Con todo para pensar en otra cosa

Por  21:55 h.

ImageEl Sevilla disputa esta noche lo que a priori debe ser un trámite teniendo en cuenta el resultado de la ida. Sin embargo, y como bien hace Juande, es conveniente recordar que todo es posible en esto del fútbol, por lo que conviene que el equipo de Nervión salga centrado para no verse con un gol tempranero que meta el miedo en la grada o en los jugadores.

Además, hay que pensar que el premio de disputar la final de este trofeo 45 años después debe servir para que el ‘once’ que disponga el entrenador sepa qué se está jugando. Ésta es la tercera semifinal que disputa el Sevilla en los dos últimos años, y ninguna había sido tan plácida. Cierto es que la renta de Riazor habla a las claras del nivel de uno y otro equipo, más aún si se tiene en cuenta el 4-0 de Liga, pero no habría nada peor que ser eliminados mañana después de caer ante un rival directo para que la moral de los jugadores caiga en picado.

No obstante, estamos hablando del Sevilla de Juande Ramos, un equipo que ya ha demostrado su fiabilidad en el campo y más en este torneo, donde no ha perdido ningún partido y ha encajado un solo gol, obra de Mauri para el Rayo Vallecano. Todo esto no tiene nada que ver, ya que sólo el eterno rival fue un oponente del mismo nivel que los coruñeses –y ni aun así perforaron la meta de Palop y Cobeño-, pero teniendo en cuenta el espectáculo al contragolpe ofrecido ante los de Caparrós –el utrerano calificó de “rodillo” a su ex equipo-, es de esperar que el Deportivo no salga a tumba abierta a por el partido, sino quizás a verlas venir. Lo mejor para el Sevilla, que tiene por delante seguir luchando por el título y preparar una final europea como para desgastarse en más partidos.

{moscomment}

Redacción

Redacción