Astrid Fina, en Pyeongchang
Astrid Fina, en Pyeongchang - REUTERS

Paralímpicos Pyeongchang 2018Astrid Fina consigue la primera medalla para España

La rider vence a la holandesa Renske Van Beek en la lucha por el bronce y se hace con su primera medalla paralímpica

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Tenía 25 años cuando la vida de Astrid Fina cambió radicalmente por un accidente de tráfico. Aquel día no pensaba que pudiera volver a andar y mucho menos que fuera a disputar unos Juegos Paralímpicos, pero su esfuerzo y su sacrificio la llevó a Sochi y cuatro años después a Pyeongchang, donde ha conseguido este lunes la primera medalla del equipo español en Corea.

Fina tenía esperanzas de colgarse un metal. Antes de partir hacia Asia pensaba que era posible pero lo decía con la boca pequeña por si algún fallo la dejaba sin opciones. Eso sí, cuando llegó el momento, no los cometió. Marcó el quinto mejor tiempo en las preliminares, sin forzar demasiado, evitando cometer algún error que la pudiera dejar fuera.

En los cruces mostró su mejor nivel. Se impuso con solvencia en cuartos de final a la canadiense Sandrine Hamel, aunque en semifinales no pudo con la holandesa Bibian Mentel-Spee. Se lo tenía que jugar todo en la lucha por el bronce con Renske Van Beek, otra holandesa, y venció con autoridad.

Nada más cruzar la meta, Astrid se echó al suelo con las manos en la cara. La emoción que corría por su cuerpo era la misma que tenía su madre en la grada, que había acudido a Corea invitada por su hija. Ella fue su principal apoyo durante noches y noches de hospital y Fina quiso tener un detalle con ella.

Mucho ha cambiado su vida desde entonces. Cuando paró su moto en aquel semáforo todo era diferente a cuando se puso en verde. El coche que circulaba por la calle que cruzaba no frenó y se la llevó por delante, quedando su pie enganchado entre el coche y la moto. Empezó ahí un calvario que todavía intenta olvidar.

Fina se pasó tres años sin poder andar. Tres años de hospitales, de operaciones (13 en total), de dolores continuos y de médicos que opinaban muy diferente unos de otros, aunque todos le trasmitían la dificultad que tendría para volver a andar. Llegado el día tuvo que tomar la decisión más difícil de su vida: quedarse en silla de ruedas o amputar el pie. Optó por la segunda y con ello empezó una nueva vida que la ha llevado a conseguir una medalla paralímpica.