A por el primer título nacional en color

Por  12:10 h.

ImageEsa debe ser la consigna y el reclamo para el Sevilla: levantar la primera Copa de España —bajo la denominación regia desde 1977— «en color». Sí, la deuda de no conseguir un título se saldó en Eindhoven en mayo del año pasado. Ello dio paso a poder disputar y ganar en Mónaco la Supercopa de Europa tres meses después y, por si no estuviera saldada la larga sequía de triunfos sonados, ahí está bien fresco el recuerdo de Glasgow, donde se logró sumar al palmarés de forma consecutiva la segunda Copa de la UEFA. Pero no se puede obviar que desde 1948 no se alza y pasea un título nacional. Ya es hora pues de que el club de Nervión consiga uno para no tener que recurrir al Nodo o al tono sepia de un desgastado blanco y negro para rememorar un logro semejante.

Los caprichos de la propia competición han determinado que el finalista de turno sea el modesto Getafe, que nunca se vio en una igual en toda su historia, entre otras cuestiones, porque ni siquiera se había fundado —lo haría 21 años después— en 1962, cuando el Sevilla de los Mut, Ruiz Sosa, Diéguez y Mateos acabó perdiendo por 2-1 la última final copera, disputada ante el legendario Real Madrid de los Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento.
Ahora el papel de favorito recae en el Sevilla, incómoda etiqueta que siempre merma el brillo del éxito, al mismo tiempo que engorda la sensación de fracaso si no se cumplen los pronósticos. Toca pues recobrar la humildad de no hace mucho y apretarse los machos, como si enfrente estuviera el mismo equipo al que la competente tropa que comanda Juande Ramos le bajara los humos en el Louis II monegasco en el primer partido oficial de esta larguísima temporada. Eso mismo hizo también el conjunto de Schuster en semifinales. De hecho, de poco le sirvió al equipo azulgrana, virtual finalista en casi todas las quinielas, el 5-2 del Camp Nou y el megagol de Messi, que ya es poco más que un recuerdo en el You Tube. No queda pues otra —enfundados en una camiseta blanca que rememora a la que lucieron los Alconero, Antúnez, Arza o Doménech hace 59 años ante el Celta— que recoger aquel testigo sumando la cuarta Copa de España, que sería la primera del Sevilla contemporáneo.
Las bajas no son excusa
Para lograr ese objetivo Juande Ramos dispone de casi toda su plantilla, pues sólo Adriano está fuera de combate. Kanouté ya no parece mosqueado por un retorno inesperado, como ocurrió una semana atrás, Daniel cumplió lo pactado regresando de su concentración con Brasil, Renato y Jesús Navas ya están aptos físicamente para jugar, y tampoco hay sanción que deje fuera a nadie.
No podrá apelarse pues a las ausencias —bien que se dejaron notar en las dos últimas jornadas ligueras— si el cara o cruz de toda final se le muestra esquivo al Sevilla en esta ocasión. En los de Bernd Schuster sí faltará su jugador más experimentado, el «Zamora» de la pasada Liga, Abbondanzieri, sin permiso de la selección de Argentina para abandonar la concentración de la Copa América y desplazarse a la capital de España, lo que hará que el meta Luis García tenga el premio de disputar el encuentro del Santiago Bernabéu después de haberlo hecho en todos los pasos previos a este
enfrentamiento definitivo.
Hechas esas salvedades, lo mejor de cada equipo se podrá ver sobre el escenario madridista, así como el ambiente
colorista y festivo de rigor. Todo apunta a que habrá una significativa mayoría sevillista en las gradas, por mucho que la Federación se haya esforzado en guardar una equidistancia en el reparto de entradas que no casa bien con la diferencia de demanda en uno y otro club.
El duelo también tendrá un foco especial de atención en los dos entrenadores. Bernd Schuster espera conseguir su séptimo título de Copa en España y el primero que alcanzaría como técnico, lo que le supondría un excelente preludio para dar el salto del Getafe al Real Madrid, si como parece se cumplen todos los rumores al respecto. En el caso de Juande Ramos, alzar el trofeo supondría abrochar una temporada jalonada ya con los logros de la Supercopa de Europa y la Copa de la UEFA y ponerlo aún más en el escaparate, aunque todas las partes sigan dando por sentada la continuidad en Nervión del técnico manchego.
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Redacción

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