Roberto Alés: “Caparrós me preguntaba de dónde sacaba yo el dinero para pagar a los profesionales”

Por  22:59 h.





El presidente que trajo la cordura al Sevilla en una época en la que no había ni para pagar la luz cumplió el pasado mes de enero 71 años. Roberto Alés habla desde la experiencia, con los momentos duros que le ha tocado vivir como mejor escuela. Y lo llaman señor en cualquier sitio que pisa, aunque a él no le gusta sacar pecho.

-Ahora mismo estoy tirando, tirando. He estado unos días en Pamplona, hace dos semanas, en la Clínica Universitaria para hacerme un chequeo; padezco mucho de bronquios y me asfixio. Fui allí a ver si me daban algo que me sentara mejor…, pero bueno, estoy prácticamente igual. Estoy fastidiadillo. Me asfixio cuando ando. Eso me corta mucho porque no puedo salir a la calle y andar. Llevo tres o cuatro años así, ha ido poco a poco, empeorando cada vez más. Me ha tocado a mí y a otro le toca algo peor… Lo bueno es que no me han encontrado nada nuevo, estoy bien del corazón, no me han encontrado nada sospechoso. Lo que tenía es lo que tengo.

-No irá por lo tanto al Sánchez-Pizjuán.

-No, no estoy yendo. Lo veo por la televisión, además, si juega de noche, menos todavía. Cuando estuve en la clínica de Pamplona coincidía que jugaba el Sevilla contra el Osasuna. Fui al estadio, pero por la humedad que había preferí verlo por la televisión… y lo vi en el despacho del presidente, Patxi Izco, acompañado de dos de sus consejeros que tampoco quisieron verlo en directo porque se ponen muy nerviosos. Me acoplé y vi el partido allí.

-¿Qué hace durante el día?

-Leo un poco, veo la televisión; por las mañanas, no todas, voy al despacho, charlo un rato y luego me tomo una cerveza a las dos de la tarde. Mi despacho estará a unos 50 ó 100 metros de donde yo vivo, está bastante cerca.

-¿Ha dejado de fumar?

-No, pero fumo mucho menos; he bajado muchísimo, me fumo cuatro, cinco… así llevo el mono bien. Antes me fumaba un paquete y medio.

-¿Le enorgullece que adonde vaya irradie respeto, que le llamen señor?

-¿Un señor? Yo no soy señor por haber estado en el Sevilla, como usted comprenderá. La gente ha tomado esa idea de mi. A nivel personal prefiero quedarme con haber conseguido los logros que me marqué, en un momento peligrosísimo. Usted sabe que nadie daba un duro por nosotros por el equipo que formamos.

-Pero subió a Primera.

-Sí. Los comentarios de la gente, cuando echo mano de Caparrós, de Monchi, de los futbolistas que trajimos, todos ellos libres, eran que nuestro objetivo tenía que ser quedar en mitad de la tabla en Segunda. Y luchamos contra el Betis, el Atlético de Madrid y el Tenerife.

-¿Cómo se le ocurrió darle el puesto de director deportivo a Monchi?

-Cuando yo era vicepresidente de Carrión viajaba a algunos partidos. En ese momento Monchi estaba de delegado, lo fui observando, y lo veía un tío preparado, que siempre tenía ganas de aprender… lo pensaba para mis adentros. Carrión tenía la mente puesta en Juan Carlos Álvarez para que fuera el secretario técnico del Sevilla. Luego todo saltó por los aires y nos íbamos a Segunda. Había que hacer una reorganización del club en el aspecto técnico; en el aspecto económico no podíamos hacer nada. No había dinero para nada; la única premisa que me impuse fue que todo el dinero que entrara fuera para pagar la nómina de los futbolistas y las primas. Lo que sobrase, para pagar las cuatro cosas que podíamos. En Segunda lo que nos daban por televisión era una mierda. Caparrós me decía: "Roberto, ¿de dónde saca usted el dinero? Estamos asustados por cobrar a final de cada mes y las primas cada dos meses. El club está arruinado, pero nosotros seguimos cobrando…". Y yo le decía: "Mire, Joaquín, a nosotros nos tiene que ascender el equipo y el cuerpo técnico, nada más. No nos va a ascender la afición, ni a los que le debemos tanto dinero".

