Cargadas las pilas, el Sevilla, a falta de un último retoque y de situar descartes

Por  0:30 h.

Acabada la primera fase de la pretemporada sevillista, preámbulo del duro mes de agosto que se le avecina con la disputa del título de la Supercopa de España ante el Barcelona y la siempre inquietante eliminatoria previa de Champions, toca hacer un primer balance de lo que se le intuye a una plantilla a la que le restan por incorporarse cuatro de los cinco mundialistas que representaron al club de Nervión en Sudáfrica y al menos un refuerzo más. A la espera de la aportación de Squillaci, Zokora, Jesús Navas, Luis Fabiano y Cigarini o el que venga finalmente para reforzar esta posición, la plantilla que comanda Antonio Álvarez, con la indudable ayuda de Javi Navarro y Luis Tevenet, va tomando cuerpo y despojándose de los elementos y vicios que afearon su andadura en los últimos años. A día de ayer no se habían cerrado las salidas de jugadores como De Mul, Duscher, Chevantón o David Prieto, aunque sí parecen encaminadas para que la semana próxima se concreten casi todas. Álvarez, que mañana ha citado en la ciudad deportiva a todos los que estuvieron en Costa Ballena más los tres mundialistas que se deben incorporar ahora (Luis Fabiano, Squillaci y Zokora) desea trabajar ya con un grupo más reducido y para que ello sea posible además de producirse los lógicos descartes canteranos, que se incorporarán al filial, deben colocarse los descartes.

Entre ellos no está José Carlos. Álvarez está muy satisfecho del rendimiento ofrecido por el fino jugador onubense, tanto en los entrenamientos como en los amistosos jugados en estas dos semanas de preparación. Lo curioso es que lo ha utilizado como mediocentro ofensivo por delante de Guarente y pretende seguir probándolo ahí en los amistosos más exigentes que se avecinan ante el Atalanta (el próximo sábado) y los del trofeo Carranza. Si definitivamente José Carlos se suelta en esa posición se podría reconsiderar la idea inicial de su cesión. Hay otros jugadores cuya continuidad en el primer equipo ha ganado enteros en estos días, como es el caso de Luna, que dada sus buenas prestaciones en los decisivos encuentros ante Almería y Atlético de Madrid y la solvencia y progresión que sigue demostrando día a día es muy probable que se entrene todo el año con el primer equipo y que sólo baje al filial sólo cuando no sea convocado por Álvarez. En parecidas circunstancias se encuentra Rodri, aunque en su caso la competencia es mayor para los puestos en los que actúa. Precisamente la irrupción de Rodri, el regreso de Alfaro y la polivalencia que también tiene el antes mencionado José Carlos ponen muy cuesta arriba la continuidad de Acosta, pues a estos jóvenes valores de la cantera que cuentan además mucha pólvora en sus botas se une el hecho de que ya lo tenía complicado para jugar en ataque o tirado a las bandas con los Kanouté, Perotti, Capel o Navas.

Quien también lo tendrá más complicado para jugar este curso, por lo que arrastra del anterior y por lo que ha llegado y se espera, es Romaric. De él comentaba Álvarez que «ha llegado bastante bien, no en su peso óptimo, pero a tiro de piedra de ponerse. Con él no hay ningún problema, él está convencido de que va a hacer una gran temporada en el Sevilla y yo le voy a apoyar totalmente».
Más relevante debe ser, no obstante, la aportación del resto de los mundialistas. Squillaci, al que las lesiones le restaron la campaña pasada el protagonismo que tuvo en su primer año, tendrá que pelear el puesto con Fazio —se reza para que le abandone el infortunio con su tobillo— y Cala. También tendrá más competencia Zokora con la llegada de Guarente, jugador más ordenado tácticamente que el marfileño para jugar por delante de los centrales. Es una incógnita cómo llegará Luis Fabiano después de su frustración mundialista —siempre lo es para los brasileños el no salir campeón— y de que tampoco se concretase su salida a un club que al menos multiplicase sus ingresos y los de su representante. El que sí llegará crecido de la cita en Sudáfrica es Jesús Navas. Su participación con el combinado de Del Bosque fue estimable, dado que era de los últimos que se había subido al carro de la selección, y superar con éxito esa prueba le debe servir para crecer aún más como futbolista y asumir más galones en el Sevilla.

Ya con todo el arsenal disponible, y si además se cierra en breve la incorporación que falta, será el momento de apurar la preparación para el exigente agosto que se avecina.

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