0-1: Terceros, que no es poco

Por  22:42 h.

ImageEl Sevilla perdió ante el Villarreal en el último partido de Liga en uno de los peores encuentros que se le recuerdan al equipo sevillista, un conjunto que llegaba a la 38ª jornada con opciones de ser campeón de Liga. Al poco de comenzar el Mallorca hacía soñar un poco más a los nervionenses, que no encontraban su juego y apenas inquietaban a Vieira, pero un gol de Fuentes a la salida de un córner cercenaba todas las opciones posibles, algo para lo que Pérez Burrul -kafkiano su arbitraje- ponía de su parte. Por último, y para colmo de males, un sevillista como José Antonio Reyes se erigía en héroe de un Real Madrid que remontaba a lo campeón. El sueño de la Liga se acaba, pero con este equipo todo es posible y la Copa del Rey asoma para este sábado.

Los hombres de Juande Ramos no supieron en ningún momento cómo ganar el partido ante el Villarreal. Los de Manuel Pellegrini, que venían de una racha triunfal de siete victorias consecutivas, no dieron opción con un juego de toque y presión ante el que poco pudieron hacer los locales, que a estas alturas, con las fuerzas más bien justas, no tenían las ideas claras.

El ataque sevillista era caótico, carente de ese orden que proporciona Alves por su banda y con un Alfaro al que aún le falta un hervor para ser una alternativa de Champions. Por su parte, Kanouté no estaba todo lo fresco que la ocasión requería, y en un par de ocasiones no estuvo acertado para poner en franquía al Sevilla.

Sin embargo, con poco que hiciera el Villarreal se plantaba ante la meta de Palop, aunque por fortuna el punto de mira lo tenían bastante elevado de la portería. Por fortuna, porque la falta de tensión del Sevilla en la tarde-noche de hoy era del todo inesperada por lo que estaba en juego. En una de estas desaplicaciones, a la salida de un córner, Luis Fabiano no se afanaba en la marca de Fuentes y el jugador visitante remataba a placer poniendo el que sería definitivo 0-1 en el marcador.

El árbitro la lía

A partir de ahí las prisas, y es entonces cuando entra en escena Pérez Burrul. En cualquier jugada polémica el colegiado sancionaba siempre a favor de los visitantes, llegando en ocasiones a cortar el juego durante varios minutos sin enseñar ninguna cartulina. En total, tanto el árbitro como su juez de línea asistente cortaron el ataque sevillista con fueras de juego inexistente, no señalando una mano dentro del área castellonense y sin expulsar a Somoza tras una fortísima entrada sobre Kanouté cuando entraba en el área. El árbitro estuvo horrible, pero el Sevilla perdía por deméritos propios.

Ése fue el triste final de esta temporada y la despedida del lateral izquierdo David Castedo, a quien sus compañeros homenajeaban poniéndose su camiseta una vez concluido el partido. Se iba con lágrimas en los ojos el único superviviente del último ascenso tras siete años de titular menos éste, en el que sus fallos en el derbi de la primera parte lastraron durante los siguientes partidos. Mientras tanto, el Real Madrid se proclamaba campeón de Liga en el Santiago Bernabéu. Un escenario en el que, este sábado, los sevillistas pueden poner el broche de oro a esta temporada y proclamarse, además de bicampeones de la UEFA y de la Supercopa de Europa, campeones de la Copa del Rey.

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Redacción

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