César, una década después

Por  5:50 h.

César Sánchez vuelve a Nervión, donde hizo un partidazo con el ValladolidFue el 5 de marzo de 2000, hace diez años, cuando los aficionados del Sevilla vieron en el Ramón Sánchez-Pizjuán una de las mejores actuaciones de un portero, capaz de desarticular a un equipo que suspiraba por no descender a la Segunda división y que se agarraba a un partido contra el Valladolid como último reclamo para seguir soñando. Apareció César Sánchez y se llevó al día siguiente todos los titulares de las distintas crónicas que ensalzaban las prodigiosas intervenciones del meta de Coria (Cáceres) y la ineficacia de los entonces delanteros del Sevilla. El preparador del Valladolid, Gregorio Manzano, señaló al término del partido que no había visto nada igual y llegó al punto de manifestar, haciendo uso de una hipérbole, que «si hubiese sido jugador del Sevilla, lo voy a buscar (a César) y lo mato». El meta del equipo pucelano hizo, probablemente, la mejor actuación de un meta rival en Nervión de los últimos años, con la ya señalada imagen de impotencia de un equipo, el de Marcos Alonso, que se ahogaba en la orilla del conjunto vallisoletano bajo las «armas» de César Sánchez.

Diez años después, y con los mismos protagonistas, pero con «hábitats» distintos, se verán las caras el Sevilla, el meta ahora del Valencia y el preparador hoy del equipo nervionense, Gregorio Manzano.

ABC habló con el entrenador jiennense sobre lo sucedido hace diez años y este comentó que nunca había visto nada igual. Para más inri, el técnico entonces del Valladolid valoró la capacidad de César, una vez que había sido fichado por el Real Madrid y el entonces club madridista había considerado que lo más positivo para todas las partes es que jugara en la entidad pucelana en calidad de cedido. «El Real Madrid ya tenía fichado a Bodo Illgner y César entendió que iba tener complicado jugar, así que sostuvo que lo mejor era seguir en el Valladolid. Yo no me lo esperaba. Pero cuando faltaban apenas unas horas para que se cerrara el plazo de inscripciones llegó. Nunca me podré olvidar del partido que disputó en el Sánchez-Pizjuán. Nos habíamos quedado con uno menos y Márquez, a pase de Caminero, marcó. César hizo, por lo menos, siete paradas impresionantes, de un portero de élite. Recuerdo que nada más acabar el partido se me acercó una aficionada y, con brazos en jarra, me dijo: “Gregorio, pero cómo es posible que siendo usted andaluz nos haya ganado así. Le dije que no había sido por culpa mía, sino por los desaciertos de los delanteros del Sevilla. Y ella me respondió: “Sí, pero es que usted tiene al portero ese…”».

Manzano, diez años después, confía en que el hoy meta del Valencia no tenga su día y pueda seguir contando por victorias los partidos de casa. César, por su parte, y sobre aquel memorable encuentro, señaló que, sin lugar a dudas, es uno de los mejores partidos que ha jugado en su vida. «¿Cómo me voy a olvidar de ese encuentro? Tengo un recuerdo muy cariñoso de ese duelo con el Sevilla. Fue uno de los mejores partidos que he jugado en mi carrera profesional. Las sensaciones fueron muy positivas. Espero tener una buena actuación en el partido del lunes», señaló el meta del Valencia.

Ahora, diez años después, y con la vitola de ser el futbolista más veterano de la Primera división, vuelve a Sevilla. El meta extremeño está a tan sólo nueve partidos de llegar a los cuatrocientos en la máxima categoría. Entre sus remembranzas están sus experiencias en el Valladolid, Real Madrid, Zaragoza y Valencia, con el partido de hace una década en Nervión, en el que selló su nombre como «imbatible», como uno de los mejores recuerdos.