cohesión, volver a los orígenes que inspiraron los inicios del campeonato liguero, creer de nuevo en lo que se hace, sin dudas, y no correr mucho sino bien, porque si se hace mal y no se llega nunca al balón, parece que manda la desidia. Falta hacer Betis por encima de todo. Y el fútbol dirá.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla