Cala: “Mi objetivo es agarrar la camiseta de titular y no soltarla en lo que queda de Liga”

Por  0:30 h.

A sus veinte años y tras superar una gravísima lesión de rodilla, se está asentando en el primer equipo a base de casta, madurez dentro y fuera del campo y goles, ya que ha conseguido marcar en los tres partidos consecutivos jugados a las órdenes de Antonio Álvarez. Juan Torres «Cala» vivía ayer en su pueblo, Lebrija, la resaca de otra actuación notable con el Sevilla y la experiencia de haber oído corear a la grada del Sánchez-Pizjuán su nombre futbolístico. Mientras asistía al partido Antoniano-Cabecense atendía así a ABC.

—Tres partidos seguidos como titular en Liga, un gol en cada uno de ellos… ¿Se lo acaba de creer o vive todavía en una nube?

—Las sensaciones son buenas, porque ahora estoy jugando con asiduidad, después de que ya hubiese debutado en Liga ante el Zaragoza, y que ahora el míster esté contando conmigo para un puesto que no es el mío. No había jugado de lateral en mi vida, pero están confiando en mí para esa posición. Después de que se ganase en Málaga y tuviéramos un revés en Valladolid, ayer disfruté como un niño, porque jugar en el campo que siempre has soñado desde que entré en los escalafones inferiores y ver que la gente corea tu nombre hace que se te pongan los vellos de punta.

—No se cansa de repetir que su puesto es el de central, pero ahora tiene la posibilidad de afianzarse como lateral derecho…

—Mi objetivo es agarrar la camiseta de titular y no soltarla en lo que queda de temporada. Si el míster cree que lo debo seguir haciendo de lateral intentaré devolverle esa confianza con honestidad y vaciándome en el campo cada partido, pero si cree que debo volver al filial, sin problemas, seguiré aportando mi granito de arena en el Sevilla Atlético. Tengo que tener los pies en el suelo porque soy futbolista del filial, sólo he jugado cuatro ratos en Primera y tampoco puedo exigir nada.

—¿Qué jugador ha sido su referente tanto dentro como fuera del Sevilla?

—Desde pequeño mi ídolo era Guardiola, lo era antes como jugador y ahora como entrenador, por carisma y carácter. No lo conozco personalmente, pero me he empapado de su vida desde la distancia. Luego en el Sevilla mi referente ha sido Javi Navarro, compartí muchas conversaciones con él en el gimnasio durante mi rehabilitación de la lesión de rodilla. Le pregunté muchas cosas, me respondió sin problemas y para mí es una referencia en el Sevilla.

—¿Y algún canterano? Hay quien lo compara con Sergio Ramos, que también alternó en el Sevilla los puestos de lateral derecho y central…

—Sergio Ramos es uno y yo soy Juan Cala. Somos jugadores distintos, no sé si algunos nos han podido comparar, pero yo me conformaría con ser la mitad de lo que ya es Sergio Ramos, que es un grandísimo futbolista, que lo está demostrando en el Madrid y en la selección y también lo demostró en el Sevilla. Yo no he conseguido nada, soy un canterano que sólo lleva cuatro ratos jugados en Primera en los que he conseguido tres goles, pero nada más.

—¿Qué piensa cuando echa la vista atrás y se acuerda de la triada que sufrió, una lesión que retira a muchos futbolistas?

—Yo tuve la suerte o la mala suerte de sufrirla joven, me cortó un poco la proyección, fueron seis o siete meses largos, pero también me sirvieron para aprender que en el fútbol unas veces estás arriba y en cuestión de segundos puedes estar abajo. Ahora estoy disfrutando de un momento dulce, pero cuando menos te lo esperes puedes estar de nuevo abajo. No te puedes confiar y siempre tengo presente lo que me pasó con la lesión. Me sirvió para madurar como persona y como futbolista, y también para valorar lo que tengo entre manos, algo que antes no hacía.

—Hace poco más de un año viajó como «aficionado» para asistir a la semifinal de Copa ante el Athletic en San Mamés y ahora tiene la posibilidad a la vuelta de la esquina de disputar como jugador una final ante el Atlético. ¿Qué piensa de ello?

