Álvarez: “Ahora hasta mis amigos me piden que me haga fotos con ellos”

Por  0:30 h.

El hombre tranquilo, el que le devolvió la serenidad al Sevilla más irregular, analiza la actualidad de su equipo y apunta en una entrevista a ABC que hay que tomar con tranquilidad los posibles próximos fichajes.

—Me han dicho que es usted mejor entrenador que jugador de parchís.

—No, lo que pasa es que me dejo ganar. Entre el parchís y también el dominó me he pasado los pocos días de vacaciones que he tenido, apenas unos ocho. En Chipiona, y con mis hijos y mi mujer, nos echábamos las partiditas. Y sí, no me fue muy bien, hay que decirlo, pero no pasa nada.

—¿Alguna anécdota?

—Resulta muy curioso ver cómo gente, amigos a los que conozco desde hace un montón de años, con las que coincido en la playa, me piden que me haga una fotografía con ellos. ¡Pero si nos llevamos viendo toda la vida! Es curioso.

—También es curioso que sea usted el único entrenador sin representante.

—Había poco que negociar con el Sevilla y no me hizo falta.

—¿En qué ha cambiado su vida?

—En nada, salvo que ahora tengo menos tiempo para estar con mi familia. Tengo cuatro hijos y los cuatro viven con nosotros. Son mayores, pero me gusta hablar con ellos, entenderlos. Por la mañana, cuando desayuno, suelo coincidir y hablamos.

—¿Qué edad tienen?

—30, 28, 24 y 22. El primero va a acabar ingeniería informática, el segundo es médico, la tercera acabó educación física, y a la cuarta le queda un año para acabar lo mismo.

—¡Qué alegría! No se puede quejar, ¿verdad?

—Es verdad, es verdad. La vida está muy dura y cuántos más conocimientos tengan, mucho mejor.

—Hablando de conocimientos, ¿qué es jugar bien al fútbol?

—Depende de los gustos, hay quien cree que jugar bonito es jugar bien. Para mí, y es sólo mi opinión, jugar bien es que el equipo disfrute, que se vea dueño de la situación, que cuando ataque se vea superior al contrario, que sepa meterle velocidad en el momento necesario, o que, también hay que decirlo, sea tosco en determinados momentos.

—¿España?

—La selección no juega bien, lo hace de forma sensacional.

La final de la Copa del Rey

—¿Y el Sevilla de Álvarez?

—Estamos capacitado para ello. Vamos a dar guerra. El equipo que yo quiero se asemeja mucho al que se vio en la final de la Copa del Rey, con las ideas claras.

—¿Tiene usted claro que Luis Fabiano se va a quedar?

—Yo creo que sí.

—¿Es cierto que usted le ha pedido al Sevilla que lo más positivo sería ampliarle el contrato?

—No, yo lo que creo es que, si Luis no sale traspasado, que es lo que creo, no haya opciones de pensar en ninguna cosa de fuera. Si Luis, o también se lo digo para Jesús —Navas— se fuera, para mí sería una sorpresa.

—Para sorpresa, la protagonizada por Borja Valero.

—Pues sí. Se fue al Villarreal y no hay nada más que objetar.

—Pero usted habló con él…

—Sí, en su momento lo hice, efectivamente.

—Me imagino que era para transmitirle su confianza en su juego.

—Sí, algo así.

—¿Y ahora? ¿Le preocupa?

—No, ¿preocuparme? No es eso. Estamos empezando a andar. Yo no veo problemas. El grueso de la plantilla está ahí. Es cierto que pedimos dos mediocentros, pero vamos a ver cómo está el equipo. Tranquilidad.

—¿Y un defensa?

—Hay que tener calma. Drago va fenomenal e igual es nuestro mejor fichaje.

—Si tuviera que poner el nombre a una película de su vida igual le ponía el de «Un hombre tranquilo».

—Siempre lo he sido. Con calma se ve todo diferente, la nerviosera te nubla y no puedes tomar decisiones.

—Dígame la verdad, ¿no se puso nervioso cuando Monchi le dijo que era usted el que se iba a hacer cargo del equipo?

—¡No dormí durante tres noches! Empecé a hacer alineaciones, contando las bajas, los que se iban a recuperar. ¿Pero sabe una cosa?

—Dígame, dígame.

—Fue jugar el partido ante el Villarreal (el equipo perdió) y me tranquilicé muchísimo. Ahí vi con claridad lo que nos hacía falta.

—¿Y qué hace falta para rendir al máximo nivel en el mes de agosto?

—Lo hemos hablado con los preparadores físicos. Nos queda casi cuatro semanas y el planteamiento varía, es normal. Nos jugamos mucho y será una pretemporada distinta, que nos posibilite llegar al mes de agosto en un alto nivel de juego.

—Llega a su cuerpo técnico Javi Navarro…

—Desde que me hice cargo del equipo pensé en él. Pero también entendí que, para el momento en el que nos encontrábamos, quizás venía mejor una persona que ya hubiera vivido momentos como entrenador, que estuviera bastante informado… Javi, por su manera de ser, pues no era entonces el idóneo. Por eso llegó Tevenet.

—¿Qué le pide a Javi?

—Ha sido un verdadero líder en el vestuario, necesitamos su carisma, sus conocimientos en la defensa. Habrá dos grandes grupos y uno estará controlado por Luis y otro por Javi, siempre, evidentemente, bajo mi coordinación.

—Actualmente hay más de 30 jugadores en la plantilla.

—En Costa Ballena estamos todos porque ahora mismo faltan los internacionales. Los futbolistas que no entran en mis planes ya lo saben y cuando se incorporen los Zokora, Luis Fabiano, Squillaci, Navas… habrá que buscar soluciones. Es una cuestión de cantidad, no se puede entrenar con 34 jugadores.