Fernando Hierro - AFP
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Mundial Rusia 2018Y Hierro se puso el chándal

Deja su función como director deportivo para ocupar la vacante de Lopetegui. «Firmo ser el Zidane de la selección»

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KrasnodarActualizado:

La tensión del miércoles, día frenético que será recordado para siempre, se rebajó considerablemente cuando Fernando Hierro se sentó ante los medios en la sala de prensa del estadio Krasnodar. Torció la cara en ese gesto tan suyo, esbozó media sonrisa y, de golpe, oxigenó al personal con un discurso cargado de optimismo. Es lo que le toca ya que Luis Rubiales, a su izquierda, le dio una manguera y un extintor para evitar que las llamas se propagaran, que suficiente habían quemado. Para el sueño del Mundial, que por seguir sigue vigente, un hombre de la casa.

Hierro, sin apenas experiencia en los banquillos, asume el mayor reto de su carrera. Solo ha dirigido como primer entrenador al Oviedo, en el curso 2016-17, y no llegó a colocar al conjunto asturiano en la promoción de ascenso a Primera (acabó octavo). Antes estuvo con Carlo Ancelotti en el Real Madrid como segundo, en la temporada 2014-15. Poco rodaje, pero un gran conocedor de la Federación y con muy buena relación con el vestuario de la selección española. «Cuando el presidente me ha comentado la posibilidad tenía tres alternativas: una decir que no, otra irme y la tercera aceptar y estar presente, saber que hay un grupo de jugadores, un ‘staff’, una Federación y un fútbol español y que es el momento de dar un paso adelante», explicó. «Lo he tenido claro desde el primer momento. Es mi responsabilidad. No podía decir que no, porque yo mismo no me lo perdonaría». Sus palabras iluminaron a Rubiales, tan necesitado de alegría después de una jornada terrible.

Una vez colgó las botas, Hierro optó por seguir la vía de los despachos. Desde noviembre actuaba como director deportivo de la RFEF, haciendo de enlace entre la caseta y la zona noble de Las Rozas -esa misión le corresponderá ahora a Carlos Marchena, que se suma a la expedición con permiso del Sevilla-. Conocía de sobra ese trabajo porque ya estuvo en la Federación de 2008 a 2011, fundamental en esa época dorada de la selección española. Con él se ganó la Eurocopa de Austria y Suiza y el Mundial de Sudáfrica, decisivo también para fichar a Vicente del Bosque después de la salida de Luis Aragonés.

El andaluz, de Vélez-Málaga, tiene 50 años, fue internacional en 89 ocasiones, presente durante más de una década en el combinado nacional. Disputó cuatro Mundiales y tres Eurocopas, pero para entonces España no pasaba de cuartos, atrapada en la furia y la mala suerte de turno.

Su carrera como futbolista será siempre recordada por su etapa en el Real Madrid, en donde militó catorce temporadas. Fichó por el club blanco procedente del Real Valladolid y se convirtió en un jugador carismático, excelente centrocampista primero, mejor central después. Sus últimos coletazos los dio en Qatar y en Inglaterra.

Ahora, Hierro deja el traje y se pone el chándal para suplir a Lopetegui, a quien quiso mantener pese a la firme decisión de Luis Rubiales y del que no tuvo una mala palabra. «He hablado con él, he estado con él después de la decisión y me ha llamado a la hora de despedirse». Y también tiene el visto bueno del grupo, al que ve con buena cara. «Los chavales están ilusionados. Quieren este reto. Es un desafío para todos. Tenemos que cambiar el chip. No tenemos tiempo para lamentar. El objetivo es pelear por el Mundial. Tenemos que ser maduros y demostrarlo mucho». Antes de irse a la carrera a su primer entrenamiento, un titular. «Firmo ser el Zidane de la selección».