Fórmula 1

Así se negoció el trasvase de Alonso al Mundial de resistencia

Durante seis meses se abrió una mesa de negociación con Toyota y McLaren, con Renault, Pirelli y Michelín atentos

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Mientras la prensa especializada insistía y preguntaba en estos primeros días de enero por el rumor convertido en secreto a voces –«¿correrás las 24 Horas de Le Mans?»–, Fernando Alonso, su manager Luis García Abad, el CEO de McLaren Zak Brown y el presidente de Toyota Racing Hisatake Murata se movían varias leguas por delante de los medios de comunicación. Seis meses atrás, empezaron a establecer reuniones, revisar posibles incompatibilidades de marcas, patrocinadores o proveedores y estudiar la letra pequeña del contrato que ayer se hizo público a través de un comunicado oficial: McLaren permite a Fernando Alonso correr las 24 Horas de Le Mans y el WEC, el Mundial de resistencia, con otra multinacional del automóvil, Toyota. Esto se traduce en un doble maratón para el español: correrá dos Mundiales, el de Fórmula 1 con McLaren, su primer objetivo de 2018, y el de resistencia con Toyota. En total, 25 carreras en 2018, más los entrenamientos de ambas categorías, más los viajes de continente a continente, para saciar el hambre de victoria que aún conserva el deportista de 36 años. Desde Mario Andretti en los años 80, ningún piloto de F1 había asumido este tipo de desafío.

El periodista inglés Andrew Benson, redactor jefe de deportes de la BBC, escribió ayer: «Difícil no admirar el entusiasmo, la energía y el compromiso de Alonso. Es un verdadero regreso a los días de Moss, Clark, Andretti y demás. Solo que con muchos, muchos millones más en el banco... En los años 60, a los mejores pilotos de F1 no se les pagaban las enormes sumas de ahora y las carreras adicionales eran un valioso complemento de sus ingresos. Alonso obviamente no necesita hacerlo por esa razón: es puro amor por las carreras».

Solo Le Mans

Hace seis meses que Alonso puso en marcha la maquinaria para conquistar su idea: disputar las 24 Horas de Le Mans. Recién regresado de Indianápolis, donde en mayo de 2017 disfrutó con las 500 Millas, le encomendó la misión a su mano derecha, García Abad. El plan era competir solo en la prueba francesa que se disputa en Le Mans desde 1923 y que provoca un magnetismo sin igual en todos los pasajeros del automovilismo.

En Le Mans se ha quedado Toyota como única referencia, ya que Porsche se ha retirado de la competición después de su victoria del año pasado. Toyota es el mejor coche de la parrilla y, según avanzaron las negociaciones, se dedujo en cada encuentro que la firma japonesa no quería a Alonso solo para las 24 Horas de Le Mans, sino para todo el calendario del WEC, que incluye carreras en Bélgica, Inglaterra, Singapur y Japón. Es un Mundial sin demasiado reclamo que, ahora con el asturiano, cobra otra dimensión. McLaren no se opuso a la colaboración de Alonso con Toyota (la relación del español con Brown marcha sobre ruedas) al entender que no es un competidor a nivel de marca.

Por tanto, la única vía que se encontró para consumar la presencia de Alonso en Le Mans fue que completase la ronda mundial con todas las carreras del WEC. Solo una, Fuji (Japón), coincide en fechas con la Fórmula 1 (Estados Unidos, Austin). Y McLaren, que estrenará motor Renault dejando atrás la debacle de Honda, no permite al español desdoblarse. Correrá en Austin, ya que la F1 es la prioridad.

Dos Mundiales, dos maratones y dos sueldos. Alonso también cobrará de Toyota por conducir junto a el suizo Buemi y el japonés Nakajima en Le Mans y en el resto del campeonato. También dos contratos. El nuevo, con Toyota, es una ensalada de cláusulas que incluyen los patrocinios de McLaren, Toyota, Renault, Alonso, Pirelli y Michelín, según cuentan en el despacho del español.

Por la remodelación del WEC, que concluye en junio de 2019, Alonso ha firmado dos ediciones de Le Mans. Y ya se prepara para un año viajero en su reto de jugar la Champions y la Libertadores al mismo tiempo.