Día de reuniones para reconducir la situación

Por  0:30 h.

Bajan revueltas las aguas en el Sevilla en una semana en la que se hablado mucho de futuro y nada de presente. Mañana espera el Racing ya de Marcelino, que se medirá al todavía equipo de Gregorio Manzano. El técnico de Bailén pidió explicaciones al internacional charrúa después de demostrarle con números que es el cuarto jugador más utilizado esta temporada, por lo que resultado especialmente egoísta que sea él el que se haya quejado de su situación. El jugador cedido por el F. C. Barcelona, cuyo rendimiento deslumbrante en un principio no se ha visto correspondido después con sus posteriores actuaciones —tanto de central como de la lateral diestro— quiso puntualizar sus manifestaciones del miércoles ante sus compañeros, a los que acabó pidiendo disculpas. Todo ello provocó que el entrenamiento, previsto inicialmente para las once de la mañana, no comenzase hasta media hora después.

El director deportivo, habitual por otra parte en la mayoría de los entrenamientos del primer equipo, también tuvo una larga reunión con Gregorio Manzano para analizar la situación creada no sólo por las manifestaciones del mundialista uruguayo, sino especialmente por el rumor extendido que apunta a que Joaquín Caparrós dirigirá al Sevilla la próxima campaña. Al parecer, Manzano, en su tono habitual sosegado, le hizo ver lo inoportuno que había sido el presidente pregonando su deseo de contar con su colega utrerano en un futuro. Deseo aireado que ha venido a coincidir después con la desilusión que ha dejado el no alcanzar la final de Copa y con el mediocre partido cuajado ante el colista Málaga.

Lo disperso de la semana, con día y medio de descanso por delante, varios futbolistas fuera por compromisos amistosos con sus respectivas selecciones y el hecho de no competir entre semana por primera vez desde que comenzó el 2010 no ha ayudado precisamente a frenar todo este tipo de debates suscitados en torno a la figura de Gregorio Manzano. El técnico, que ya se sabe cuestionado por la grada y desde dentro del club, se ampara ahora en el apoyo de su nutrido cuerpo técnico de confianza. Ahora está por ver si logra que los futbolistas, y en especial los capitanes y veteranos del equipo hagan piña con el de Bailén en lo que resta de temporada para salvar esta lo más dignamente posible.

Convocar o no al uruguayo

La primera prueba de fuego la tendrán mañana sábado en El Sardinero. Desde ayer existe cierto morbo por saber si a Martín Cáceres le pasará factura deportiva su «rajada» del miércoles. Con Dabo ya de alta —cumplió ante el Málaga el partido de sanción por acumulación de amonestaciones—, el comodín Sergio Sánchez a pleno rendimiento y ofreciendo garantías tanto de central como de lateral diestro, y con Fazio ya restablecido plenamente no sería de extrañar que actual «4» se quedara fuera de los 18 citados. Sería una forma de dar un golpe de autoridad a un futbolista que tampoco se ha hecho imprescindible por lo ofrecido en el terreno de juego en los cinco meses y medio que lleva defendiendo la camiseta del Sevilla. Su caso es bien distinto a Cigarini, el otro futbolista del plantel que juega esta temporada en calidad de cedido. El papel del italiano es aún más complicado, pues si ya lo tenía difícil para jugar antes del mes de enero, con la llegada de Medel, y, especialmente de Rakitic, se lo han puesto ya imposible.