Joaquín y el utillero José Manuel Acuña, el Curita, bailan una sevillana en el vestuario de Montilivi
Joaquín y el utillero José Manuel Acuña, el Curita, bailan una sevillana en el vestuario de Montilivi

Los chistes de Joaquín

Joaquín tiene arte, es muy gracioso y cuenta muy bien los chistes, pero lo que realmente hay que resaltar es su faceta como futbolista y bético
Por  12:21 h.
Joaquín Sánchez se marchó del Betis como un ídolo. Dejó Heliópolis en busca de labrarse su carrera en clubes de mayor entidad, salió para ganar títulos toda vez que vio que en casa, con Lopera al frente, eso iba a estar complicado por mucho que levantara la Copa del Rey del año 2005. Comenzó su periplo en  Valencia y pasó por Málaga y Fiorentina, pero siempre sabiendo que era ‘Joaquín el del Betis’. Así lo conoce el mundo del fútbol y de ello presume él cada vez que se ha puesto y se pone delante de un periodista. El portuense, criado en la cantera bética, es un mito viviente de la entidad y, después de la obra de arte que realizó ante el Girona, ha vuelto a la primera línea mediática. Pero Joaquín también tuvo que oír críticas. Incluso de algunos béticos que decían que su segunda etapa en Heliópolis era para retirarse a costa del club de sus amores. Que volvía para contar chistes, eso decían algunos.
Pues bien, ahora que todos sacan pecho (y con razón), conviene recordar muchas otras cosas de Joaquín, jugadón en Motilivi aparte. Porque desde que llegó, desde que volvió a la que fue, es y será su casa (realizó un esfuerzo enorme y la mano escayolada de su presentación tiene mucho que ver), no ha parado de dar lecciones de beticismo. Dentro y fuera del terreno de juego. Sobre el césped, en las malas y en las buenas, ha sido de los mejores. La vergüenza torera, la obsesión por devolver al Betis al sitio que merece, le ha hecho tirar del equipo con orgullo, aunque el equipo no diera para más. Y ahora, que sí lo da, no sólo es que no desentone tras el evidente salto de calidad, sino que es uno de los baluartes de este Eurobetis que ya asoma a seis jornadas del final de LaLiga. Pero hay más, porque el bético, el aficionado en general, sólo ve lo que lo que ocurre en los partidos y lo que muestra el club en vídeos y redes sociales, pero Joaquín también tira del carro de puertas para adentro. Es el capitán y actúa como tal. Su compromiso en el vestuario es total y su servicio al Betis está fuera de toda duda. Pero, por si todavía hubiera algún incrédulo, encima el portuense se ha gastado un millón de euros en acciones para ayudar a que su club dejara a un lado el lío judicial. A punto de cumplir 37 años, Joaquín tiene arte, es muy gracioso y cuenta muy bien los chistes, pero lo que realmente hay que resaltar es su faceta como futbolista y bético. Cuando se retire, porque se tendrá que retirar, será el momento para realizarle el mejor de los homenajes como una de las trece barras del escudo que ya se ha ganado ser. Él, mientras tanto, seguirá dando lecciones sobre el césped. Y este año, como ya le ha avisado a Setién, sobre el albero del Real… Se lo ha ganado.
Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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