A pesar de un tal Manué

Por  10:22 h.

Que el Betis ahora mismo es un desastre a nivel deportivo e institucional es una obviedad, por ello he querido esperar unos días para hacer balance sobre otro aspecto. Me podría haber centrado en el enorme ridículo que sintieron béticos y periodistas cuando el pasado sábado, una vez se confirmó que el cuadro verdiblanco no ascendía, salió la persona que menos pinta en este club centenario para dar una rueda de prensa ridícula, en la que una vez más este personaje mintió. Explicó que esta semana habría una rueda de prensa tras una reunión del consejo, y no la ha habido ni los medios están citados para ella (a las 13:30 del viernes 25, hora de publicación de este artículo) . Pero no debe pillar por sorpresa, ya que la única vez que el señor Blanco se puso ante los medios de comunicación fue para presentar un plan estratégico del club en el que poco más que se decía que él era la mano derecha de Lopera. Evidentemente, no ha sido así, ni tampoco ha habido las reuniones mensuales del consejo que él prometió.

Pero como decía al principio, quiero centrarme en otro aspecto, sobre todo, visto el desastre que se avecina para el Real Betis Balompié. Soy de los que piensan que la afición tiene gran parte de culpa de lo que ocurre ahora mismo en el Betis. He sido crítico con ella en otras ocasiones, porque estaba anestesiada, dormida, pero lleva un año dando una lección tras otra. Hace poco más de 365 días se lanzó a la calle en masa para dejarle claro al que manda que no lo quiere. Fue un día en el que se respiró Beticismo, la pena fue que no sirvió para nada, ya que Lopera hizo como si no ocurriera.

Esta temporada la actitud ha sido para quitarse el sombrero. Muchos decidieron no colaborar más con el máximo accionista y no se sacaron el carnet. Otros dejaron claro el 29N que eran capaces de dejar solo al equipo durante unas horas con todo el dolor de sus corazones, con tal de conseguir la marcha de Lopera. Impresionantes han sido las salidas del equipo este año, con miles de béticos en Tarragona, Gerona o Alicante. Y qué decir del desplazamiento de Salamanca. No hay palabras para describir tal muestra de Beticismo, una de las más míticas que se recuerdan por Heliópolis, similar a los viajes a Londres y Liverpool o las finales de Copa en Madrid. Igual de increíble ha sido la respuesta de la fiel infantería verdiblanca cuando se dio cuenta de que su empujón era necesario para que el equipo ascendiera. 55.000 personas en los partidos ante Real Sociedad, Numancia y Levante, con unas muestras de saber estar y respetar los tiempos dignos de una afición madura e inteligente. Y es que, aunque los que están dentro del club, con el del búnker de Jabugo a la cabeza, están haciendo todo lo posible para acabar con este sentimiento centenario, el Beticismo sigue vivo. Muy vivo, a pesar de un tal Manué

Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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