Una parada de Eizaguirre aquella tarde de 1927 en Chamartín
Una parada de Eizaguirre aquella tarde de 1927 en Chamartín

El «caciquismo» del Madrid y una ronda copera con el Sevilla FC

En 1927, Real Madrid y Sevilla F. C. se enfrentaron en la fase de grupos de la Copa del Rey. Hace 90 años, un árbitro de Bilbao, Saracho, provocó una gran polémica en Chamartín

Por  3:35 h.

Las goleadas infligidas por el Sevilla F. C. (1-5 y 9-1) a la S. D. Formentera, de Tercera división, en dieciseisavos de final de la Copa del Rey, y el emparejamiento con el Real Madrid en octavos, favorecen un pase en largo con el que dar un regate al olvido y rescatar lo sucedido en la fase de grupos de la Copa del Rey de 1927 entre sevillistas y madridistas para encajarle así un gol a la desmemoria. En letra de imprenta, hace 90 años, se puso de relieve el «caciquismo» (sic) del Real Madrid en perjuicio del Sevilla.

En 1927, cuando aún no había comenzado a rodar el balón de la Liga, el Campeonato de España-Copa de S. M. el Rey era el principal torneo, al que se accedía a través de los campeonatos regionales. Por Andalucía obtuvieron plaza el Sevilla y el Betis. Los blancos lo hicieron como campeones, que era lo habitual, pues de 21 torneos celebrados ganaron 18, el primero en 1917, repartiéndose los demás Español de Cádiz, Recreativo de Huelva y Betis.

Sevilla y Betis disputaron las respectivas fases de grupos de campeones y subcampeones de la Copa del Rey con los representantes del Centro -Real y Atlético de Madrid- y Extremadura -Extremeño y Patria-. Se clasificaban para cuartos de final los ganadores, que fueron Real Madrid, en el Grupo I, y Betis, en el VI.

Escándalo arbitral

La competición empezó el 27 de febrero. En el Grupo I, y en Badajoz, se enfrentaron Extremeño y Sevilla con una goleada de escándalo: 2-11. En la vuelta, en el campo de la Reina Victoria, otra goleada: 6-0. Global, 17-2. La plaza de campeón del grupo era negocio en liza entre Sevilla y Real Madrid, por cuanto éste goleó al Extremeño tanto en Madrid como en Badajoz: 9-4 y 1-7.

Sevilla y Madrid se midieron el 13 de marzo en el Reina Victoria con victoria local por 2-1. La vuelta, con la plaza para cuartos de final en juego, se disputó el 4 de abril en Chamartín. Bajo arbitraje del bilbaíno Pablo Saracho Goitia, ganó el Real Madrid por 3-2 con goles de Quesada, ambos de penalti, y un defensa sevillista en propia meta, y de Leoncito y León. Los madrileños forzaron el partido de desempate en virtud de las normas vigentes. Pero no sin escándalo arbitral…

La revista madrileña Gran Vida, fundada en 1903 y una de las primeras dedicadas al deporte en España, publicó lo siguiente: «Tres goals del Real Madrid, dos de ellos de penalties y el otro metido en la propia meta por un back sevillano al querer desviar un tiro de Benguría. No es extraña esta jugada porque la gritería del público y la desfachatez del árbitro, Saracho, era para desequilibrar los nervios del más flemático de los equipos».

La crónica continuó en estos términos: «El primer tanto fue logrado por el Sevilla, e inmediatamente Saracho vio un penalty contra los del Guadalquivir que se encargó de convertir Quesada. Los de Híspalis no se desanimaron, y en las postrimerías del primer tiempo alcanzaron otro bonito goal. Ni el uno ni el otro impresionaron al público ni a Saracho, que se “reservaron” para el segundo tiempo. Durante todo el primero, el buen aficionado debió aplaudir cordialmente al Sevilla, que jugó mucho mejor que el Real Madrid…».

Tras el descanso el Madrid fue claro dominador: «Los contrarios, sin costumbre de resistir un gran tren en un campo de hierba y con los nervios desquiciados ante las concausas ya referidas, no supieron más que defenderse, y lo hicieron brillantemente, no logrando el Real Madrid más que un goal de suerte en un buen centro de Muñagorri, pero regalándole Saracho otro en forma de penalty, por una falta tan más débil cuanto no vio las garrafales cometidas en el área realmadridista».

Telegramas de protesta

Tras lo acaecido en Chamartín, la Federación Regional Sur remitió sendos telegramas de protesta, así como extensas cartas de idéntico tenor, a la Federación Española y al Comité de Árbitros. El cablegrama al organismo federativo rezaba así: «Protestamos enérgicamente arbitraje Saracho partido Madrid-Sevilla, lamentando tal designación Colegio Nacional Árbitros. Caciquismo Madrid resplandece y Sur merece mayor respeto. Saludos. Federación Sur.» Y el enviado al comité arbitral: «Protestamos enérgicamente arbitraje Saracho partido Madrid-Sevilla, parcialismo Madrid, lamentando tal designación por ese organismo. Stop. Ante desempate Madrid-Sevilla y conocidos procedimientos inadecuados Real Madrid, esperamos para Sur respeto que merece, no admitiendo imposiciones caciquiles del Real Madrid. Saludos. Federación Sur».
Forzado el partido de desempate hubo acuerdo para designar Badajoz como escenario neutral, pero no para nombrar árbitro. El Real Madrid propuso a tres colegiados que le ofrecían «garantías»: Pelayo Serrano, Fausto Martín y… ¡Saracho! El Sevilla, por su parte, recusó a los árbitros de todas las regiones menos Cataluña y Galicia. Al final, el Comité de Árbitros eligió por sorteo al Colegio Vizcaíno, y entre los trencillas de este colegio a Rasero, pero terminó pitando su segundo suplente, Latorre. En el desempate ganó el Real Madrid por 3-1.

La revista Gran Vida escribió: «Tuvo suerte el Real Madrid de que aquí el campo fuera de hierba, y padeció el infortunio el Sevilla de que igualmente le introdujera un goal un defensa suyo en propia meta (…). Hubo, además, contra el Sevilla el consabido penalty». Remató la crónica así: «Esta eliminación del Sevilla ha producido una gran satisfacción a buena parte de los aficionados de aquí. Nosotros, que pertenecemos a otros tiempos más puros del fútbol, no la compartimos en igual grado. Nos gusta que siga adelante nuestra región; pero el procedimiento escogido no es de los más plausibles que digamos. Más juego y menos “victorias”. Más deporte y menos “sarachos”…».