Tsartas: “Recomendé los fichajes de Baraja y Makaay, pero trajeron a Otero”

Por  23:36 h.







Vassilis Tsartas, el "Dios griego" del Sevilla, recuerda en esta entrevista su etapa en el equipo blanco y explica que actualmente centra sus esfuerzos en ser presidente de la Federación de su país. Habla en un perfecto español, de forma pausada y sin miedo a represalias por sus comentarios.

—¿Sabe que me he retirado? Ahora practico más el tenis, al fútbol juego una vez por semana… y al tenis, dos o tres veces. Tengo más tiempo para estar con mi familia, también me ha servido para ver a la gente que me quería, la gente que creía en mí, los amigos entre comillas y los amigos de verdad. Y es que he notado que cuando dejas de salir en los periódicos, cuando ya no estás en activo, hay algunos que cambian.

—¿Y los amigos de Sevilla?—Hablo con Loren, también con Alfredo Santaelena, con los que coincidí en el Sevilla. Así practico mi español; también leo los periódicos españoles por internet y me informo de cómo van las cosas.

—¿Qué recuerdos guarda de su etapa en el Sevilla?

—Agridulces. No hay comparación con lo que se está viviendo ahora, y claro, me gustaría haber tenido yo una situación como la actual. Pero en la vida no lo puedes tener todo a favor; a mi me tocó una época mala, digamos en el aspecto organizativo del club. Hubo algún año que teníamos buen equipo, pero tampoco tuvimos suerte con los arbitrajes. Todo lo que se veía en el juego era por individualidades. El colectivo no funcionaba…

—¿Se imaginaba el Sevilla así?

—Cuando me fui de Grecia sabía que iba a jugar en la mejor Liga del mundo, pero poco más. En aquellos años no había tanta información como ahora y yo tampoco quería preguntar. Tuve miedo de que si salía a la luz se pudiera estropear mi traspaso. Lo mantenía como un secreto íntimo, lo sabíamos sólo mi mujer y yo. Lo único que sabía de Sevilla era por una imagen que vi en la televisión de Grecia con la llegada de Maradona. Sólo eso, nada más. Llegué al Sevilla totalmente ciego, no sabía ni dónde estaba en el mapa. Hace 10 años no era como ahora, que me puede preguntar por el Lorca, el Castellón…, pero antes era distinto.—Su primer entrenador fue Camacho

—Mi primer año fue muy difícil, muy malo. Quitando los dos últimos meses, cuando el equipo lo cogió Julián Rubio, apenas jugué; Camacho no me dio oportunidades y no me sentía bien. Los mejores recuerdos los guardo de Marcos Alonso. Cuando llegó sólo llevaba cuatro goles y el equipo estaba a la mitad de la tabla. Con él cambiamos y fuimos hacia arriba. Luego todo desapareció.

—Usted se convirtió en el ídolo del sevillismo. ¿Habló alguna vez con los responsables del club para intentar encauzar el rumbo?—Yo le había aconsejado a Marcos fichar a algunos futbolistas… Uno era Baraja, que jugaba todavía en el filial del Atlético; otro era Makaay, que estaba en el Tenerife y tenía una cláusula de rescisión de 1.200 millones de pesetas. Le dije a Marcos que intentara ficharlos porque para nuestro sistema táctico, por como jugábamos, nos iban a venir muy bien. Baraja sabía jugar la pelota en el mediocentro…—Pero usted a qué se dedicaba ¿a ver futbolistas?—A mi me gustan los futbolistas que juegan con la pelota. Makaay en la contra era… a mí me iba a venir muy bien tener un jugador tan veloz como él, pero los fichajes fueron otros. Yo se lo dije a Marcos porque él me preguntó. Le dije que si queríamos hacer algo bueno había que traer a estos jugadores. Ficharon a Otero por 900 millones de pesetas…, por 300 más no trajeron a Makaay. Y la diferencia entre los dos… ya podemos ver dónde está cada uno. Marcos no estaba de acuerdo conmigo, no sé, creo que tenía más confianza en los uruguayos. Además, Baraja podía haber llegado cedido por un año con opción de compra. —¿Y cómo lo sabe?—Porque se podía. Yo por la llegada de Makaay hubiera puesto dinero de mi contrato. Se ficharon jugadores, con todos los respetos para ellos, que no aportaron nada al final; fichar por fichar es fácil, fichar lo que necesitas es otra cosa. Estaba decepcionado, descendimos otra vez y llegó el momento en que me cansé. —Hablaba usted antes de los errores arbitrales que sufrió el Sevilla.—¿Errores? Yo no sé si fueron errores u otras cosas. Todo el mundo reconoció que nos habían robado 16 puntos. Y nosotros no teníamos a nadie como Del Nido, que diera un puñetazo en la mesa y dijera hasta aquí, que protegiera al equipo. Todos los árbitros nos perjudicaban y nadie decía nada. Un domingo, en Televisión española, estuve discutiendo con el presidente de los árbitros, Sánchez Arminio. Yo no debía haber llegado ahí, pero había un momento en el que te desesperabas y dije basta, que me están quitando el pan de mi familia. Esperaba que los directivos tomaran decisiones, que protegieran al equipo, a los aficionados que pagaban las entradas. Nos perjudicaban y nadie decía nada. A mí me molestaba todo aquello porque para mí país era muy importante que yo triunfara; con mi llegada a España se abrían puertas para otros futbolistas griegos. Y no podía fallar.—¿Y falló?

—No. Estoy muy orgulloso de haber estado en el Sevilla, de los cuatro años que viví. Le diré que incluso estuve muy cerca de irme a otro club.

—¿A cuál? Ahora no tendrá reparo en decírmelo.—Al Real Madrid; estuvimos muy cerca, pero muy cerca, y al final no pudo ser.—¿Por qué?—Porque el entrenador, creo que era Toshack… o Vicente del Bosque, no quiso al final. ¿Y sabe quién fue el que lo intentó por todos los medios? Camacho. Puso mucho empeño. Fue al final de mi tercer año, cuando marqué 18 goles. Al final terminé renovando.—Pero se marchó usted tras el cuarto.

—Hay una cosa que muy poca gente sabe: yo tenía un problema que me impedía entrar en mi país. Sólo lo podía hacer cuando iba con la selección.

—¿Cómo?—No había hecho la mili; la primera cosa que hice cuando firmé por el AEK fue arreglar ese asunto.

—¿Y ahora?

—Ahora quiero presentar mi candidatura para ser presidente de la Federación griega. Las elecciones serán después de la Eurocopa. Votan 54 miembros y confío en que me dejen organizar nuestro fútbol.

—¿Ganará el Sevilla la Liga?

—Su problema es que está en todas las batallas. Sí que creo que en dos o tres años va a empezar la Liga con las mismas opciones que Real Madrid y Barcelona, eso sí, siempre y cuando siga paso a paso. En mi país hay un dicho: sólo una sandía puedes llevar debajo del brazo.Y el Sevilla lo lleva cumpliendo a rajatabla… {moscomment}

Redacción

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