Olsen: “No sé cuántas veces me dijo Caparrós que me quitara los guantes de color amarillo”

Por  19:46 h.

Frode Olsen sigue mirando a Sevilla; lo hace todos los días, para no olvidar que una vez fue "Olsen de Triana". Llegó con el frío, con la ópera como pasión, y se llevó el flamenco, los montaditos y el calor.

-También le dije a Caparrós que me quería poner en la camiseta el nombre de "El niño de Tomares". Como no tragó con lo de "Olsen de Triana"… No hubo forma. Me lo había dicho un compañero del equipo: "Tú te tienes que poner un nombre con arte". Pero nada, fue una pena. Era una buena idea, ver a un noruego con cultura sevillana. Triana siempre me gustó, era caminar por allí y ver arte, ver personas especiales. Qué buena época, lo que yo aprendí con Pichón -Rafael Becerra-… Me decía unas frases buenísimas, a ver si me acuerdo de alguna… Sí, sí, que si "eres más falso que los dientes de Cristóbal Soria", también la de "eres más falso que un gitano haciendo footing…" Me decía que yo tenía una cabeza como una chancla, y yo a él que su boca era un rifle, por todo lo que soltaba. Aprendí el idioma, una manera de vivir muy distinta a la de Noruega, y también, cómo no, me fui con una gran experiencia futbolística.

-Usted era distinto.

-¿A quién?

-Al resto de los futbolistas.

-Mire, yo siempre he creído que ser feliz, estar alegre, sonreír, puede ser complementario con el trabajo, con ser un gran profesional. Podemos ser todo ello al mismo tiempo, ¿no cree? Yo puedo hacer el mismo trabajo debajo de los palos poniendo en mi camiseta Frode Olsen u "Olsen de Triana". Cualquiera sabe el tiempo que vamos a estar aquí, ¿usted lo sabe? Vamos a intentar tener siempre la sonrisa en la boca. Eso es lo que yo creo, ésa es mi meta. Nací en un ambiente de arte; mi madre es actriz de teatro, por cierto, el otro día hizo de profesora en el musical 'Grease' y estuvo muy bien; y mi padre era guitarrista en una banda de rock. ¿Cómo no me iba a gustar a mí el arte? Eso me ha influido, pues claro.

-Me reconocerá que algunas veces se la lio a Caparrós.

-¡Uff! Yo no sé cuantas veces me dijo que me quitara los guantes amarillos; yo no sé si es verdad, igual es sólo un rumor, pero me dijeron que cuando Caparrós entrenó al Villarreal le comentó al presidente la posibilidad de cambiar el color de las camisetas. También me acuerdo de que un día se enfadó mucho conmigo… Sí, fue cuando bebí un poco de agua de una botella que me tiraron en el campo del Elche. La afición de ellos estaba muy enfadada porque estábamos haciendo un partido muy bueno y me tiraron una botella que pasó a pocos centímetros de mi cabeza. Era de litro y medio, y yo, como tenía sed, pues la cogí y bebí. Estaba fresquita. Me aplaudieron. Y ya está; no hubo más.. Eso sí, Caparrós me dijo que yo estaba loco, que podía haber gasolina o cualquier cosa, y es verdad, sí, llevaba razón.

-Dígame su mayor locura.

-Hay una muy buena de antes de jugar en el Sevilla; yo ya era internacional y me llamaron del programa televisivo más importante del país. Era en la TV1, y en un programa de deportes. Cuando estaba en la sala de maquillaje vi una peluca impresionante, los pelos estaban colocaditos de cachondeo. Me la puse y me fui a los estudios, pues el programa era en directo. Faltaban unos minutos y me viene el presentador, el productor… y me dicen que nada, que así no puedo salir, que el programa era una cosa seria. Le dije que salía con la peluca o que me iba. Insistí mucho, varios minutos. Al final el presentador me dijo que 'ok', que vale, pero que no haría alusión en ningún momento a la peluca. Eso fue peor. Al día siguiente salí en las portadas de todos los periódicos, algunos diciendo incluso que yo me estaba recuperando de una enfermedad y que había que apoyarme. Todo por una peluca. La que se formó, fue tremendo.

-¿Qué echa de menos de Sevilla?

-Mucho, la gente, el calor, los caracoles; también las coquinas de Huelva. Hace dos veranos estuve en Punta Umbría y todos los mediodías se lo decía a mi mujer: "Ahora quiero tranquilidad, un poquito de tiempo para mí, que me voy a comer mis coquinas, con mi pan y mis cervecitas". Uff, las coquinas… lo mejor que he probado en mi vida.

-¿Y el flamenco?

-Un compadre mío, que se llama Raúl y trabaja en el hotel El Rompido Golf, me manda cada cierto tiempo flamenquito, pero del bueno; mi fandanguito de Huelva, qué bueno.

-Hará publicidad del flamenco en Noruega, ¿no?

-Pues sí, pero no está saliendo la cosa. Ahora yo soy el Monchi de un equipo de Segunda de Noruega, se llama el Bryne, y en alguna ocasión le he puesto a los jugadores algo de flamenco. Todos me dijeron: "No puede ser… ¿cómo puedes escuchar eso?". No entienden, claro. La salsa ya sí les gusta más. ¿Sabía que hay un español en mi equipo? Se llama Antonio de Haro. Pregúntele a él por la vida en Noruega, es muy distinto. También ocupo mi tiempo como comentarista del canal TV2; aquí tenemos Liga ahora y estoy más "liao" que el ministro de Noruega.

-¿Y la ópera?

-Eso siempre, siempre está conmigo. Oigo Mozart o Verdi y me quedo tranquilo, qué alegría. En lo que sí he cambiado es en el miedo a volar en aviones. ¿Recuerda cómo lo pasaba yo en los aviones? Pues ahora voy fenomenal. Hice un curso de cinco días y ya no paso miedo. Hablé con los pilotos, las azafatas… y me convencieron.

-Frode, muchas gracias, y a ver si coge usted pronto un vuelo con destino a Sevilla para saludar a los amigos.

-Claro que sí; salude por favor a Francisco, Pablo Alfaro, David, Luis -Tevenet-, Míchel, Casquero, Notario, Otero, Tabaré….Si puede, claro, no sé si seguirán por allí. Y también a Rabajda. De él tengo una muy buena…. Decían que no le dejaban jugar porque rompía con las rodillas los campos de fútbol. ¿De verdad que Rabajda era portero? Sería de balonmano. Dígale que es una broma, bueno, él ya lo sabe… Y felicite a los aficionados del Sevilla; vaya equipazo que tienen, me encanta, es un ejemplo. En Noruega se sigue al Sevilla, se lo aseguro

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Redacción

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