Víctor Machín, 'Vitolo'
Víctor Machín, 'Vitolo'

Vitolo: «Ser padre me ha hecho mejor futbolista»

El canario vive el momento más dulce de su carrera: «A ver si le damos un susto pronto al Madrid y nos podemos meter de nuevo en la eliminatoria»

Por  5:00 h.

Bajo esa tímida mirada y la abundante tinta negra que decoran sus brazos, piernas y cuello, emerge una persona feliz y agradecida por hacer lo que más le gusta y poder compartirlo con su pareja de toda la vida, Leticia, y con Thiago y Daniela, los mellizos que desde hace año y medio han cambiado por completo la vida de Vitolo (Las Palmas de Gran Canaria, 2 de noviembre de 1989). La estrella y referencia de uno de los mejores Sevilla de la historia se sienta en el diván de ABC en una semana decisiva para el club hispalense, con un doble duelo ante el Real Madrid, primero en Copa y el domingo en Liga, con mucha influencia en el futuro de ambas competiciones.
-El plátano con gofio de Pino Pérez, ¿el secreto del futbolista de moda?
-(Risas) El gofio es un alimento típico de Gran Canaria lleno de vitaminas que te aporta mucha energía. Cuando voy a casa, mi madre siempre me recuerda que gracias a ese plato que me hacía corro lo que corro. Soy distinto al prototipo de futbolista de mi tierra, jugadores de más toque, como Silva o Valerón. Yo soy más vertical, más directo. Es bueno que haya de todo en el fútbol.
-Su madre tiene razón. Usted corre desde muy pequeño
-Eso me cuenta. Con cinco años, los médicos le recomendaron que para luchar contra mi hiperactividad me apuntara a algún deporte. Y me metió en el Árbol Bonito, el equipo de fútbol de mi barrio.
-Allí conoció a uno de sus mejores amigos
-Sí, a Jonathan Viera. Nos llevamos sólo dos semanas de diferencia. Hemos tenido vidas paralelas y hemos crecido juntos en Las Palmas. Me alegra mucho ver lo bien que le va. Le echo de menos.
-¿En qué momento se dio usted cuenta que el fútbol le podía dar de comer?
-Por suerte, pronto.
-¿Por qué dice eso?
-Cuando tienes 17-18 años te piensas que eres el rey del mambo. Así que comienzas a salir de fiesta con los amigos y dejas de lado el fútbol. Ese no era mi rumbo, claro. Afortunadamente, con la ayuda de mi novia y de mis padres supe enderezar mi carrera.
-Después, con 21 años, y ya como integrante del primer equipo de Las Palmas, se rompió el cruzado. Una grave lesión que acaba con la carrera de muchos futbolistas.
-Aquello me enseñó a amar el fútbol, a respetar mi profesión y a cuidarme todavía más. No había otro modo de afrontar el fútbol si quería llegar a lo más alto.
-¿Sigue siendo tan tímido?
-Ahora ya no tanto, pero es verdad que al principio me daba vergüenza todo. Recuerdo cuando en Las Palmas salía del entrenamiento y había niños y adolescentes esperándome para que les firmara autógrafos. Me decía «pero si yo soy igual que vosotros». Ahora lo veo normal, pero al principio me chocó.
-Pues hay compañeros de gremio que no firman autógrafos ni a los niños.
-Eso es cierto y nunca lo entenderé. No cuesta nada y haces que ese niño sea la persona más feliz del mundo. Yo pienso en mis hijos, me pongo en su piel y siempre intento ser amables con quien me pide una foto o una simple firma.
-¿Cuánto le ha cambiado la vida ser padre?
-De arriba a abajo. Desde que te levantas hasta que duermes estás entregado a ellos. Daniela y Thiago son lo mejor de nuestra vida. Cuando no era padre y regresaba a casa tras un partido malo, las paredes se te echaban encima. Ahora, sabes que al abrir la puerta tienes dos niños que no dejarán de sonreírte y quererte sin pedir nada a cambio. Eso es lo más cercano que existe a la felicidad absoluta. Y si eres feliz, no solo disfrutas en la vida sino que además te diviertes mucho más en tu trabajo. Ser padre me ha hecho mejor futbolista.
-¿Qué piensa cuando recuerda su frustrado fichaje por el Madrid en 2012?
-Me querían para el Castilla, pero por unas razones u otras no se materializó la operación. Son cosas del fútbol. Es lo que me dice Leticia. Las cosas siempre pasan por algo y si no fiché por el Madrid era porque el destino me tenía guardado algo mejor. Quizás, si hubiera ido al Castilla no estaría donde estoy ahora.
-Unai Emery le enseñó a defender. ¿Y Sampaoli?
-Unai fue algo más que un entrenador. Le debo mucho. Apostó por mí cuando nadie lo hacía. Y es verdad. Me enseñó a defender como nadie lo ha hecho. Sampaoli me enseña a ser protagonista y a ser valiente, sea quien sea el rival que esté delante.
-Enfrente está otra vez el Madrid, y por partida doble esta semana
-Hicimos un partido malo en el Bernabéu y la Copa la tenemos complicada, pero el Sevilla ha demostrado en los últimos años que es un equipo que nunca se rinde. Intentaremos meterle el miedo en el cuerpo en los primeros minutos. A ver si le damos un susto pronto y nos podemos meter de nuevo en la eliminatoria. Sería algo histórico remontar ese 3-0.
-Si solo pudiera elegir entre ganar el partido de Copa o el de Liga, ¿qué prefiere?
-Pasar en la Copa del Rey. Sería una gesta grandiosa y seguiríamos en el torneo.
-Pero su entrenador dejó entrever ayer que el duelo de Liga es más importante.
-Es que si les ganamos el domingo nos pondríamos a un punto. Eso sería mágico. Pero hay que ser realistas, aunque ahora estemos ahí, es muy difícil competir al nivel del Madrid o Barcelona durante 38 jornadas. Por eso, si tengo que elegir me quedo con pasar la eliminatoria de Copa.
-¿Han aprendido la lección del Bernabéu?
-El Madrid no lleva 39 partidos sin perder porque tenga flor. Son muy buenos. Y fueron muy superiores en la ida. Ahora, es verdad que también nosotros nos equivocamos porque deberíamos haber superado su presión con algún balón en largo. Eso no quiere decir jugar al pelotazo. Sencillamente, hay que tener algunas alternativas cuando el rival te achucha tan arriba, tan bien y con tanta intensidad.