La valencianista Natalia Gaitán es una de las jugadoras de la Liga Iberdrola que se ha roto el ligamento cruzado
La valencianista Natalia Gaitán es una de las jugadoras de la Liga Iberdrola que se ha roto el ligamento cruzado - VCF

Liga IberdrolaLa pesadilla del fútbol femenino: la rotura de cruzado anterior

Es una de las lesiones más duras tanto física como psicológicamente, y afecta con mayor incidencia en las mujeres

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«Cada temporada tenemos una o dos que caen, es demasiado. Sobre todo en el aspecto psicológico», cuenta Joan Bacardit, entrenador del Espanyol. No habla de cualquier lesión, sino de una pesadilla que acecha la Liga Iberdrola porque afecta a todas, en cualquier momento y que conlleva una lenta y dolorosa recuperación: la rotura del ligamento cruzado anterior.

No es una lesión intrínsecamente femenina, pero sí les afecta más que a los hombres. Según datos de la Clínica Cemtro de Madrid se produce el doble de roturas en el fútbol y baloncesto femenino que en el masculino; y se multiplica por cuatro en el caso del balonmano. No es casualidad, ni mala suerte, ni discriminatorio. Es biología.

«Las mujeres tienen una construcción anatómica y biomecánica con estructuras más pequeñas y más anchas, como la cadera. Esto provoca que la incidencia del fémur sobre la tibia y el peroné sea distinta, más en ángulo. Lo mismo ocurre con el tobillo, y en esa variación de fuerzas y direcciones es donde se produce la lesión. Hay una tendencia más marcada al pie plano y a que domine más un lado del cuerpo que el otro. Provoca menor control del tronco en la recepción de saltos, cambios de dirección, frenadas, y aumenta la tensión en la rodilla», explica Alberto García Bataller, entrenador y experto en mujer y deporte (www.mujerdeporteysalud.com). «Hay factores extrínsecos (condiciones del terreno de juego, gestos deportivos, forma de juego …) y otros intrínsecos que no son modificables. La parte interna de la rodilla denominada “escotadura intercondílea” es la oquedad donde los ligamentos cruzados se alojan y realizan su función. Esta escotadura tiende a ser más estrecha en las mujeres que en los hombres, por lo que ante un giro, el ligamento cruzado anterior se apoya sobre su borde y tiene menos escapatoria ante la lesión, terminando por romperse», añade Fernando Sanz, de la Unidad de Rodilla de Clínica Cemtro.

«Existe otro factor que determina esta tendencia: las hormonas. Mientras los hombres producen más testosterona, que genera más musculatura para proteger los huesos, las mujeres durante el ciclo menstrual segregan estrógenos que aumentan la laxitud de los ligamentos, sobre todo en la fase previa de la regla. Ese pico de estrógenos va bien para aumentar la capacidad de fuerza», explica Blanca Romero, preparadora física del Madrid Club de Fútbol Femenino.

Conocer el cuerpo

Motivos más que suficientes para que entrenadores y propias jugadoras particularicen los entrenamientos. Sin que haya una fórmula para evitar este tipo de lesiones, los expertos consultados abogan por la prevención, por mejorar su propiocepción (ejercicios de «equilibrio» para mejorar la prevención de las lesiones), reeducar a las futbolistas a caer con la punta del pie y no con toda la planta, evitar los movimientos bruscos laterales e intensificar los ejercicios de destreza y habilidad en los regates. Para no dejar a la rodilla en una posición incómoda y arriesgada.

«Valoramos aspectos biomecánicos: cómo realizan los ejercicios, los cambios de dirección y los aterrizajes. A partir de esas valoraciones de salto y amortiguación trabajamos la musculatura para momentos de recepción. A lo largo del curso vamos añadiendo fatiga para ver cómo reacciona. A veces es por un golpe, y eso es mala suerte, pero tenemos que evitar las posibles. Lo más importante es que aprendan de su propio cuerpo, a aterrizar bien», prosigue Romero.

No solo cuidar el aspecto físico es importante. Es una lesión que afecta mucho a la futbolista porque el tiempo de recuperación es largo y tedioso. «En pretemporada hacemos prevención. El club nos cede especialistas del primer equipo para hacer pruebas, para saber qué muscultura tienen. Pero cuando sucede se siguen unas pautas para que la lesionada esté lo mejor posible en todo momento. La acompañamos al hospital, por supuesto, y después reunimos a las demás jugadoras para pensar en un lema para hacer camisetas y animarla. Y sobre todo, la jugadora lesionada nunca deja de venir. Aunque sea para saludar, tiene que estar presente en los entrenamientos y en las bromas del equipo. Para que no se sienta ni sola ni desplazada», relata Bacardit, consciente de que el ánimo individual repercute de forma positiva en el colectivo. «No puede estar apartada del grupo nunca. En el Español las jugadoras son todas importantes, tanto las que juegan como las que están lesionadas. Esta lesión no sabes muy bien por qué te afecta más a ti a tu compañera así que todas tienen las mismas probabilidades», recalca.

«Hay lesiones y lesiones, pero la rotura del ligamento cruzado anterior es duro por todo, por el tiempo, la recuperación y las dudas de si volverá a su nivel anterior», continúa Romero.

Y también porque una vez roto el ligamento tiene más posibilidades de volverse a romper. Son muchos los casos, y además, los reincidentes. Un nivel más de dolor y de desgaste del cuerpo porque, hasta el momento, «el ligamento cruzado anterior nativo es el verdaderamente adecuado para cumplir su función», continúa Sanz. «La reconstrucción del ligamento cruzado no deja de ser “lo mejor que sabemos hacer hoy en día” para sustituir este elemento insustituible. Una plastia de ligamento cruzado anterior no blinda la rodilla para que no vuelva a pasar otra vez lo mismo».