Entre la «ilusión» de Ánder Herrera y la negativa del Zaragoza a negociar

Por  0:30 h.

Ander Herrera, en un partido contra el GetafeSe abre el abanico del mediocentro, confirmándose así las palabras de Antonio Álvarez y José María del Nido días atrás, cuyo discurso era homogéneo cuando se les interrogaba sobre las posibilidades que existían de concretar pronto la adquisición de los derechos de Luca Cigarini. Ambos dijeron que la del italiano era una alternativa que estaba ahí, sobre la mesa, pero no la única que se contemplaba en Nervión. De ser así, posiblemente, ya se habría resuelto la contratación del jugador del Nápoles, un tema que se ha dilatado en el tiempo al punto de que ha llegado a exasperar a los dirigentes del club transalpino, como quedó patente hace unos días tras las palabras del presidente napolitano, Aurelio de Laurentis, a ABC. «No es serio lo que está haciendo el Sevilla con nosotros y Cigarini», proclamó el máximo mandatario de cinematográfico apellido. No tenía prisas entonces el Sevilla que quería, antes de emprender cualquier movimiento definitivo, la evaluación que Álvarez realizara del «stage» en Costa Ballena, donde ha sido moneda de uso común en los amistosos la ubicación de José Carlos —un descarte antes de que se iniciara la pretemporada— en el doble pivote junto a Guarente. El mensaje era diáfano. Hacía falta un centrocampista de perfil más creativo, un constructor, y el Sevilla se guardaba varios ases en la manga. Las alternativas que maneja son varias.

Una de ellas es Ander Herrera, joven perla de la cantera del Zaragoza y joya de la corona del club de La Romareda, que rubricó el pasado verano un contrato de cuatro temporadas con la entidad aragonesa y que tiene una cláusula de rescisión de 24 millones de euros. El jugador, bisoño talento de gran proyección al que no le faltan novias, se dejó querer ayer, pero fue muy diplomático, muy correcto, conocedor con toda seguridad de que su posible fichaje está muy complicado. El presidente del Sevilla, Del Nido, le hizo llegar a su homólogo en el Zaragoza, Agapito Iglesias, una oferta por seis millones de euros y el 20 por ciento de un futuro traspaso, pero éste se negó a negociar. «Que un equipo como el Sevilla, uno de los que más títulos ha ganado de España en los últimos años, se fije en mí es un halago. Me hace mucha ilusión, pero Zaragoza es mi casa y sólo saldría de aquí si fuera positivo para el club», se sinceró el jugador en declaraciones a ABC, para añadir luego que, «por ahora», no le han comunicado desde su club que la intención sea recaudar dinero con una hipotética venta. «Sí que le he dicho a mi agente que, en caso de salir, me haría especial ilusión el Sevilla», remató el futbolista, que ayer fue convocado por la selección sub 21 para un amistoso contra Finlandia (también Diego Capel) y es hijo de Pedro Herrera, ex jugador que ahora ejerce las funciones de secretario técnico del Zaragoza. «Es una situación muy extraña para mí», se limitó a decir su progenitor, parco en palabras, cuando ABC se puso en contacto con él para conocer la situación y si ese interés del Sevilla podría cristalizar finalmente en un traspaso. Antonio Prieto, director deportivo del cuadro aragonés, fue más concluyente en su apreciación. «Esto es un tema de hace dos semanas, pero no es nuestra intención venderlo», zanjó en declaraciones a este periódico. Arturo Canales, agente del protagonista, pedía «tranquilidad», admitiendo que tenía conocimiento del interés del Sevilla.

Así las cosas, y con la dificultad que tiene el club de Nervión para pescar en el club zaragozano, se le presenta al Sevilla otras alternativas. Igual que la de Cigarini, cuyo posible trasvase con destino al Sevilla sigue paralizado según pudo conocer ayer ABC, aunque desde Italia, sin embargo, se insistía en que el club nervionense había protagonizado una nueva ofensiva por el mediocentro del Nápoles. Su agente, Giovanni Bia, confirmó a este medio que «todo sigue igual», es decir, a la espera de que el Sevilla deshoje la margarita y se decida de una vez por todas.