Juande: «Estoy seguro de que no va a haber ningún problema con el presidente y continuaré»

Por  9:33 h.

Dice que no necesita dar ningún titular. Para eso, los once que pone en cada partido en el terreno de juego. Piensa bien lo que dice, huye del protagonismo y se «esconde» detrás de los focos que marcan la actualidad. Es Juande Ramos, el entrenador que ha devuelto la euforia al sevillismo.

—¿Tuvo Juande Ramos ídolo alguna vez?

—Bueno, a mí los que me gustaban cuando era pequeño eran Cruyff y Beckenbauer.

—¿Era usted de los que pedían autógrafos?

—Recuerdo que una vez fue la selección española a jugar a Elche y me acerqué a ver a varios jugadores para que me firmaran autógrafos. Tenía, recuerdo, unos nueve años.

—Porque usted, a pesar de haber nacido en Ciudad Real, vivió la mayor parte de su vida en Elche.

—Sí, con ocho años mis padres se marcharon a Elche. Allí fue donde me crié y donde futbolísticamente me he desarrollado.

—¿De qué equipo era usted de pequeño?

—Del equipo de mi pueblo.

—¿Del Pedro Muñoz?

—Para que nadie se moleste, pues eso.

—¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser entrenador?

—Cuando empecé no me planteé nunca hasta dónde iba a llegar, no pensaba que quería entrenar en Primera o lo que sea… Me inicié sin darle importancia, después de que me tuviera que retirar como futbolista por una lesión. Fue a los 28 años.

—¿Y cómo era el Juande futbolista?

—Un jugador eminentemente técnico.

—¿Se atreve a compararse con algún jugador del Sevilla?

—Mejor no, ¿no?

—¿Guarda alguna camiseta con cariño?

—Tengo muchas y… Sí, hay una muy especial, la del Borussia Dortmund; fue el primer partido internacional que jugué, yo estaba en el Elche. Fue en un encuentro amistoso.

—¿Hay algún consejo que le hayan dado que se le haya quedado grabado?

—No le puedo decir…

—¿Y alguno que usted le diga a sus futbolistas?

—Lo que le des al fútbol, éste te lo va a devolver multiplicado por mil.

—¿Y cuánto le da usted al fútbol, cuántas horas le dedica al día?

—Depende del día, del trabajo que tenga, de si el fin de semana está más cercano o no. Prácticamente todo el día, es mi profesión.

—¿Llega a desconectar durante las vacaciones?

—Es imposible, me paso el tiempo conectado al teléfono, leyendo la prensa.

—¿Sueña con algo Juande?

—Aprovecho la noche para descansar y así estar bien despierto por el día.

—Por lo tanto, nunca soñó con ganar tres títulos en poco más de un año.

-—(Se ríe, suspira) Vamos a ver, el equipo que compite está en el bombo y por lo tanto tiene posibilidades.

—¿De quién se acordó al levantar la segunda Copa de la UEFA?

—De mi familia, de mis hijos, de los que conviven conmigo, los que sufren los momentos difíciles, los que se han sacrificado en muchas ocasiones para llegar a una situación como la que estamos viviendo ahora.

—¿Cuál es su día perfecto?

—Pues uno normal. Entrenar por la mañana, comer con la familia, luego descansar por la tarde. Nada especial.

—Es usted una persona normal…

—Yo me considero así, creo que mis amigos me consideran normal.

—Se lo digo porque muchos futbolistas creen que para ser entrenador hay que ser algo especial.

—Eso es por el trabajo, porque es distinto al que desempeñan los directivos, los futbolistas, con situaciones que tiene que resolver uno mismo, sin esperar el apoyo de nadie.

—El mismo día y a la misma hora televisan tres partidos, uno de la Liga española, otro de la italiana y el último, de la inglesa. ¿Cuál elige?

—Depende del encuentro que sea y lo que se estén jugando. Eso sí, entre la Liga italiana y la inglesa… me quedo con la inglesa.

—¿Qué equipo le gusta ver jugar?

—El Sevilla me gusta mucho; cuando se pone y juega bien es muy agradable. Es un espectáculo verlo.

—¿Se parece al juego del Manchester United?

—Mire, es la comparación más justa que se puede hacer hoy, con los dos equipos más parecidos, Son los conjuntos más rápidos, más verticales, más ofensivos; sí, es una comparación muy justa.

—¿Y sería injusto que el Sevilla no ganara la Liga?

