Eusebio y Guttman
Eusebio y Guttman

Antídoto contra Guttmann

El Benfica trata de romper la maldición que le persigue con una estatua del exentrenador

Por  0:30 h.

El Benfica tiene una historia de película en las finales. Con todos los ingredientes. Un técnico misterioso, una maldición y una profecía. En 1962 el club lisboeta despidió al húngaro Bela Guttmann por solicitar un aumento de sueldo. «Sin mí, de aquí a cien años un club portugués será bicampeón europeo y el Benfica jamás ganará una Copa de Europa», dijo a las puertas de Da Luz como despedida. Siendo rigurosos sólo se refería a la máxima competición continental, pero la historia benfiquista le ha hecho comprobar que se extendía: claudicó en las Copas de Europa de 1963 y 1990 (las dos ante el Milan), 1965 (Inter), 1968 (Manchester United), 1988 (PSV Eindhoven) y en la Copa de la UEFA de 1983, ante el Anderlecht belga, y en la Liga Europa ante el Chelsea en el 2013.

El Benfica ha tratado de encontrar cualquier amuleto para quebrar esta maldición. Guttmann falleció en Viena en 1981. Allí se celebró la final de la Copa de Europa entre el Benfica y el Milan en 1990. Representantes del club lisboeta acudieron a su tumba para hacerle un homenaje. Aquello tampoco satisfizo al húngaro. La última idea ha llegado recientemente. El pasado 28 de febrero el Benfica aprovechó la conmemoración de los 110 años de vida del club para inaugurar una estatua de bronce de Guttmann, de dos metros de altura, a la entrada de su estadio. Todo surgió por iniciativa de Norbert Konkoly, embajador de Hungría en Portugal, que encomendó la obra a un escultor de su país. En declaraciones a maisfutebol.iol.pt Kontoly señalaba que «la clave puede estar en la expresión ‘sin mí’. Portugal y Hungría comparten un pasado brillante en el fútbol. Cuando llegué a Lisboa fui a visitar al Benfica, donde me recibieron calurosamente, mostrándome las instalaciones, el césped, todo. Sin embargo, me encontré con un problema: la maldición del entrenador de mi país. Luego percibí que la clave de esa maldición podían ser las palabras ‘sin mí’ y por eso sugerí erigir una estatua para traer a Bela Guttmann de regreso al estadio Da Luz y así romper la maldición de una vez. Se inauguró el 28 de febrero y el Benfica lo ha ganado todo desde entonces…».

El asunto tiene mucha literatura pero quizás no afecta al equipo. Jorge Jesús, técnico actual del Benfica, señalaba ayer que en su vestuario no pasa de ser una anécdota. «La mayoría de jugadores ni siquiera conoce esa historia. Se trata de una leyenda que tiene el Benfica y que tendrá que ser rota. Podría haberlo sido el año pasado pero tenemos la esperanza de que sea ahora. Quizás eso nos da más fuerzas para espantar ese fantasma de las competiciones europeas», manifestaba.

Mientras, otras sensaciones además de las provocadas por el maleficio de Guttmann se agolpan en los corazones benfiquistas y es que pretenden homenajear a su gran ídolo histórico Eusebio, que falleció el pasado 5 de enero con 72 años. Aquel dolor por la marcha de un referente en el fútbol luso se acompañó, un mes después, por la marcha de Mario Coluna, otro histórico benfiquista, y su equipo quiere homenajear a ambos.