Álvarez: “Mi sello como entrenador apunta al que se vio en la final de Copa”

Por  0:30 h.

Tras dos meses de trabajo, que concluyó con la clasificación para jugar la previa de la Champions y el título de Copa, afronta, con tremenda ilusión, el reto de dirigir al equipo ya sin interinidad alguna.

—¿Qué fue lo primero que pensó cuando le comunicaron que seguiría en el cargo?

—Pues que habían tenido en cuenta el trabajo que se había hecho, más que el hecho de ser sevillista o un hombre de la casa. Para darme la oportunidad de entrenar al equipo desde pretemporada creo que se valoran muchas más cosas. Creo que el trabajo ha sido bueno, se han conseguido objetivos y aparte se conoce mi forma de trabajar. Sentí un orgullo grande y una gran satisfacción.

—Todo apunta a que tendrá una plantilla muy renovada respecto a la que ha dirigido en estos once partidos, ¿qué le parece?

—No me preocupa en absoluto. Vamos a realizar incorporaciones para seguir creciendo y para hacer un equipo un poquito más equilibrado en algunos puestos. La base está hecha y los retoques se harán para que haya más competencia y que lleguen jugadores con características diferentes a los que ya tenemos.

—¿A qué cree que le ha dado tiempo en estos casi dos meses de trabajo y qué le queda pendiente para el curso que viene?

—Me ha dado para trabajar intensamente porque no quedaba otra y habría querido hacer más cosas, pero no hubo tiempo para hacerlas. Ahora, al trabajar desde la pretemporada vamos a intentar que el equipo, y con esto no quiero criticar a nadie, tenga un buen nivel físico, una buena transición de defensa a ataque… Quiero que sea una piña, que el grupo predomine sobre las individualidades, porque eso es lo que te lleva al éxito.

—Eche la vista atrás, minuto 90 del Almería-Sevilla, 2-2 en el marcador, ¿qué pensaba en esos momentos?

—Sólo pensé en el hecho de que se nos iba la Champions, no en lo personal, porque mi trabajo ya estaba hecho. Claro que sin conseguirse los objetivos habría sido más difícil mi continuidad, pero al margen de eso quiero pensar que también se habrá tenido en cuenta mi forma de trabajar, si el equipo ha evolucionado bien desde que llegué, las sensaciones que el grupo daba, si el entorno está contigo… En esos minutos en ningún momento llegué a pensar que si se nos escapaba el cuarto puesto no continuaría. Estás tan metido en el partido y tan frustrado viendo que por un gol se nos podía ir una clasificación tan importante, que sólo pensaba en los jugadores y en lo que habían sufrido en una temporada tan dura. Por eso al final mi mayor satisfacción fue por ellos.

—¿Y qué fue lo primero que se le vino a la cabeza cuando Navas hizo el 0-2 en la final y el título ya no se podía escapar?

—Sentí una hemorragia de satisfacción. Para mí ese fue el mejor partido que jugamos desde mi llegada. Tuvimos una concentración total, aunque con lo que tiene el Atlético delante y un marcador corto te podían empatar en cualquier jugada, pero veía una gran seguridad en el equipo, y con la tensión que había cuando Navas hizo el segundo explotó todo. Son cosas indescriptibles.

—Título al margen, ¿de qué se siente más orgulloso en su estreno como primer entrenador?

—De haber conectado bien con la plantilla. Es cierto que tenía algo ganado, pues me conocía el cincuenta por ciento de la plantilla, pero el resto estaba expectante. En estos dos meses le he demostrado y me he demostrado también que sigo con mi filosofía de llegarle al jugador y de explicarle las cosas, y creo que se han implicado todos, esa es la mayor satisfacción que tengo.

—¿Y hasta qué punto cree que ha influido en la decisión del club de que continúe el hecho de contar con ese favor de la gran mayoría de la plantilla?

—No sé, pero lo cierto es que eso es señal de que he sido capaz de llegarles a los jugadores, tanto al que juega más como al que menos. Cuando tú tienes tres competiciones puedes contar con todos, pero cuando yo llegué sólo quedaban la Liga y la final de Copa. Entonces tienes que tratar de que se sientan importantes tanto el que juega como el que no juega. Esa es una satisfacción personal y de todo mi equipo técnico (preparadores físicos, Luis Tevenet, con el que he conectado bien) que se haya conseguido ese buen ambiente de trabajo. No es sólo labor de Antonio Álvarez, porque sin delegar y confiar en los que están contigo es imposible, y la verdad es que se han implicado todos.

—¿Cuál es el sello de Antonio Álvarez y el que quiere que marque el juego del Sevilla la próxima temporada?

—Apunta más al que ofreció el equipo en la final de Copa. El de un equipo que se coloca bien cuando no tiene el balón, que sabe sufrir para recuperarlo, al que es difícil que le hagan un gol y que cuando lo recupera genera nerviosismo en el contrario cuando va para arriba.

—¿De todos los entrenadores que ha tenido, tanto de futbolista como de entrenador, cuál le ha marcado más?

