Carlos Bilardo: “Tengo anécdotas en Sevilla para escribir un libro”

Por  21:04 h.

Con 68 años, que son los que cumplirá el viernes, y una larga experiencia como entrenador, Carlos Salvador Bilardo se sigue emocionando cuando oye hablar de Sevilla. Cambia de un tema a otro como si no quisiera olvidarse de nada.

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-Siempre dije que si no viviera en Argentina lo estaría haciendo en Sevilla, donde me trataron increíble, o en Cali, en Colombia. Allí pasé también otra etapa muy buena. El otro día, fue antes del Mundial, preguntadle a mi mujer, estaba viendo un partido de la selección española y dije: escuchad, escuchad… La gente gritaba “pisalo, pisalo…”. ¡Todavía se siguen acordando de eso, que bárbaro!.

-Es que vaya la que se formó…

-Ahí tuvo que ver mucho Del Nido. Recordará que me pusieron 10.000 dólares de multa y dije que no… Encima salió la FIFA. Me fui de Sevilla pero del mundo no me iba a ir, claro, que si tenía que poner la plata… Lo iba a hacer, pero al final salí absuelto. Se resolvió hace poquito, cuatro o cinco años. Lo de Sevilla era increíble. Parecía que jugábamos contra el resto de España. Todos los lunes teníamos comité de disciplina, si no era una cosa era otra… y cómo apoyaba la gente, nuestra hinchada. Hace unos días estuvieron una pareja de Sevilla, amigos de mi hija en Buenos Aires, y los llevé a la cancha de Boca, pero perdieron. Qué bárbaro… Menos mal que me llamó usted a las cinco y media –hora argentina- que estoy más tranquilo. Tengo dos programas de televisión, así que estamos en lo que a uno le gusta.

-¿Su primera experiencia con los medios de comunicación comenzó en Sevilla?

-Yo había escrito, del 83 al 90, en el diario La Nación. En Sevilla fue con la radio…, en Radio Sevilla. Me dijeron que la chica con la que hablábamos de sexo hace ahora un programa importante en España, ¿sabe algo de eso? Lo de la televisión me sirve para estar en lo que me gusta, el fútbol. Dirigir en Argentina está dificilísimo, ahora voy por todas las canchas y me reciben bien, voy por la calle y todos bien conmigo. Llego a dirigir y me matan al cuarto partido. Hoy te hacen un monumento y en dos meses te lo tiran abajo…

-¿Ya se olvidó de la política?

– Gasté mucho plata, tengo el partido formado, pero hay que gastar mucha plata, los pasajes, las compañías, la gente que trabaja en todas las provincias; no se puede. Me habían llamado gente amiga de España por si quería tener una reunión con políticos de allá, con Javier Arenas… Yo no sabía que era del Sevilla. Pero no, si no tienes plata mejor dejarlo.

-¿Qué anécdotas recuerda de sus etapa en Sevilla?

-¿Anécdotas de Sevilla? Podemos hacer un libro. Hace poco pasé en un canal un vídeo de los chicos. Cantando, de asadero… Yo los grababa. Hicimos un grupo de amigos muy bueno. Nos reuníamos con Prieto, Martagón…por la tardecita, por la noche y cenábamos. Se venían a casa.

-¿Para qué los grababa?

-Se aprendía cómo estaba el grupo; recuerdo el casamiento de Maradona. Diego, como jugaba en Italia, invitó a futbolistas de allá. Estaba Careca, del Nápoles. Hablé con Ruggeri y le dije: “Podés bailar, pero siempre al lado de Careca”. Los miré y los vi, muy parejos, casi de la misma altura. En el Mundial de Italia le tocó a Ruggeri defender a Careca. Fue en Torino y pasamos nosotros. Me acuerdo cuando tras perder contra Camerún, Caniggia me trajo a su sastre y éste me dijo que si me ponía su traje iba a ganar todos los partidos, pero que en la final me tenía que poner un esmoquin. Tuve el esmoquin en la mano, pero quedaba horrible… y en una final. Perdimos.

