Antoñito: “Siempre fui feliz, incluso cuando salía con mil pesetas”

Por  17:32 h.

Antoñito mira hacia atrás y recuerda al niño que los profesores castigaban sin poder jugar al fútbol. Encontró el camino con el balón; no olvida, sin embargo, que un día fue un soñador en el Polígono San Pablo, que se ganó la vida como ayudante de decoración y que comenzó unos estudios de mecánica que nunca terminó. Antoñito ha vuelto a casa, de vacaciones.

-Llevo dos semanas en Sevilla y todavía no he podido ir a la playa, con tantas bodas… Ya he ido a dos. En unos días me voy seguro a Estepona.

-Habrá tenido tiempo para reencontrarse con los amigos.

-Claro, y para recordar.

-Pues recuerde, recuerde.

-Cuando a mí me preguntan algo de mi vida, de cómo soy, yo siempre digo que soy un chaval de barrio. Vaya lo que he aprendido en el Polígono, aprendí cómo es la vida; ¿usted recuerda que una vez fuimos algunos jugadores del Sevilla y algunos periodistas a la prisión Sevilla II?

-Me acuerdo que no paraba usted de saludar a presidiarios.

-Eso, se acuerda, ¿verdad? Por lo menos saludé a media prisión. Me dio pena y a la vez sentí cariño, el que me demostraban allí, te aprecian y te valoran. Eso para mí es importante, para un chaval del Polígono, para mí, que estudié en un colegio de Los Pajaritos. Y sí, tengo muchas historias. Cuando estaba en el Sevilla me tocó ir al que fue mi colegio a estar con los niños, para firmar autógrafos… Vi a mis profesores, al de gimnasia, me acuerdo que se llamaba Víctor. Era curioso, me castigaban unos años antes con no poder jugar y unos años después estaba en la escuela por el fútbol. Yo era un bicho, me encantaba hacer trastadas; me pasaba mucho tiempo con la directora en su despacho.

-¿Cuál es la mayor trastada que ha hecho?

-Uff, puede ser la de romper algún cristal e irme corriendo. Vaya etapa. Con esto no estoy diciendo que esté bien, todo lo contrario. A mí lo que me gustaba era jugar al fútbol. En los Reyes Magos siempre me tocaba un balón y unas botas de fútbol. Todo el día estaba jugando, sobre todo a fútbol sala. De hecho, estuve muy cerca de fichar por un equipo de Madrid, creo que se llamaba el Pozuelo y jugaba en Liga Nacional. Me pagaban 50.000 pesetas y el presidente del club me daba un trabajo. Me vieron en un partido y querían llamarme. Yo jugaba al fútbol en Marchena, en categoría preferente, pero donde mejor me defendía era en fútbol sala. Estuve a puntito de irme. ¡Ah! También hay una historia buena con uno de mis representantes, 'Chuti' Andrades. Nos conocimos en un partidito de fútbol sala, un día que mi equipo, que se llamaba la Cervecería, jugaba contra el de él. Yo tenía 21 años. Y… lo curioso fue que nosotros sólo éramos tres jugadores de campo y un portero, nos faltaba uno; así y todo, nos pusimos, creo, que tres a cero… Un año después fiché por el Sevilla y 'Chuti' me vino y me dice: ¿Tú eras el rubito de la Cervecería?

-¿Y los estudios?

-Terminé la EGB y me apunté en mecánica de coches en Formación Profesional; terminé primero y no seguí. Yo sabía que no era lo mío. Estuve trabajando como ayudante de decoración, yo iba con un decorador y me decía: "Cuelga esto o haz aquello…". Trabajábamos para El Corte Inglés e íbamos por las casas. El horario, si no recuerdo mal, era de ocho a dos y de cinco a ocho.

-Su primera pretemporada fue cuando ficha con el Sevilla; me imagino que antes no tenía un control de las comidas.

-Sí, no tenía a Antonio Escribano. ¿Sabía que él también está trabajando para el Murcia? Viene una vez cada 40 días; los jugadores están muy contentos con él. Y claro, cuando no era profesional, comía a deshora, lo que me apetecía; mi plato preferido es el de papas con huevos… y cebollita.

-Y de música, ¿qué tal?

-Flamenco, bulería. Es lo que me gusta; me hubiera encantado saber tocar la guitarra; ayer precisamente, en una fiestecita a la que fui, vi tocar la guitarra a unos chicos que había allí y me quedé observando. Yo soy más palmero, toco las palmas. Y bailar sevillanas también me defiendo, aunque prefiero que me guíen.

-¿Qué es lo más bonito que le ha pasado en la vida?

-El nacimiento de mi hija; ahora tiene dos años, se llama Candela. Es lo más fuerte, lo más grande que me he pasado.

-¿Cuánta importancia tiene el dinero?

-Te ayuda a vivir, sí, claro que ayuda, pero también he salido con mil pesetas por las noches y me lo he pasado bien. También era feliz antes; lo que sí pido es salud para los míos.

-¿Cómo le gustaría que le recordaran?

-Como una persona normal, buena gente.

-¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

-Que no cambie; yo me acuerdo cuando iba a pedir autógrafos a los jugadores del Sevilla y había algunos que se marchaban corriendo en los coches y pasaban de largo. De eso me acuerdo, notaba un poco de desprecio; cuando he tenido la suerte de ser futbolista intento no olvidar, para saber que igual hay algún niño que me está esperando y no le debo fallar. Ahora lo que tengo son camisetas de futbolistas, tengo unas 18…, de Zidane, de Makelele… Las intercambié. Zidane era impresionante, el más grande y en el campo se comportaba como uno más. La pena que me queda es no haber podido enfrentarme nunca a Maradona.

-Habrá notado que hasta ahora no le he hecho ninguna pregunta de fútbol.

-Es verdad; una entrevista humana, ¿no?

-A ver, ¿dónde va a jugar la próxima temporada?

-No lo sé, aún me queda un año de contrato con el Sevilla; el Murcia ha quedado en hablar. Y ahí estamos. Tampoco tengo prisa; el año pasado firmé por el Murcia a las primeras de cambio; ahora quiero pensarlo bien.

-Ofertas tendrá…

-Sí, menos mal. También del extranjero.

-Dicen en Grecia que el AEK de Serra Ferrer le pretende.

-Algo hay…


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Redacción

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