Castaño, Haro y López Catalán
Castaño, Haro y López Catalán

Las candidaturas al Betis

Haro y Catalán, frente a Castaño
Por  12:23 h.

Las dos únicas candidaturas que optan a mandar en el Betis a partir del día 24 de septiembre ya están presentadas. Primero apareció la de Haro y Catalán y desde este miércoles también conocemos las bases de la de Castaño. He de decir que, a priori, las dos me parecen buenas. Las propuestas por ambas partes significan mejorar al Betis tanto a nivel institucional como deportivo, algo que hace falta desde hace años en Heliópolis. El problema viene en la puesta de escena. El día 23 los accionistas tendrán derecho a elegir cuál de las dos debe ganar, aunque en verdad, salvo movilización en masa, sólo ocurrirá lo que quiera Farusa, es decir Lopera. Si une su paquete de acciones al de Castaño, el abogado se convertirá en el nuevo presidente del Betis. Volverán, por tanto, Lopera, Oliver y Bitton Sport y todo ese aroma del pasado que dejó 90 millones de euros de deuda y que últimamente sólo se les ha visto en los juzgados por las causas pendientes. Castaño intenta apartarse de aquello diciendo que él no tenía nada que ver porque sólo se dedicaba a la cantera, una excusa barata para tapar que permitió que gente como Lopera y Oliver saquearan, presuntamente, las arcas del Betis. ¿El primer paso de un abogado que presume de beticismo es volver a meter en el club a alguien al que le acaban de abrir juicio oral por lo penal por hacerle daño al club? No han hecho falta más que unas pocas horas para apreciar que las buenas palabras de Castaño (“unidad”, “Haro y Catalán no son mis rivales”) eran una farsa. Amenazas a periodistas por parte de los organizadores del acto (un clásico en el pasado) y primeros desmentidos: PNB aclara que lo dicho por Castaño de la reunión con Haro y Catalán no es cierto. De los protagonistas del proyecto, poco que decir. El abogado oculta quiénes serán sus consejeros y sus hombres de fútbol, más allá de poner como cabeza visible a Chaparro, otro que suena al año 92.

Enfrente está la otra opción para el Betis, la de Haro y Catalán. Que a Castaño y compañía ya se le conozca (para mal) no significa que esta candidatura sea perfecta. Ambos vienen de un consejo que ha hecho cosas mal y tampoco hay que dar por hecho que serían los salvadores del Betis. Eso sí, tampoco es justo acusarlos de cosas que no han hecho como es el caso del descenso de los 25 puntos. Es indudable que con ellos dos en el consejo de administración ha habido operaciones que se deben aclarar, ha habido una planificación llevada por Macià que podría haber sido muy mejorable y, sobre todo, han permitido que ciertas personas manden en el club y que hayan vuelto otras (Stosic) cuyos casos no tienen explicación. En definitiva, Haro y Catalán no son perfectos, claro que no, pero también es verdad que tienen derecho a tener un voto de confianza y que ya no habría una administración judicial por medio. Es su candidatura también quieren un Betis grande y, salvo que alguien demuestre lo contrario, están en paz con la Justicia. Y para acabar con todas esas dudas creadas en ciertos sectores, nada más simple que hacer una auditoria. No hay nada que esconder, se supone. Por lo tanto, el turno ahora es para los béticos. Para los pequeños accionistas y para los grupos que aglutinan a más como es el caso de PNB. Es el momento para que el bético se posicione y decida. Aquí no hay salvadores del Betis, el cuento chino del año 92 ya quedó demostrado.

Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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@jolias78 @samuelsonsilva Hay dos que lo están celebrando por ti... Enhorabuena - 1 día ago