-¿Es cierto que antes de un partido despertaba a sus jugadores?

-¿Dije eso? A los del Sevilla no, pero en la selección sí. En Sevilla preguntaba a los chicos “¿cómo estás?, ¿cómo estás?”. Recuerdo la cara de Prieto, los centraba en el partido. Estaban atentísimos. En Argentina sí, los despertaba y les decía: “¿A quién tenés que marcar? ¿Cómo lo tenés que hacer?” Eso va estimulando al jugador. Yo siempre les decía: “Estamos todos fenómenos, pero hay que ganar para que la gente se sienta bien. El día que ganés algo ya verás como se pone la gente”. Y fíjese cómo cambió el Sevilla.

-¿Cómo recuerda los entrenamientos en el Sevilla?

-Magníficos. (Se ríe sólo y responde tras unos segundos). A veces se me iban corriendo. ¿No ha oído a los técnicos quejarse de que los futbolistas quieren acabar rápido? Los mandaba a duchar tras acabar el entreno y cuando estaban ya todos limpitos les decía: “Se me olvidó una jugada, todo el mundo al campo. Hay que ensayar un córner”. Qué bien lo pasamos, con Unzue, Rafa Paz, Jiménez, Suker, Monchi…

-Monchi es hoy uno de los directores deportivos más apreciados en el fútbol español.

-Monchi sabía mucho, se daba cuento de todo, era vivo. Hay una anécdota buena, que yo le dije. Me acuerdo que Telefónica, cuando no había celulares, puso de San Fernando a las islas, no sé si Baleares o Canarias, el primer cable subterráneo. Mire usted cómo es ahora Telefónica, la madre que los parió… y el primer cable salió del pueblo de Monchi.

-¿Y con Diego Armando Maradona?

-Bien, la gente se llevaba bien con él. Salía con Conte, con Prieto… y sabíamos dónde estaban, controlado todo. Lo de Diego es muy complicado. Con Diego hoy no puedes estar tranquilo, la gente que mueve es impresionante. Lo vuelven loco al pobre. Todos los días tiene 20 tíos al lado, 20 canales al lado. Me acuerdo en un partido de la Copa del Rey, en una ciudad chiquita, que no llevé a Diego y la que se lió. La ciudad casi me mata, no le importaba partido, sólo que viniera Maradona.

-¿Negó usted que le hubiera dado el masajista de Argentina un somnífero a Branco mezclado con agua?

– Son cosas que se inventaban los jugadores, preguntadle. Hicimos cosas, como hicimos todos, pero había un programa por la noche que la tenía conmigo. (Cambia de tema) Era los domingos por la noche. ¿Estudio Estadio? No me acuerdo. Los pibes me decían tenemos que grabarlo, pero luego por la noche me mataban. Yo tenía una cámara todo el partido en el banco.

-Ahora también se dedica a dar conferencias.

-Sí, y como no cobro por las charlas, me regalan de todo; flores, fruta… Una vez me regalaron un mono. Fue en Chaco. Le dije al piloto del avión que era un monito chico y que lo dejara subir. Lo llevé a mi casa y a mi mujer casi le da algo.

-¿Haber estudiado medicina le ha servido para el fútbol?

-Y para la vida. Cuando alguien está con problema, le digo “vení conmigo”. Lo llevo al hospital y no le digo nada. Y le pregunto “¿qué decís?”. Luego lo llevas al cementerio y caminamos, sin hablar, y le digo. “¿Y? Agradece que estás vivo, ésa es la realidad de la vida. ¿Sabés lo que es estar vivo y levantarte por las mañanas?”. Mamita… Sano, suelto y con trabajo… Suelto porque lo de la cárcel tiene que ser muy jodido…

Y sigue hablando Bilardo, sin parar y saltando de tema a tema. Un fenómeno.

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