En busca de una identidad propia

Por  0:30 h.

Lo reconocía ayer el propio Antonio Álvarez, que pretende que cuando juegue su equipo «se sepa qué Sevilla se va a ver y que no dé tumbos de un partido a otro». Esta confesión, realizada en la tertulia de Cope Sevilla, deja a las claras que el conjunto que dirige el técnico de Marchena continúa buscando una identidad propia, que se sigue perfilando después de un mes largo compitiendo y de la disputa de siete encuentros oficiales. La amarga experiencia vivida en agosto puso al entrenador en el disparadero y la pobre imagen ofrecida el pasado jueves ante el París Saint-Germain en el estreno en la Liga Europa acrecentaron los rumores sobre un probable relevo en el banquillo. El merecido triunfo en La Rosaleda ha desactivado, al menos de momento, la espoleta, pues además ha servido para que el Sevilla luzca como segundo clasificado tras tres jornadas de Liga disputadas. El equipo, sin realizar un fútbol brillante, sí mostró capacidad de reacción y evidenció cierta solvencia para manejar el resultado durante la segunda parte, aunque se pecase de cierto conformismo. El triunfo cobra mayor valor por el hecho de que se produjo sin el concurso de puntales como Jesús Navas, Luis Fabiano o un Konko que viene destacando en este inicio de temporada por su aportación ofensiva.

Kanouté, sin protagonismo

A nadie debe extrañar tampoco la nueva suplencia de Kanouté en Málaga. Salvo su explosiva salida desde el banquillo en la ida de la Supercopa en Nervión, su aportación está siendo bastante pobre en este arranque de curso. Álvarez negó ayer que la celebración del Ramadán y el estricto seguimiento que del mismo hace el franco-malí hayan podido influir en su rendimiento. Lo que resulta incuestionable es que su nivel actual no le da para ser fijo en este Sevilla, que sin su aportación como enlace entre la medular y la delantera está más abocado a jugar con tres centrocampistas, como hizo en el Ciudad de Valencia y en La Rosaleda, que con el tan debatido 4-4-2. Así lo entiende también el otrora segundo de Caparrós o Juande, quien, por otra parte, parece complicado que vaya a apostar —como sí hizo el pasado curso— por la dupla ofensiva Negredo-Luis Fabiano. Administrar a ambos jugando con sus estados de forma y los propios egos de ambos arietes parece complicado, pero ya ha demostrado que no le tiembla el pulso para dejar en el banquillo al goleador brasileño recién renovado.

Recuperar a Luis Fabiano

En cualquier caso, recuperar a «O Fabuloso» para la causa es otra de las tareas pendientes del técnico. Las sensaciones que hasta la fecha está dejando Luis Fabiano en el presente curso se asemejan más a las mostradas en su primera campaña, pero el club no puede permitirse el lujo de que el futbolista mejor pagado de la plantilla dé muestras de indolencia. En su defensa, que el juego del equipo tampoco ha acompañado en los partidos que ha disputado, sólo tres como titular y ninguno de ellos en Liga. Para el jueves ante el Racing sí estará disponible a tenor de que ayer se ejercitó con total normalidad, pues han desaparecido las molestias que lo dejaron fuera de la convocatoria ante el Málaga. Para esta cita también se espera que esté listo Konko.

A todo ello, Álvarez quiso dejar constancia ayer que no se considera «un entrenador cómodo» y que «con el tiempo se verá». Está por ver si lo tendrá para demostrarlo en el Sevilla. Como todo técnico dependerá de los resultados que alcance, pero exigirle que juegue como lo hacía el equipo con Juande Ramos en el final de su primer año o en el segundo no es más que un inútil ejercicio de nostalgia. La plantilla actual es muy diferente a la 2006-07, falta por definir un bloque —de los cinco fichajes sólo se han ganado galones de titular Dabo y Martín Cáceres— y un patrón de juego definido, amén de que se echan en falta nombres propios en boca de todos. Salvo en el caso de Navas, la sensación y la evidencia dictan que los mejores años de los que permanecen en el equipo ya han pasado. Sólo Palop aguanta el tirón y parece negarse a entregar la cuchara, pero el relevo está en marcha y a Álvarez le sigue tocando la responsabilidad de liderarlo. Martín Cáceres parece tenerlo claro y tras la victoria del domingo no dudó en dedicarsela a su nuevo entrenador: «Se la damos a él porque siempre está a nuestro lado y nos ayuda a mejorar». Falta hace si se pretende que el proyecto tenga futuro.

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