Derrota para pensar en un proyecto agotado

Por  19:00 h.

El Sevilla ha caído esta tarde en Valladolid en un partido en el que los de Nervión cuajaron un partido horroroso, sin ritmo ni intensidad, que sólo reaccionó gracias a un golazo de Cala a diez minutos del final. Derrota que hace pensar en un proyecto agotado, en el que sobran varios futbolistas, y que hay que intentar cerrar con la clasificación para la Champions y el título de Copa, algo que no será nada fácil viendo el estado del equipo sevillista.

Valladolid 2 Sevilla FC 1
2 – Real Valladolid
Jacobo; Pedro López (Marcos, min. 54), Sereno, Nivaldo, Del Horno; Barragán, Baraja, Borja, Nauzet (Marquitos, min. 66); Manucho y Diego Costa.
1 – Sevilla FC
Palop; Adriano, Cala, Drago, Fernando Navarro (Squillaci, min. 15); Jesús Navas, Romaric, Lolo, Capel (José Carlos, min. 77), Negredo (Kanouté, min. 63) y Luis Fabiano.
Goles
1-0, min. 42, Diego Costa; 2-0, min. 53, Manucho; 2-1, min. 83, Cala.
Árbitro
Álvarez Izquierdo (C. Catalán) amonestó a Sereno, Barragán, Del Horno y Nauzet Alemán, por el Valladolid; y a Palop, por el Sevilla.
Incidencias
Unos 25.000 espectadores en el José Zorrilla. Césped en buenas condiciones. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Juan Manuel Gozalo.

Desde el primer minuto se vislumbró un guión de partido muy parecido al de Málaga, con el conjunto local aguerrido, intenso y dando patadas a diestro y siniestro. Todo lo contrario que el Sevilla, que presentaba peor imagen incluso que en la Costa del Sol. Fernando Navarro, lesionado, tuvo que dejar su lugar a Squillaci, falto aún de ritmo y dándole trabajo extra a Drago, el mejor sevillista en la primera mitad.

Salir con un mediocentro formado por Lolo y Romaric tiene sus riesgos evidente, si encima se le suma un Negredo desaparecido por completo, la cosa se agrava. El equipo estaba roto, con muchas distancias entre líneas y el Valladolid lo aprovechaba para tener una ocasión tras otra. Muchas semejanzas al partido en Villarreal, pero hoy no estaban los Nilmar, Llorente o Ibagaza. Un once muerto en manos de un equipo menor que avisaba con un disparo al larguero. La cara de Antonio Álvarez en la banda y un despeje franco de Romaric que acabó en córner, lo decía todo.

Y tanto iba el cántaro a la fuente, que se tuvo que romper. A tres minutos del final de la primera mitad, Diego Costa remataba solo una falta sacada por Nauzet Alemán para adelantar al Valladolid. La imagen del Sevilla rozaba lo bochornoso. Ni Navas, que siempre está bien, acertaba con el balón en los pies. El equipo necesitaba un lavado de cara urgente si quería rascar algo positivo del José Zorrilla.
Ese lavado debían hacerlo los mismos, porque no hubo sustituciones al descanso. Pero poco tardó el Sevilla en encajar otro tanto. Lolo perdía un balón en el medio del campo, para que Manucho, en un contragolpe llevado por Diego Costa, ampliara distancias en el marcador. El onubense se cubría de gloria con su acción. En la siguiente jugada, Palop evitaba el tercero.

Cala metió al Sevilla en el partido en el 83

Para ver la primera ocasión sevillista hubo que esperar al cuarto de hora de la segunda mitad, con una internada de Navas que atajó Jacobo. Kanouté era la solución para intentar meter en el partido a los de Nervión, sustituyendo a Negredo, que sigue dilapidando oportunidades y opciones de estar en el Mundial. El Valladolid se encerró atrás y se limitó a jugar al contragolpe y a dejar pasar los minutos.

Pasaban los minutos y no había noticias del Sevilla, Luis Fabiano tuvo un mano a mano pero no llegó a meter la puntera para acortar distancias. Sin embargo, Cala despertaba a los de Antonio Álvarez con un trallazo imparable a la escuadra de Jacobo. Quedaban siete minutos para igualar la contienda con un Valladolid tembloroso. Navas pudo empatar el partido en un disparo que sacó con el pie Jacobo. Los minutos finales fueron de asedio sevillista pero el empate no llegó.