Olivera: “Lloré cuando supe por qué no me quedé en el Sevilla, me enteré varios meses después”

Por  20:09 h.

Hay cosas que no se olvidan y hay preguntas que parecen no tener respuesta. Y si no, que se lo digan a Nicolás Olivera, que cambió el cariño del sevillismo por la incertidumbre de un nuevo contrato. Han pasado cinco años.

—El Sevilla es eso que tengo guardado, siempre, de lo que tiro cuando aparece cualquier tipo de bajón, un mal momento; me entra tranquilidad cuando pienso en esa época, tengo un recuerdo muy especial.

—¿Y por qué se fue?

—Bueno, eso es algo que la gente no entendió. Mi deseo por quedarme en el Sevilla es como si ahora me dicen que voy a jugar un Mundial con mi país; es lo más grande. No podía pensar en otra cosa. Independientemente del contrato, el Sevilla me lo dio todo.

—Sigue sin responderme. Roberto Alés me dijo que hizo el mayor de los esfuerzos para que se quedara, donde pasaría usted a ser el futbolista que más cobraría de la plantilla.

—Mirad, no fue una decisión mía. En todo momento me quise quedar. Justo en ese tiempo confié en unas personas, que eran mis representantes, y no miraron por mí. Si lo hubieran hecho me habría quedado.

—¿Le faltó madurez para tomar la decisión por sí mismo?

—No se trata de madurez. Se trata de que en ese momento confiaba en unas personas y optaron por hacer otro tipo de negociaciones. Son cosas que te marcan, cometí un error. No tomé una decisión por mí mismo, sino por los demás. Ni siquiera supe la oferta que me hicieron. Hablé con el señor Alés y le dije que quería quedarme. Me debían tres años, una parte, pero no era problema porque sabía que en cualquier momento iban a pagar la deuda. El perjudicado fui yo. A día de hoy no tengo contacto con los que eran mis representantes, desde hace ya varios años. Ahora el que me lleva todos los temas es mi tío y el presidente del Defensor, Sobral. Lo que me pasó en Sevilla me sirve para mi vida, para abrir los ojos.

—¿Y qué siente hoy?

—Siempre supe que para la gente era un jugador importante, fui capitán… Siempre me meto en los periódicos de España por internet para ver los resultados del Sevilla. Cuando mirás, se te queda esa idea de pensar que igual yo podía estar ahí, compartiendo la mejor parte de la historia del Sevilla. Yo nunca pensé que mis decisiones fueron para retroceder, al contrario, fueron para dar un paso al costado, para pensar fríamente en lo que había pensado, para no cometer los mismos errores. No pude evitar llorar cuando me enteré de cómo fueron realmente las cosas; en ese momento me fui al Mundial de Japón y Corea. Fue un gran golpe. Después, ya, supe la oferta. Son de esas cositas que se te quedan marcadas. Te das cuenta de lo que es el fútbol, vos sos el que jugás, vos sos el que entrenás, vos sos el que soportás la presión. Ése es el futbolista; y también está la persona, la gente no se da cuenta. Eso es lo más importante, la persona. Tengo una familia que me ayuda. Cuando me vine a Uruguay, en Defensor, todos pensaban que regresaba para quedarme, que se acabó. Volví a mi casa, me tomé un tiempo para meditar, para volver a ser el que yo era. Las cosas se dieron y me vinieron a buscar de México. Pareció que a todo el mundo le sorprendió. Salí de nuevo del país, en una etapa espectacular. Llevo un año en Atlas, el técnico quiere que me quede. Estoy cedido por el Defensor, igualmente hay una opción de compra, son cosas que hay que manejar estos días.

—¿Cuánto hace que no vuelve a Sevilla?

—Dos años. Quiero volver, tengo muy buenas amistades, que me permitieron entrar en la sociedad de Sevilla. Tuve una novia durante tres años. Fue todo especial.

—Muchos recuerdos…

—Una vez la hinchada de los Biris sacó una bandera de Bob Marley, y le hicieron una foto y me la dedicaron. Está superbuena. Imagínese, los recuerdos, cómo no voy a tenerlos…, aunque los tenga en mi mente y mi corazón, también tengo datos. ¿Cómo no me voy a emocionar?

—Le he visto en una foto y parece usted uno más de los Jackson Five con su nuevo peinado.

—(Comienza a hablar más alto). Hay que cambiar, salir de la rutina.

—Lo que no cambiará, me imagino, es su amor por Bob Marley.

—Eso sí, eso no cambiará nunca. Bob, como siempre. Algún día me gustaría ir a vivir a Jamaica…, es mentira, sí me gustaría ir de vacaciones. Poned también que escucho mucho flamenco, con la tecnología es fácil. Lo bajo por internet.


{moscomment}

Redacción

Redacción