Juric: «Mi hija duerme con un pijama del Sevilla»

Por  19:37 h.

A Iván Juric sólo le gusta aparecer en el césped; fuera de él se esconde, se aísla con su gente, acordona sus espacios y comienza su otra vida, la de verdad, la que le hace igual que los demás. Ésa es su obsesión. Está en Génova, liderando al equipo azul y rojo en la Serie A.

Sevilla FC: Ivan Juric, en un carrito de golf durante un receso en una pretemporada

—La última vez que fui a Sevilla creo que fue hace tres años, o dos… Fuimos con un grupo de amigos. Salimos desde Ancora, en Italia, y recorrimos muchos lugares: Sevilla, San Sebastián, Pamplona, Barcelona, Francia… Estuvimos 15 días viajando.

—¿Tantos aviones en tan pocos días?

—No, fuimos en roulot, estaba muy bien montada.

—No es habitual ver a un futbolista trasladarse en roulot.

—¡A mí el mundo del fútbol no me gusta! Yo vivo como la gente normal; el fútbol es falso, no me gusta, no.

—¿Por qué?

—Yo es que… no sé, a mí no me gusta eso de aparentar. Hay chicos que con 20 años, claro, ganando mucho dinero y siendo famosos, pueden presumir. ¡Yo estoy mejor con mi familia, con mis amigos!

—Pues cuénteme qué más hace Juric además del fútbol. A ver, ¿qué música oye?

— Me gusta la música heavy, grupos como Megadeth, me gusta la música agresiva. Probé incluso con la guitarra eléctrica, pero desistí.

—¡Pues sí que es usted distinto!

—No tengo talento; empecé con un amigo en Croacia y él hoy tiene un grupo.

—No, me refiero a que es usted un futbolista atípico. Dígame cosas que hacía cuando vivía en Sevilla.

—¡Uff!! Me gustaba más la vida en España que en Italia; hay más alegría, más gente en la calle, comiendo fuera. Aquí vas a comer a un restaurante y no ves a tanta gente. En Sevilla hay que pedir mesa. ¿Todavía está el Cosa Nostra?

—¿El restaurante de la calle Betis? Sí, creo que sí.

—Yo iba como mínimo dos o tres veces por semana. Era amigo del dueño y me iba a comer allí. También iba bastante al Flaherty’s, iba con Frode Olsen. Allí no nos conocía nadie, eran todos ingleses.

—¡Vaya personaje Olsen!

—Es uno de los tíos más especiales que he conocido, especial e inteligente, sí, hacía cosas extrañísimas, de estar en una comida con el equipo, levantarse y ponerse a cantar ópera. ¡Era distinto! También Hibic era muy buena gente. Había veces, llegó a convertirse en normal, que mientras hablaba, o yo qué sé… viajando en el avión…. te cogía la mano. Yo creo que era algo que con la madre lo hacía. No sé, nunca le pregunté. Se convirtió en normal, con todos los compañeros. Hibic tuvo una infancia muy difícil; a los 15 años se tuvo que ir de su casa, dejó a su madre, a su padre, a sus hermanos…

—¿Cómo fue su infancia?

—Muy feliz; mi padre como no era comunista no podía dar clases en la escuela. Era profesor, y por ahí tuvimos algunos problemas. Pero bien, bien… ¡Nunca me habían hecho una entrevista así! Yo siempre respondo lo mismo, hablo de fútbol y lo hago como un profesional.

—¿Y eso qué es?

—Decir lo de siempre, no decir nada nuevo, lo típico.

—Ya, ya…. ¿Cuándo fue la última vez que lloró?

—Cuando nació mi segunda hija.

—¿Se siente lo mismo con el segundo que con el primero?

—Para mí la segunda vez fue mucho más emocionante, fue distinto, en la primera vez no entendí bien lo que pasó. Era más joven y no me dio tiempo a pensar. Ahora soy mucho más reflexivo.

—¿Qué les enseña a sus hijas?

—A mí me da igual que se casen con quien quieran, que estudien lo que quieran, pero eso sí, que sean buenas personas. Lo mejor que pueden decir de mí es que soy buena persona.

—¿Por qué?

—Porque es lo que a mí me llena, lo que me hace sentir bien.

—¿Ayuda usted?

—Sí, doy dinero a una asociación que ayuda en Haití.

—¿A qué hora se despierta Juric?

—Si llevo a mi hija al colegio me despierto a las ocho menos cuarto; si no, a las nueve. ¡Mi hija duerme con un pijama del Sevilla!

—¿Y a qué hora se duerme?

—No muy tarde, hasta hace poco estuve en un curso de catador de vinos, pero lo tuve que dejar porque terminaba muy tarde, empezaba a las nueve y media de la noche.

—¿Ya ha catado un Rioja?

—Sí, lo probé hace un mes, de la cosecha del 96; pero aquí lo que más se prueba son los vinos italianos. Es que cuando estaba en España no entendía…

—¿Por qué cree que le querían tanto los aficionados?

—Yo creo que era por mi forma de jugar; no tengo mucha calidad pero cuando jugaba lo daba todo.

—¿Quién era el futbolista de más calidad?

— El futbolista de más calidad Tsartas, y el mejor, no sé… a mí me gustó mucho Jesuli. ¡Pero no ha llegado adonde me imaginaba!

—¿Y usted? ¿Se imaginaba el volver a jugar al más alto nivel, en una de las ligas más competitivas, como es la italiana?

—No lo pensaba, aquí he coincidido con Gasparini, el entrenador más importante de mi carrera, y estoy bien; a él le gusta el fútbol parecido al de España.

—¿A qué se refiere?

—Para que me entienda, no es como Capello. El fútbol aquí es muy distinto. Lo importante es el resultado; si no lo consigues la gente se pone nerviosa. Tampoco me gusta que pasamos mucho tiempo concentrados. Para el partido del domingo, que jugamos contra el Lazio, llegamos el viernes.

—Pues véngase más a menudo a Sevilla.

—Ya, ya… Lo tendré que hacer.

Redacción

Redacción