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Canasta a la esclerosis múltiple

Asier de la Iglesia es fichado por el Guipuzcoa Basket para un único partido, ante el Juventut, para concienciar sobre la enfermedad que lo atenaza desde hace cinco años

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Es posible que nunca llegue a suceder, aunque sería bonito. El balón llega a las manos de Asier de la Iglesia, enfermo de esclerosis múltiple fichado por el Delteco-GBC para un único partido (el último de la Liga ACB ante el Jouventut), la pelota vuela hacia el aro rival... canasta y el pabellón Donostia Arena se viene abajo.

Sería bonito, sí, aunque más allá de la anécdota, consiga la canasta o no, los minutos que De la Iglesia juegue el próximo domingo en el pabellón donostiarra habrán servido para anotar un «triple» a esta enfermedad crónica del sistema nervioso central, hacerla más conocida y ayudar a recaudar fondos para investigarla y combatirla. Objetivo cumplido.

La vida de este ala-pivot, de 35 años y jugador hasta hace poco del Ordizia de la Liga EBA (la cuarta en importancia en nuestro país), dio un giro hace cinco años cuando su neurólogo le diagnosticó una enfermedad que frustró su carrera deportiva porque, con un 40 % de discapacidad reconocida que incluso le permitiría practicar deporte «adaptado» y problemas de sensibilidad en las manos y las piernas, es «muy difícil» que un club profesional quiera ficharte.

Un lustro después, tras un temporadón como aficionado, en el que ha promediado casi veinte puntos por partido, y una historia de superación a sus espaldas, los contactos hechos durante todos este tiempo le permitirán marcarse el domingo la «jugada de su vida» dando a conocer en el mundo del deporte la esclerosis múltiple, primera causa de discapacidad causada por enfermedad entre los jóvenes y que, sólo en nuestro país, afecta a cerca de 47.000 personas. «Siempre estoy buscando altavoces para chillar y que la gente me escuche y este partido con el Delteco-GBC es un altavoz con seis bafles y diez equipos de sonido», explica desde sus casi dos metros de altura Asier, conocedor de la gran repercusión internacional de todo lo que sucede «en la segunda mejor Liga de baloncesto del mundo», solo por detrás de la mítica NBA estadounidense.

«No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia», es el lema que este luchador incansable ha adoptado como "mantra" personal, impreso en las 100.000 pulseras que, al precio de dos euros, vende con el fin de conseguir fondos para investigar la esclerosis, y que decenas de amigos y voluntarios ofrecerán el próximo domingo en el Gipuzkoa Arena a todo el que quiera ayudar a Asier en su empeño.

El ya veterano baloncestista, que trabaja como auxiliar de línea en un taller de inserción laboral de Zarautz, también ha creado una página web: www.bailaconem.org, donde recoge otros apoyos a su iniciativa, avalada por la asociación Esclerosis Múltiple España, en la que ya se han mostrado interesadas varias empresas y marcas. «El cien por cien del dinero que se saca está destinado a la asociación», aclara Asier, quien solo aspira a «conseguir que, cuando a alguien le detecten la enfermedad, no crea que en seis meses o en tres años va a estar en una silla de ruedas» y sepa que «va a tener una vida». «Que vean ejemplos de gente como yo, que llevo cinco años con la enfermedad, que trabajo, juego a baloncesto, y soy feliz. Es una enfermedad muy grave, no es una tontería, pero se puede ser feliz?», confiesa De la Iglesia.

Cada día se diagnostican cinco casos, principalmente en personas de entre 20 y 40 años, y entre los síntomas más comunes destacan la fatiga, la debilidad, los trastornos visuales y los problemas de equilibrio. «Yo lo que quiero es que, investigando, los enfermos de esclerosis múltiple tengan la misma esperanza de vida que cualquier otra persona y que, dentro de diez años, a los nuevos casos que se detecten se les prescriba una pastilla que permita que la enfermedad les vaya bien», asegura con arrojo el deportista.

Con este objetivo, el próximo domingo, vestido con la camiseta azul del Delteco-GBC, el dorsal nueve en la espalda, y el aplauso de miles de aficionados, Asier bailará una vez más bajo la lluvia.