-¿Cuándo se decidió por Caparrós?

-Me decido porque me hablan de él, es de Utrera y lo conoce Pepe Castro. Yo conozco a su representante, Juan Maraver, porque vivía cerca de mí, y un día viene a mi despacho y me lo ofrece. Y bueno, vamos a comer con Joaquín a Utrera, íbamos Pepe Castro, Augusto Lahore y yo. Lo primero que le dije es que teníamos que vender a cuatro futbolistas, a Juan Carlos, Tsartas, Jesuli y Marchena. Me dice que a él eso le da igual, que me lleve a quien yo quiera, al que valga dinero, que él quiere trabajar en este proyecto. Cuando salí de la reunión le dije a Pepe y Augusto que ése era el tio que necesitábamos, el que trabaja, trabaja, trabaja y es honrado.

-¿Qué le ha enseñado el fútbol?

-El fútbol por dentro no es tan bonito como lo pintan; yo tuve dos años y pico muy bonitos, porque se me dio la circunstancia, afortunadamente, de no comprar ningún partido, ni pagar a uno, ni nada, nada… Hay muy pocos presidentes que puedan decir eso. No pagué ni un duro de prima que no fuera para mis jugadores. Anteriormente, en el ascenso anterior el Sevilla ya hubo algo…

-A ver si se va a meter usted en un charco.

-No, mi alma, yo he escuchado que primar por ganar no es un pecado…, pero yo no lo he hecho (sube la voz), ni por ganar, ni por nada.

-José María del Nido.

-A mí me parece que lo que tiene que hacer un presidente es llevar lo más alto posible al club que dirige, que al final es lo único que le interesa a la gente, no le interesan otras cosas. Y ahí José María está llevando al Sevilla a cotas que no habíamos imaginado antes, no que usted no las haya conocido, es que yo tampoco. Y eso es una realidad. Lo ha hecho muy bien. Además, en el fútbol influyen muchas cosas, las ganas que uno ponga, las ganas que pongan los futbolistas, y una cosa que siempre he dicho yo, que es la suerte…, que yo tuve suerte, que siempre lo he reconocido… y que José María también la está teniendo.

-Si a usted le dicen hace unos años que el Sevilla iba a ganar la UEFA, la Supercopa y a hacer una temporada como esta, ¿qué hubiera pensado?

-No me lo creo, claro. Lo que ha pasado en los dos últimos años no se lo esperaba ni el presidente.

-¿Qué le pareció lo sucedido en el derbi de Copa?

-A mí me dio mucha pena, se exageraron muchas cosas. Sevilla no se lo merecía. Se salió de madre por las dos partes. No entiendo a qué venía que le pusieran al presidente del Sevilla un busto atrás. No he hablado con Lopera, cada uno en su casa hace lo que quiere, pero no lo entiendo. Mire, tenga en cuenta que cada uno dice lo que le interesa, aunque yo tengo que creer sobre todo a mi presidente. Pero bueno, estas cosas se pueden evitar… cediendo un poco; claro, si no cedes nada, nada, nada.. difícilmente se evita. Dos no se pelean si uno no quiere. Yo soy amigo del presidente del Betis, bueno, del ex presidente, y claro que me duele que dos amigos mantengan una pelea, aunque esté el fútbol por medio.

-A usted las peleas no le gustan, bastante problemas ha tenido en la vida.

-A los nueve meses de nacer, en 1936, mataron a mi padre en la Guerra Civil. Y bueno, se pasó mucho de todo, una mujer sola como mi madre no podía con todo y lo pasamos mal. Me he hecho yo mismo, he aprovechado cosas que en un momento me ofrecieron, y he trabajado mucho. Comencé a los 14 años en un almacén de droguería que era del que fue presidente del Sevilla, Juan López Sánchez. Era pluriempleado, trabajaba por las tardes en otro sitio. Todo el día, todo el día trabajando. Ahora miras atrás y ves lo que eras, lo que eres, lo que has conseguido, sin hacer cosas raras económicamente hablando.

-Muchas gracias Roberto Alés.

-Usted sabe que a mí no me gusta hablar, prefiero estar tranquilo, pero hoy era especial.

-Y tan especial.

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