Podestá: “No puedo ver el gol del ascenso porque me puede la nostalgia”

Por  14:53 h.

Tres años después, Inti Podestá vuelve a dar señales de vida. Pausado, con cierta melancolía y "ya sin nada que perder", el futbolista uruguayo comienza a mirar atrás.

-¿Cómo está?

-Bien, tranquilo, sin el fútbol; a veces voy al gimnasio, otros días ayudo a mi viejo en un negocio de papelería que tiene, se encarga de la distribución y algunas veces le acompaño con la camioneta.

-Volvió usted a Uruguay…

-Vivo a unos 10 kilómetros de Montevideo, en Canelones. El año pasado estudié unos cursos sobre ganadería, me gusta mucho el campo y ahí voy… Ahora no estoy trabajando; por las tardes voy a casa de mi viejo; estoy con mi mujer y mis dos niños. No soy muy parrandero. Sigo tranquilo, como en Sevilla.

-¿Y el deporte?

-La rodilla no me dejó si quiera volver a correr. Jugué con amigos algunos partidos de fútbol cinco y no pude, se me hinchaba. Y claro, no estoy igual que antes… he engordado unos seis o siete kilos.

-¡Ay, esa rodilla…!

-Sí, a veces pienso la razón por la que no disfruté un poco más cuando jugaba; estaba dentro, en el fútbol, y no me daba cuenta de lo bueno, parecía que todo era normal.

-¿Yahora?

-Todo es distinto, todo cambia. Yo digo que no tengo que quejarme de nada, es verdad que la rodilla no me dejó jugar más, pero tengo salud, estoy vivo, mi familia está bien. También estos años he pensado que me podía haber lesionado antes y que igual no hubiera podido jugar en el Sevilla. Estoy contento, de verdad; bueno, claro, me entra la bronca cuando pongo la tele y veo a jugadores muchos más viejos que yo… Si es que yo acabo de cumplir 29 años.

-¿Sufrió mucho cuando tomó la decisión de dejar el fútbol?

-No, qué va. Cuando lo decidí fue como un alivio; mis últimos años fueron horribles, el dolor, el esfuerzo que hacía para nada. Veía que no podía y no podía engañarme. La impotencia era bárbara, eso era lo peor, cuando no podía frenar. Hice todo lo posible para seguir. No tenía sentido seguir así; me pinchaba cada dos días. Lo hice para regenerar el calcio, también como inflamatorio… Dos o tres veces por semana me estaba pinchando. Así no… Un día dije: ya está, a otra cosa. Fui a médicos de todos lados, en Barcelona…, pero era imposible.

-¿Económicamente ha salido muy perjudicado?

-Tengo una ayuda mensual que me da el gobierno español por haber tenido que dejar el fútbol; eso es algo que se le da a cualquier futbolista que se tiene que retirar por lesión. No tiene nada que ver con lo que ganaba cuando jugaba, claro, pero en Uruguay puedo tirar para adelante más o menos. En España la vida es más cara. Por ejemplo, una maestra gana en Uruguay 200 euros… y las casas más caras de todo el país, que están en Carrasco y Punta del Este, podrían costar 200.000 euros.

-¿Y el Sevilla?

-Le agradecí mucho que me renovaran; me hicieron un contrato nuevo cuando ya estaba en la cuerda floja. Jugaba un partido, luego me lesionaba… Se lo dije a Monchi, que me pagaran por encuentro que jugara… Así estuve un año y… jugué creo que 10 encuentros.

-¿Qué recuerdos se le pasan por la cabeza cuando vuelve a ver el gol que sirvió para que el Sevilla ascendiera a Primera?

-Nunca lo he vuelto a ver, no puedo. No, no, no. Me da nostalgia, no puedo…

-Por lo menos, revívalo de nuevo.

-Fue un pase de Olivera y yo marqué de media chilena, ¿no?

-Qué va…

-(Se oye una fuerte risa al otro lado del hilo telefónico). A ver… Fui a pegarle, se me cruzó un defensa y se quedó la pelota clavada. La toqué… si es que yo estaba debajo del arco. Estaba para mí, ese día era el mío.

-¿Cuáles eran los jugadores que más le impresionaron en el Sevilla?

-José Antonio Reyes y Nicolás Olivera. ¿Es verdad que Reyes va a volver al Sevilla?

-¿Usted lo ficharía?

-¿Si yo lo ficharía? Es un jugadorazo, ¿no? ¿Cómo se le va a olvidar jugar al fútbol?

-Olivera no se quiso quedar.

-La verdad es que fue una cagada. ¿Y Chevantón?

-Lleva tres goles en Liga.

-No sé qué pasa en el Sevilla con los uruguayos; está costando… Chevantón es muy bueno, de verdad.

-Usted era el uruguayo bueno.

-No, qué va. Yo quiero agradecer a la afición el cariño que siempre me dio. Una pregunta… ¿Cómo puedo leer la entrevista que me está haciendo?

-En internet, en www.orgullodenervión.com. También ahí podrá leer los mensajes que los aficionados le brindarán. Por cierto, he notado que se expresa usted mucho mejor…

-Sí, sí, (se ríe). Qué mal lo pasaba en las ruedas de prensa, no me gustaban nada. Era cortado, ¿verdad? Cuando me decían que tenía que ir a rueda de prensa… era lo peor que me podía pasar. Prefería una patada en el pecho en un entrenamiento, de verdad.

-Ahora habla más.

-Ahora ya no me importa nada… y Reyes, ¿qué, cómo lo hacía en rueda de prensa? Seguro que era peor que yo. No le saqué partido a las entrevistas. Si lo llego a saber…

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Redacción

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