—Ojalá pueda estar en esa final como sevillista y como futbolista. Estar presente en una final de Copa es algo que te llena de orgullo, pero queda mucho tiempo para que llegue ese momento y ahora debo centrarme en poder jugar ante el Getafe y cuando termine, en el siguiente. No sabemos aún cuándo se va a disputar ni en qué condiciones va estar el equipo, ni tampoco en el que voy a estar yo. Cuando se acerque ya veremos en qué circunstancias nos encontramos.

—Aunque debutó con Jiménez, ¿qué consejos le da ahora Álvarez y en especial para su adaptación al puesto de lateral?

—Él me conocía ya desde juveniles, y en los dos años que ha estado en la secretaría técnica solía acudir a ver al filial, por lo que me conoce a la perfección. Él me transmite mucha confianza y cuando me tocó por primera vez jugar de lateral no me dio ninguna charla durante la semana, sólo el día del partido, en el que me dijo que estuviera tranquilo y confiara en mí. Ahora, con el paso de los partidos me dice lo mismo, que confía en mí y que esté tranquilo porque lo voy a hacer bien. Es un entrenador que te transmite confianza y eso hay que agradecérselo en el campo de la mejor forma posible.

—Tras haber estado a las órdenes tanto de Manolo Jiménez como de Antonio Álvarez, dos técnicos de la casa, ¿qué diferencias fundamentales aprecia entre los dos?

—Manolo y Antonio son dos buenos entrenadores y no puedo hablar mal de ninguno de ellos. Manolo fue el primero que me sacó del filial, como antes lo hizo de los juveniles para jugar en el Sevilla Atlético. También es una persona que depositó una gran confianza en mí y le tengo que estar agradecido, como también ahora a Antonio. Son dos entrenadores diferentes, como cualquiera de los que hay en Primera división y como se dice, «cada maestril tiene su librillo» y no voy a ser yo quien entre a diferenciarlos.

—¿De los compañeros que tiene en la primer equipo, cuál es el que más consejos le da y con el que tiene mayor sintonía?

—No me puedo quejar. Tengo muchos compañeros con los que me llevo muy bien, como Lolo, Jesús Navas, Javi Varas, Negredo, pero también tengo otro gran referente en el equipo como es Palop, que es un gran profesional y con el que me llevo muy bien. Él me da muchos consejos, me transmite tranquilidad y me dice qué es lo que tengo que hacer en cada momento y las cosas que hago mal y las que hago bien. Tengo muy buenos compañeros en la plantilla que me miman y eso es de agradecer cuando estás empezando.

—La temporada pasada se notó mucho al final la entrada de un jugador como Perotti, que también refrescó el equipo llegando desde el filial en un momento de duda. ¿Cree que también puede cumplir ese papel y que ello le sirva para asentarse en el primer equipo?

—No sé si será el mismo caso, porque todavía me queda mucho por demostrar. No quiero tampoco entrar en comparaciones con otros jugadores. Yo cuando salgo intento hacerlo lo mejor posible, poner mis condiciones al servicio del equipo y todavía me queda mucho por crecer como futbolista. Soy joven, acabo de aterrizar y me tienen que enseñar y exigir mucho todavía.

—¿Lo de su faceta goleadora lo considera una mera anécdota?

—Más bien una virtud más de mi fútbol. Siempre he metido goles desde que estaba en los cadetes, entre siete y ocho y en el División de Honor conseguí diez. Esa faceta no ha decrecido y espero seguir poniendo esa cualidad al servicio del equipo, que es lo que vale. El de Valladolid no sirvió para darle puntos al equipo, pero sí los que conseguí en Málaga y el del sábado ante el Sporting.

—¿Cómo ve al equipo de cara al final de Liga?

—Está claro que hemos atravesado una racha negativa, después ha llegado un nuevo entrenador al que hay que acostumbrarse. El equipo, poco a poco, está adquiriendo más confianza, como se vio ante el Tenerife, en Málaga y con el Sporting. El sábado ya se vio a otro Sevilla distinto e ilusionado, con hambre de títulos y que vamos a ir por el cuarto puesto sí o sí; ojalá después podamos brindarle a la afición el título de Copa, que siempre para la institución es importante.