—Hay varios de los que guardo enseñanzas. En mi etapa como futbolista, Manolo Cardo me enseñó cosas fáciles en el fútbol que a veces nos empeñamos en hacer difíciles. Él, con su filosofía particular, me inculcó el buen trato al balón, la importancia de salida del juego desde atrás, los cambios de orientación, todo eso sigue manteniendo su importancia en el fútbol casi treinta años después. Otros entrenadores como Marcos Alonso, Joaquín Caparrós o Juande Ramos también me han dejado cosas que he ido captando de cada uno; todas las meto en mi zurrón y ahora trato de aplicarlas a mi manera y a mi idea de fútbol.


—Cala, Rodri, Luna, Luis Alberto, Campaña, el porvenir de la cantera sevillista apunta alto…

—Totalmente. No me tiembla el pulso y si pienso que lo mejor para el equipo en un momento determinado es que salga un jugador de cantera, tiro de él. Hemos tenido muchas bajas en defensa y lo mismo podría haberla recompuesto de otra manera, pero siempre busco lo mejor para el equipo y en esos momentos pensé que Cala podía ser una solución válida, como así fue, y en el caso de Luna igual. El chaval jugó los dos partidos más importantes de la temporada y rindió a un gran nivel. Contaré con la gente que crea que en cada momento nos puede rendir a tope y si es de cantera será de cantera. Las cosas caen por su propio peso. No se trata de meterle presión a nadie, ni de forzar las cosas. Sé que esos jugadores están ahí y cuando los tenga que utilizar lo voy a hacer. No hay que precipitar los acontecimientos y en cada momento hay que tomar la decisión más adecuada.

—¿Firmaría repetir lo conseguido esta temporada?

—La campaña, no cabe duda, ha sido exitosa y, si lo ha sido, como mínimo, aspiramos a repetirla. Pero no vamos a renunciar a seguir creciendo. Si en vez de quedar cuartos quedamos terceros, mucho mejor, y si alcanzamos la segunda plaza será para tirar cohetes. Después está la Champions, en la que tenemos esa espinita clavada de no haber pasado de octavos de final. Dios quiera que todo se dé bien y podamos pasar esa eliminatoria previa y luego la meta estará en crecer un poquito más y meternos en cuartos; si lo logramos tampoco nos pararemos en eso, porque el Sevilla debe esperar a lo máximo en las competiciones en que esté.

—¿Da por perdido a Luis Fabiano para la próxima campaña?

—Yo no lo doy por perdido. Tiene un año más de contrato, está en el Mundial y Dios quiera que le salgan las cosas bien en Sudáfrica; después ya veremos. Normalmente se tendría que incorporar con nosotros y yo lo estoy esperando. Luego los acontecimiento dirán, pero yo sí espero contar con él la temporada que viene porque es un jugador importante para nosotros. Si después no viene pasará como en el caso de Jesús Navas. Está claro que son dos jugadores muy importantes para el Sevilla, y que por eso están en el Mundial, pero si no estuvieran habría que buscar otras alternativas. Se han ido jugadores como Sergio Ramos, Alves, Poulsen, como antes se fue Marchena…; cuando se traspasó a Baptista se decía que quién iba a meter los goles en el Sevilla. El fútbol sigue, no se detiene y hay momentos en los que vendes y sigues creciendo. Pero no es algo que me preocupe, porque hay que pensar más en el proyecto general, y la entidad y el equipo deben estar por encima de las individualidades. De todas formas cuento con que los dos van a estar aquí y si no, ya se verán las medidas que hay que tomar.

—Muchos jugadores elevaron el nivel con su llegada, pero eso no ocurrió con Negredo, ¿qué espera de él tras las vacaciones?

—Espero y pido, y estoy seguro de que va a ser así, que veamos al Negredo que se vio al principio de la temporada. Cuando un jugador da un nivel bueno es porque lo tiene. Después, por diferentes causas, está claro que ha bajado su rendimiento y es una cuestión a analizar. Yo he estado los dos últimos meses y no sé por qué ha ido decayendo en su juego. He intentado recuperarlo; en algún partido, como fue en Santander, dio un buen nivel y estoy seguro de que Álvaro va a ser un jugador importante en el Sevilla. De todas formas, en una temporada que se puede calificar de mala, ha metido catorce o quince goles, por lo que está claro que si no estando bien ha metido goles, cuando esté mejor los seguirá metiendo.

—¿Cree que Romaric tiene futuro en el Sevilla o mejor que se lo busque en otro sitio?

—Tengo constancia de cómo es Romaric desde que llegué yo, porque antes, con los viajes, no siempre podía ver al equipo. Hay que partir de la base de que Romaric es un gran jugador. He estado dos años en la secretaría técnica y cuando el Sevilla ficha a un futbolista no lo hace por capricho o porque te hayan dicho algo. Se les hace un seguimiento grande y cuando nos decidimos es porque estábamos convencidos; luego está el tema de la adaptación, la forma de jugar del equipo…

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