Unai Emery, dando indicaciones en la final
Unai Emery, dando indicaciones en la final

Emery y el título que un apasionado del fútbol merecía

El técnico vasco, uno de los más valorados de la Liga, levanta su primer trofeo

Por  4:00 h.

El fútbol es algo inherente a la vida de Unai Emery Etxegoien. Nacido en Fuenterrabía, desde bien pequeño tuvo claro que el balón siempre iba a girar en el terreno de juego de su vida. Tras una carrera discreta como jugador, su obsesión por el deporte rey le invitó a salir de la línea de banda para sentarse en un banquillo por el resto de sus días. Su exitosa carrera en Lorca, Almería y Valencia fraguó que Monchi, que siempre creyó en él, apostara por sus aptitudes para hacerse cargo de un proyecto que se hundía de la mano de Míchel. A pesar de no lograr el objetivo de meter al equipo en Europa por posiciones clasificatorias, y de tener a parte de la grada en contra de su continuidad, el director deportivo del Sevilla le confió el proyecto de la regeneración a un Emery que no tuvo un inicio fácil.

 

El técnico tardó en acoplar, en cohesionar a una plantilla con numerosas salidas y entradas y llegó a ser colista de Primera división. Tras una pequeña mejoría con algunas victorias, el Sevilla FC evidenció grandes problemas para sacar su partidos adelante, especialmente fuera de casa, y Emery se jugó el puesto en un partido en Cornellá ante el Español. El vasco salvó el punto de partido ante los catalanes y, junto a la goleada en el derbi ante el Betis (4-0) arrancó una escalada clasificatoria que casi acaba con el equipo en la cuarta plaza. Sin embargo, el planteamiento en San Mamés, con la Liga de Campeones en juego, desencadenaría nuevas críticas, ante una aparente falta de ambición del entrenador. No obstante, Emery ya había jugado su carta. Quería ganar la Liga Europa.

 

Tras dos gestas ante Betis y Oporto que reforzaron su figura, Mbia salvó las duras críticas que podría haber recibido por el sonrojante 3-0 que estaba encajando el Sevilla en la vuelta de las semifinales. La suerte -o el trabajo táctico de un obseso de la estrategia como Emery- le salvó de no estar en Turín para solventar esa deuda que Europa tenía con él. Y es que el técnico sostenía un cartel (curtido en su etapa en Valencia) de fracasar en los momentos decisivos, donde se ganan los títulos. En Turín, al fin, obtuvo el premio que durante tantos años buscó y mereció ese chaval de Fuenterrabía que siempre soñó con ser campeón de Europa. En el Juventus Stadium, y con el Sevilla, pudo cumplir con su sueño.

 

La temporada actual, prácticamente calcada en el desarrollo de los acontecimientos a aquella primera de Juande Ramos que culminaría igual que la actual, llegará a su fin el domingo con una fiesta en el Sánchez-Pizjuán en la que, por una vez en la vida, Emery se mostrará más relajado en el área técnica de su banquillo. O quizá no, quién sabe, porque en el ADN del entrenador sevillista no cabe la relajación. Con un título europeo bajo el brazo, su caché ya se puede permitir una canita al aire y ponerse a pensar en el año que viene en el que, a buen seguro, y acorde a la siempre analítica afición sevillista, su figura será protagonista de intensos debates. Eso sí, su hueco en la historia, ya no se lo quita nadie.

Jaime Parejo

Jaime Parejo

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Jaime Parejo

@Jaime_Parejo

Periodista deportivo del diario ABC de Sevilla. Escribo, sobre todo, del Sevilla F.C.
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