Un negocio redondo llamado Daniel Alves

Por  12:41 h.
ImageSólo falta que los dos clubes le den oficialidad a un acuerdo ya más que formal por el que Daniel Alves -el futbolista más completo, brillante, y rentable del Sevilla contemporáneo- se convertirá en nuevo jugador del Barcelona para las cinco próximas temporadas. De hecho, el lateral brasileño ya hablaba como nuevo jugador azulgrana al término del Brasil-Venezuela disputado en la madrugada de ayer en Boston. Era un traspaso cantado el del considerado por muchos como «mejor lateral derecho del mundo», ya que el brasileño natural de Juazeiro no estaba dispuesto a dejar pasar el tercer tren de uno de los «grandes» europeos.
Daniel ya vio cómo se esfumó en el verano del 2006 su pase al Liverpool -el conjunto entrenado por Rafa Benítez pujó hasta los 18 millones de euros por el sevillista- y cómo hace un año se torció a última hora su traspaso al Chelsea -el club de Roman Abramovich no asumió al final el acuerdo alcanzado en Madrid por 32 millones de euros más otros cuatro en función de partidos jugados y títulos-. Tampoco cristalizó el interés del Real Madrid por incorporarlo al plantel de Bernd Schuster. El formidable futbolista que llegó del modesto Bahía al Sevilla en febrero de 2003 ya tenía pactado con la entidad que preside el ahora cuestionado Laporta las condiciones de su futuro contrato, aunque ayer se especulaba en la Ciudad Condal que incluso las ha tenido que rebajar a última hora para favorecer su traspaso dadas las exigencias de Del Nido para que el montante final de la operación, con variables incluidas, alcanzase los 36 millones de euros pretendidos desde un principio.
Un fijo de 30 millones
Las filtraciones interesadas del traspaso indican que el Sevilla se asegura 30 millones de euros -éstos, «sí o sí»-, otros tres más están condicionados a que el Barcelona se clasifique para la Liga de Campeones y los tres restantes, divididos en diferentes partidas, a la suma de títulos, entre ellos la Champions. Al parecer, finalmente no se ha incluido en esta operación la renuncia en favor del Sevilla del treinta por ciento del traspaso del mallorquinista Fernando Navarro, dado que Laporta quiere anunciar mañana lunes el fichaje de Daniel Alves y el acuerdo para que el lateral zurdo formado en La Masía se incorpore a la plantilla de Jiménez este verano sigue demorándose.
Lo que no ofrece duda alguna es lo rentable que le ha salido al Sevilla la modesta inversión de un millón doscientos mil dólares que supuso la llegada de Alves del Bahía brasileño en febrero del 2003. Los riesgos fueron mínimos porque además el jugador llegó en calidad de cedido por medio millón de dólares y sólo trascurrido un año se tuvo que pagar el resto una vez comprobada la valía del joven futbolista. Cabe recordar que no le fue todo rodado a Daniel, ya que Caparrós no lo utilizó de lateral -sus lagunas defensivas eran más que evidentes- en esa media temporada, donde sólo disputó diez encuentros y llegó a jugar como extremo zurdo. Tras realizar su primera pretemporada ya sí se apostó por él, aunque en ese primer año completo jugó en muchos encuentros con Redondo cubriéndole las espaldas. Para el recuerdo en aquella Liga su aportación en el 4-1 al Real Madrid (gol incluido), un mes antes de proclamarse con Brasil campeón del mundo sub 20. Su crecimiento posterior como futbolista ha sido espectacular, así como su aportación al equipo, que no dudó en condicionar su configuración defensiva para aprovechar el caudal ofensivo de Daniel Alves. Éste se va tras disputar 249 partidos oficiales con la camiseta del Sevilla, regalar un sinfín de asistencias a sus compañeros, anotar una quincena de goles y ser arte y parte en la consecución de los cinco títulos que jalonan al Sevilla de la era Del Nido. Éste ayer, en un acto en una peña sevillista, declaró que «que nadie piense que, porque salgan algunos jugadores esta temporada, el Sevilla va a tener menos potencial, porque va a tener el mismo potencial deportivo. Algunos se irán y, además, les abriremos la puerta grande del Sevilla porque se lo merecen…». Dicho queda.