Un agravio deportivo, institucional y económico

Por  16:39 h.

La decisión de la Federación Española de Fútbol de designar al estadio Nou Camp de Barcelona como sede de la final de la Copa del Rey ha enfadado y mucho a los aficionados y rectores del Sevilla FC en tres aspectos: el deportivo, el institucional, y el económico.

En el primero de ellos, la marcha liguera de los dos contendientes al título copero es bien distinta, por lo que llegarían a este encuentro en diferentes circunstancias. El conjunto colchonero, a ocho puntos de Europa a falta de seis jornadas, con la irregularidad que ofrece y con una semifinal de Europa League por medio, prepararía sin ningún miramiento la cita, pudiendo reservar a sus hombres más destacados ya se celebrase el 13 o el 19 de mayo. Por el contrario, el Sevilla FC está inmerso en la lucha por los puestos Champions, algo que le mantendrá ocupado casi con toda seguridad hasta el final de campeonato, teniendo incluso un choque ante el Barcelona el 9 de mayo, tres días antes de una de las posibles fechas para la final.

En el aspecto institucional, el consejo de administración sevillista ha sido ninguneado por el organismo federativo, que se ha declinado por los intereses del Atlético, que renunció a jugar en Valencia por no sé qué historias de animadversiones valencianistas por su polémica eliminación en la Europa League, cuando el punto intermedio de sevillistas y madrileños pudiera haber sido Valencia.

Por último, y más importante, el económico. Ante la crisis que azota a la sociedad, el hecho de desplazar a miles de seguidores de uno y otro equipo a una ciudad lejana ya supone un problema serio. El desplazamiento en coche, para los sevillistas que trabajan, se hace casi inviable, por cuanto tendrían que pedir dos días libres en sus puestos de trabajo ante las 10 horas de recorrido entre Sevilla y Barcelona. Los atléticos, podrían incluso viajar el día de la final y volver en la noche después del encuentro.
Además, los precios de vuelos y trenes desde un punto u otro son bastante diferentes. Sale mucho más económico para el seguidor madrileño tomar un avión o un AVE directo a la ciudad condal. El seguidor sevillista se ve obligado, además de pagar una cantidad mayor por un billete, a pagar una noche de hotel en la capital catalana, por lo que el gasto se dispara.

Sin duda, un decisión a todas luces injusta para con el sevillismo, que puede ver como el día de la ansiada final, la grada del Nou Camp puede tener más tintes rojiblancos que blanquirojo, todo gracias a una Federación que actuó mal desde el principio hasta el final.

Precio de un billete en el AVE para cada aficionado Precio de un billete de avión en Iberia para cada aficionado Precio de un billete de avión en Vueling para cada aficionado Precio de un billete de avión en Ryanair para cada aficionado