Cuando todos los caminos conducen a Utrera

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Luna y Rodri, dos productos de la cantera de NerviónNo resulta complicado que en la factoría de Nervión, en la carretera de Utrera, los diferentes pupilos que salen de ella reaccionen con palabras como ilusión, humildad o prudencia cuando se les cuestiona por sus opciones de cara a la pretemporada en el primer equipo. Son los casos de Campaña, Luis Alberto, Luna, Dani Jiménez, Rodri y Cala, que mantienen —como el tópico manda en estos casos— que harán todo lo que esté en sus manos (o en sus botas) para convencer a Antonio Álvarez. Son los reportajes de cada año, de cada verano, con los canteranos irradiando esperanza y buscando, con disimulo, un sitio en el Sevilla de la temporada 2010-2011. Hasta ahí, la parte deportiva, en la que poco, o nada más, habría que añadir. ABC ha preferido entrar en sus vidas para conocer la cara oculta de estos deportistas, en la que, sin embargo, se sienten más cómodos al hablar, haciendo especial hincapié en el gran número de peripecias que tuvieron que hacer para llegar a tocar el sueño.

1. El mayor de todos (26-11-1989) y el más popular para los aficionados es Juan Torres Ruiz, conocido como Cala (defensa central). Llegó con once años al Sevilla: «Me acuerdo de que mi padre tenía que buscar algunas tardes libres en su trabajo para llevarme a entrenar. Era administrativo en la cooperativa de las Marismas y una o dos tardes por semana se hacía 160 kilómetros para que yo pudiera ir a la ciudad deportiva. Los otros días me llevaba mi abuelo. Luego, menos mal que el club puso una furgoneta para llevarnos. Éramos ocho, los de Lebrija y Las Cabezas de San Juan. Yo cogí el carácter de mi madre. Es ama de casa. Soy muy testarudo, cabezón. En mi vida, además de mis padres y mi hermana, también hay una persona especial para mí por su sevillismo. Se llama José Cala, aunque todos lo conocemos por Tate. Es el tío de mi padre. Tiene 74 años y me cuentan que cuando tenía 40 sufrió un infarto viendo al Sevilla en Valencia. Le han dicho que no vea los partidos, pero sé que muchas veces va al estadio con su pastillita para el corazón. Cualquier día le da un infarto en el estadio. Fíjese cómo serán las cosas que cuando marqué mi primer gol, al salir de la zona de vestuarios lo vi, se acercó y llorando me dijo. «Ya me puedo morir tranquilo».

2. El segundo por edad, Dani Jiménez (5-3-1990), también es de Lebrija y juega de portero: «A veces se me vienen a la cabeza esos días en los que mi padre le pedía permiso a su jefe para llevarme a entrenar. Yo tenía sólo diez años. No fue fácil. Mi padre trabajaba en la agricultura y había que hacer milagros para llegar a la ciudad deportiva. Ahí aparecía mi abuelo, Francisco, el padre de mi madre, el que me animaba a seguir. Murió y cada vez que juego me pongo una camiseta interior con su nombre. Me acuerdo mucho de él y es justo reconocer que fue muy importante en mi vida».

3. El delantero Rodri (6-6-1990), «Rodrigol» tras marcar en Almería en el último suspiro, nació en Soria. «Mi padre es de Sevilla, mi madre de Soria y por trabajo, el de mi padre, que es ingeniero, viajamos hasta Andalucía. Yo era un niño y comencé a jugar en La Motilla, hasta los quince años, que fue cuando un entrenador que tenía me llevó a que Pablo Blanco me viera. Tengo dos hermanos y los dos han jugado al fútbol. Rocío, que jugó hasta el año pasado en el Sevilla femenino, ha tenido que dejarlo para dedicarse a estudiar Industriales. Mi hermano, que es el mayor, juega en el Tomares. Yo, a diferencia de mis compañeros, no tenía problemas para ir a entrenar. Estaba a diez minutos y, o me llevaban mis padres o era un vecino. ¿Algo que eche de menos? Como a mi padre, me gusta la caza, ir al campo… Hace ya bastante tiempo que no voy».

4. Luna (17-3-1991) es de Pedrera. El defensa jugaba en la escuela de fútbol Peloteros Sierra Sur. «Estaba a punto de cumplir nueve años cuando fui por primera vez a la ciudad deportiva. El entrenamiento empezaba a las seis de la tarde y para llegar con tiempo teníamos que salir de casa a las cuatro y poco… Era mi madre la que me llevaba. Se quedaba luego esperando a que terminara… y de vuelta a casa. Mi padre trabajaba en la construcción y siempre estaba liado. ¡Si no fuera por mis padres…! El año pasado vivía en Montequinto con Luis Alberto y Dani Jiménez, pero este año me voy a meter en una casita con mi hermano, que estudia Educación Infantil en la Pablo de Olavide».

5. El mediapunta Luis Alberto, de San José del Valle, Cádiz, cumplirá 18 años en septiembre (28-9-1992). «Estaba jugando un partido de Canal Sur, de esos que se televisan los fines de semana, y me vino a buscar José Luis Calderón. Yo militaba en la categoría de alevín y nos dijeron que si quería podía jugar en el Sevilla. Al principio iba tres veces por semana. Cada día tenía que hacer 240 kilómetros; luego cuatro días… ¿Sabe quién me llevaba? Mi madre, y eso que nosotros somos nueve hermanos. Yo soy el más pequeño. Valoro mucho el esfuerzo de mi familia. Mi padre siempre ha trabajado en el campo; nos han sacado adelante con esfuerzo. Uno de mis hermanos era muy bueno jugando al fútbol, pero sólo pudo llegar a Tercera división».

6. El mediocentro Campaña, el más pequeño de los seis (31-5-1993), llegó al Sevilla a los siete años. «Empecé jugando en el Alcosa. Cuando entrenaba por la tarde, me llevaba a la ciudad deportiva mi padre. Ahora, como los entrenamientos son por la mañana y mi padre trabaja como conserje en un instituto en Ciudad Jardín, es mi hermano el que me lleva. Él iba para futbolista, pero sufría una alergia que le dificultaba la respiración. Le aumentaba incluso más con el sol. Ahora me está ayudando mucho. Tiene 20 años y no está trabajando. Mi familia trabaja en la Junta de Andalucía y a veces me ha pedido autógrafos de los compañeros para llevárselos a los hijos de sus compañeras».

La satisfacción de Monchi

El director deportivo del Sevilla, en declaraciones a los medios oficiales del club, mostró su satisfacción por volver a contar con un alto número de canteranos: «Somos fieles a nuestra filosofía de darles sitio. Esperamos que no sea testimonial, sino que tengan un peso específico no sólo en el desarrollo de la cantera sino en el devenir de la temporada». Además, el subdirector general deportivo incidió en que la forma de trabajo de Antonio Álvarez también va a influir. «Conociendo a Antonio, el puente entre el filial y el primer equipo será continuo y estrecho», finalizó el de San Fernando.