—La justicia será para el que sea campeón; treinta y ocho partidos dan para mucho, no vale hablar de mala suerte, de los árbitros. La Liga es tan larga que la justicia prevalece.

—¿Se estudia el fútbol?

—Siempre hay cosas que aprender. El que dice que en el fútbol está todo inventado es una persona con pocas luces.

—Arrigo Sacchi me comentó que le gustaba ver al Sevilla porque había recuperado valores que se habían perdido en los últimos años.

—Cuando ese tipo de halagos vienen de profesionales es cuando los valoro. Que lo diga gente que no son profesionales del fútbol… me tiene sin cuidado, me resbala porque no tienen conocimiento. Cuando lo dicen los profesionales, ya sean entrenadores o jugadores, es lo que realmente me llena.

—¿Qué es lo peor del fútbol? ¿Las ruedas de prensa?

—No, no es que sea lo peor, es una parte más del fútbol. Vamos a ver, yo soy entrenador y mi trabajo está en el terreno de juego. A lo que hay fuera de él yo le doy poca importancia, aunque sé que la tiene y mucha. Mi energía y mi atención la vuelco con mis jugadores, no en que la rueda de prensa salga más o menos bonita. Lo que yo quiero es que el entrenamiento salga perfecto, que mis futbolistas estén contentos. De verdad, las cosas externas me preocupan poco.

—¿Considera que hay entrenadores mediáticos?

—Sin lugar a dudas, hay muchos que se preocupan más de lo externo que de lo que es realmente importante, que está en el terreno de juego.

—¿Ha dejado de ser ya usted un Renault? ¿Es ya un Ferrari? Se lo digo por la comparación que le hizo Lopera al marcharse del Betis.

—Eso yo no lo puedo catalogar, lo tienen que hacer los técnicos de coches, como en su día hicieron. (Se ríe). Y bueno, que yo recuerde no era un Ferrari, era un Mercedes con lo que me comparó… Lo primero que pensé cuando me lo dijo fue en la poca cultura deportiva que pueden tener algunas personas, la poca cultura profesional, de cómo valoran las cosas.

—¿Cómo le gustaría que le recordaran en el Sevilla?

—Como un profesional que ha intentado hacer lo mejor para la entidad que me pagó; ése es el mayor elogio que me pueden decir. Lo he dado todo por el club que me ha pagado, no necesito más.

—¿Y por ser el mejor entrenador de la historia del Sevilla?

—Eso me tiene sin cuidado.

—¿A qué futbolista le gustaría entrenar?

—Ummmm, considero que tengo unos profesionales excelentes, pero también es cierto que siempre a cualquier entrenador le gustaría contar con los mejores del mundo.

—¿Ningún nombre?

—Los que están en la mente de todos; los mejores jugadores del mundo, métalos en un saco a todos y saque uno…

—Por ejemplo, ¿es Cristiano Ronaldo el mejor en su puesto?

—Posiblemente, sí, pero en otras posiciones hay jugadores mejores que él.

—Dígame la verdad. ¿Lo ha llamado algún club a usted personalmente?

—Hay de todo, hay quien me ha llamado a mí; otros, a mi representante.

—¿Y qué hacen? ¿Le preguntan por su situación en el Sevilla?

—No, no hace falta, los profesionales ya conocen la situación de cada futbolista o entrenador.

—¿Entonces? ¿Ha comunicado mucho su teléfono en las últimas semanas?

—Yo siempre atiendo a todas las personas que me llaman, me considero una persona educada.

—¿Es tan importante el dinero en una negociación?

—Es un punto más, también está el aspecto deportivo, las aspiraciones de la entidad, y claro, el aspecto económico también.

—Pues a mí me han dicho que Del Nido le ha hecho una oferta superior a lo que tenía estipulado en su contrato si continúa un año más.

—El presidente, vamos a ver, es una persona inteligente; sabe cómo se mueve el mercado, sabe que si se da una situación determinada tiene que ponerse a la altura. Todo tiene un precio, y él, claro, tiene que buscar el equilibrio.

—Yo no entiendo para qué acuerdan cada año las cantidades de la siguiente si luego no se cumple…

—Bueno, pues es verdad, tiene pocas explicaciones. Cuando acaba el año hay que volverse a juntar para renegociar.

—¿Y cómo acabará esto?

—Estoy seguro de que no va a haber ningún problema con el presidente y continuaré. Poniendo cada uno de su parte no habrá problemas.


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Redacción

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