Marcelo Otero: «No rendí ni a un veinte por ciento»

Por  17:49 h.

Marcelo Otero llegó como referente, goleador e ídolo en el Calcio italiano, pero se marchó solo, apesadumbrado y dejando en Nervión la decepción de los aficionados.

Sevilla FC: Marcelo Otero, en su etapa como jugador sevillista

Hoy tiene 37 años, vive en la ciudad hispalense, se dedica al comercio de productos cosméticos y dice tener una oferta para entrenar al Rampla Juniors uruguayo.

—Lamentablemente, en Uruguay, desde la crisis de 2002, está muy difícil prosperar. Por eso me quedé en Sevilla, porque considero que es el mejor lugar para vivir, para que mis hijos crezcan. Vivo en Montequinto, hace tres años que me divorcié, sigo viendo a mis hijos porque mi ex mujer también se quedó en Sevilla, tengo novia sevillana. ¿Qué más le puedo contar? Estoy bien, sí.

—¿A qué se dedica ahora?

—Estoy comprando máquinas de depilación, relacionado con la estética; también tengo un dinero en el banco. Mi director, Alberto Romero, me ayuda en las inversiones.

—Vaya decepción su paso por el Sevilla, ¿no?

—A los tres meses ya me quería ir y se lo dije a mis representantes. El club no estaba bien, todo eran problemas. Y yo nunca fui un Maradona. Jugué bien en el Vicenza, sí, pero yo no estaba capacitado para solucionar algunas cosas… Nadie tiraba hacia adelante, tres por un lado, cuatro por otro. No había un grupo. Yo nunca había cambiado tanto de presidente. Así nos fue. Muchos problemas.

—¿Y por qué vino?

—En el Vicenza había llegado a un tope, el presidente no quería que me fuera. Y me llegó lo del Sevilla. Había subido y pensé que estaba todo bien. Ganaba un buen dinero, lo que hoy son 800.000 euros.

—Sí, está bien, pero en el Sevilla le habrán pagado más.

—Pues sí, el doble, no tengo que negarlo. No tengo pelos en la lengua. No oculto nada.

—¿Considera usted que rindió en el Sevilla?

—No, claro que no. A un veinte por ciento como mucho. A veces pensaba "¿qué me está pasando?". No me veía como en el Vicenza, pensaba "igual es que Italia era mi Liga", pero también con mi selección hice muy buenos partidos, hice goles. No sé.

—¿Cuándo le dijo Caparrós que no contaba con usted?

—Un día en el vestuario.

—¿Y?

—Bien, nada, bien. Su trabajo está ahí, fue fundamental lo que hizo. Estuve hablando con él hace dos semanas en la Feria de Utrera. Subió a algunos chavales al primer equipo. fue el que hizo que los jugadores se unieran. Yo tuve un técnico igual en el Vicenza.

—Por lo tanto, si usted fuera el entrenador también habría dejado de contar con Otero.

—No, no. Yo no.

—Claro, qué iba a decir usted.

—Siempre es bueno contar con jugadores con experiencia.

—¿Qué tal con Marcos Alonso?

—Él pasaba un poco más de todo, no le daba tanta importancia al grupo, se detenía más en aspectos individuales.

—¿Triunfaría Otero en este Sevilla?

—No lo sé, pero hoy un chaval de 16 años juega en el Sevilla y lo hace bien.

—Pues a su compatriota Chevantón lo han dejado sin ficha.

—Desconozco qué es lo que ha pasado. Chevantón es muy bueno, aunque creo que igual hoy no tiene lugar… Lo que sí me pareció mal es que lo dejaran sin ficha; algo más tiene que haber. Yo pienso así.

—Hábleme de Rafael Carrión y Roberto Alés.

—Con Carrión no hablé mucho porque se quitó de enmedio. Roberto Alés es un fenómeno. Un día me dijo de frente: «No te puedo pagar». Me pareció una persona correcta; no había dinero y no podía. Mucha gente no sabe que estuve cuatro o cinco meses sin cobrar.

—Muchas gracias.

—Si me deja, quiero aprovechar para mandarle un abrazo a la familia de Puerta. Estuve en el entierro, pero no me acerqué a dar el pésame. Cuando hacía los asados en la ciudad deportiva invitábamos a los chavales y Puerta siempre venía con Reyes.

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Redacción

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