“Antonio, me tienes para lo que quieras”

Por  0:30 h.

Javi Navarro, Álvarez y Tevenet, posan para ABCAntonio Álvarez mira a la derecha y ve a Javi Navarro, lo hace a la izquierda y se percata de que Luis Tevenet está con algunos jugadores de ataque. El de Marchena está orgulloso de su gente (los técnicos adjuntos) y se le nota, cual padre presume de sus pupilos. «Hablamos mucho. Sé que van a hacer todo lo posible para ayudarme. Yo soy el que quiero que estén a mi lado, confío en ellos», apunta el preparador sevillista, no sin antes explicar cómo fueron los primeros contactos con los dos para que entraran a formar parte del cuerpo técnico. «Lo de Javi es curioso porque todos sabemos que no es el clásico jugador que está todo el día pensando en el fútbol. De hecho, yo pensé que no se iba a dedicar a esto. ¡Las vueltas que da la vida! Un día hablamos y estuvimos pensando muchas cosas… Le dije que me gustaría contar con él algún día y me mandó un mensaje telefónico que ponía: “Me tienes para lo que quieras”. Fue así, escueto, como es Javi, pero directo y sincero. De Luis, recuerdo que antes del partido contra el Villarreal me vi con él en el estadio. Nos íbamos esa misma tarde al aeropuerto, pero hablé con él ese mismo día. Me gusta mucho el carácter que tiene. Bromea, pero cuando tiene que exigir, lo hace», puntualiza el preparador sevillista.

Tevenet y sus pizarras

Tevenet le recuerda lo que le comentó ese primer día en que se vieron como primer y segundo entrenador. «Le dije que confiara en mí, que le ayudaría». Llevaba toda la vida —empezó siendo un niño— haciendo alineaciones cuando veía los partidos de fútbol por televisión y entendía que estaba ante la oportunidad de su vida, con el Sevilla, su equipo, y como técnico, su pasión desde que se retiró. «Me di cuenta de que quería seguir ligado al fútbol cuando veía los partidos y me detenía una y otra vez en analizar algunas jugadas o detalles tácticos». Y hablando de táctica, reconoce que le encanta la de su jefe, Álvarez, con velocidad en ataque e intensidad en defensa. Eso sí, no coincide con él a la hora de hablar de promesas. «Me dijo que si ganábamos la Copa del Rey iba a dejar de fumar. ¡No lo ha hecho!», dice mientras Álvarez sonríe.

También Javi Navarro, con una personalidad diferente (más distante), se ha adaptado perfectamente a las «exigencias» del guión establecido por Álvarez y Tevenet. «Con Antonio es muy fácil trabajar. Cuenta contigo para todo y eso hace que te sientas bien».
El que fuera capitán del Sevilla reconoció que su vuelta al club de Nervión se ha debido, sobre todo, a la buena relación que mantiene con Álvarez. «Si alguien en el que confías te plantea una oportunidad así no debes desaprovecharla. No te lo tomas como algo profesional. Es un asunto distinto. Antonio, cuando era segundo, tenía la virtud de ganarse a los futbolistas siendo muy respetado, y eso no es tan fácil. A mí, por lo menos, me ganó así», declara el que fuera central del equipo.

Antonio, Luis y Javi, juntos, con un ambiente que recuerda al de los primeros años, cuando Joaquín Caparrós dirigía al equipo, se miran y saben dónde está el uno y el otro, ya sea en el campo de entrenamiento o en el hall del hotel. Están preparados para seguir soñando, para entender que aún hay mucho que hacer y que la tranquilidad y la normalidad que marca el de Marchena es la mejor herramienta para mantener las ilusiones intactas. Y es que, así, y como decía el que fuera capitán, se tienen para lo que quieran o necesiten.


Artículo publicado en ABC de Sevilla