Juan Pablo Colmenarejo

El espejo de aumento

Godin y Giménez son dos marines y Griezmann un mosquetero de lujo que ha decidido marcharse del equipo que mejor le entiende

Juan Pablo Colmenarejo
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El gol de Gabi al final del partido hizo justicia a un tipo que ha corrido más de la cuenta porque así se lo pidió Simeone desde el primer día. Y cuando salió Torres por Griezmann fuimos felices del todo rodeados de franceses de Marsella repletos de bengalas. Escribo desde la grada de Lyon, sentado junto a José Luis Garci. Un aficionado con mucho oficio que ve los partidos despacio. Anoche el Aleti volvió a ponernos a todos frente al espejo de aumento que se ha inventado un tipo futbolero e intenso como es Simeone. El partido nos tuvo en vilo un cuarto de hora. La salida del Marsella fue a empujones. Pero el Aleti no se descompone nunca. Los centrales uruguayos sujetaron al equipo con tal autoridad que solo era cuestión de tomarse el asunto con calma. Griezmann hizo el trabajo de élite que le corresponde. Godin y Giménez son dos marines y el francés un mosquetero de lujo que ha decidido marcharse del equipo que mejor le entiende. Aquí es el rey y al otro lado del AVE va a ser el subalterno de un ser superior que no es de este mundo. El Aleti de Simeone gana otra Copa europea y alimenta nuestra idea. El Aleti es un trueno que resuena en Madrid. Cuando apareció el Rey, la grada del Aleti se llenó de banderas de España dando vivas al Rey. Debe ser Francia. Aquí no hay complejos ni temores. Es un país. No un simulacro. El Aleti de Madrid recibió de manos de Felipe VI otro título más. Confeti en rojo y blanco. A seguir volando. Y Torres cogió su Copa. Nunca es tarde para ser feliz por primera vez.

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