Eutanasia asistida del Sevilla ante el Real Madrid (3-0)

Por  11:00 h.

El Sevilla FC propició su propia derrota en un partido en el que el Real Madrid le goleó jugando al 60% gracias a los errores sevillistas en ambas áreas. Además, una muy deficiente actuación arbitral no ayudó en nada a los intereses de los de Míchel, que vieron como les anulaban el 0-1 a los cuatro minutos y perdonaba las expulsiones de Ozil y Granero. Eso sí, Coke y las perdidas de balón en campo propio le dieron la puntilla a un Sevilla muy fallón en ataque. El derbi será vital para las opciones europeas del equipo de Nervión.

R. Madrid 3 Sevilla FC 0
3 – Real Madrid
Casillas; Arbeloa, Ramos, Pepe, Marcelo; Xabi (Albiol, m. 75), Granero (Khedira, m. 60); Di María (Callejón, m. 60), Özil, Ronaldo; y Benzema.
0 – Sevilla FC
Javi Varas; Coke, Cala, Fazio, F. Navarro; Deivid (Campaña, m. 72), Trochowski, Rakitic; Jesus Navas, Reyes (Luis Albero, m. 63) y Negredo (Babá, m. 63).
Goles
1-0, m.18, Cristiano Ronaldo; 2-0, m. 48, Benzemá; 3-0, m. 51, Benzemá.
Árbitro
Mateu Lahoz (C. Valenciano) amonestó a Ozil, Granero y Di María, del Real Madrid; y a Deivid y Cala, por el Sevilla.

El encuentro comenzó con polémica. Mateu Lahoz, el árbitro del gusto de Mourinho, pitó una inexistente falta de Negredo sobre Pepe, cuando el balón cayó en botas de Fazio para marcar el 0-1. Gol anulado, mal augurio en un árbitro que “deja jugar”. El Real Madrid entonces reaccionó y empezó a mandar en el encuentro con una presión asfixiante que apenas dejaba salir al conjunto sevillista de su mitad de campo.

Así, pocos minutos después de que Coke salvara con su cabeza un remate de Pepe, Cristiano Ronaldo golpeaba en su primera oportunidad. El portugués cazaba un balón en la banda derecha sevillista, dejaba sentado a Coke, y batía con un disparo al palo largo de Varas. Una ocasión, un gol. Clásica efectividad madridista.

Sin embargo, cuando todos se temían lo peor, el Sevilla se rehizo bien del tanto y tuvo sus mejores minutos en la primera parte. Reyes estuvo cándido en un pase atrás de Navas, disparando muy blandito a las manos de Casillas. Pero más cándidos todavía estuvieron tanto el palaciego, como Negredo, que dispusieron dos mano a mano que enviaron alto. El madrileño pecó de preciosista en su cara a cara con el cancerbero de Móstoles. Reyes se había gustado en ambas acciones con dos grandes pases. La banda de Marcelo era el punto débil del equipo de Mourinho.

También pudo matar el choque el conjunto local en los últimos minutos de la primera mitad, con ocasiones de Cristiano Ronaldo, que envió al palo un libre indirecto dentro del área sevillista, y Benzemá, cuyo lanzamiento se marchó cerca del poste derecho de Varas. El partido estaba en manos de la pegada sevillista, y en no cometer grandes despistes defensivos.

Negredo dispuso del empate tras una buena jugada personal nada más comenzar la reanudación, pero su disparo con la derecha salió muy centrado. Pero de nuevo, otro error de Coke, terminó de sentenciar el partido para el conjunto de Míchel. El lateral miraba pasar un servicio de Di María por delante suya para que Benzemá matara a placer a Varas. El partido estaba sentenciado.

Ya sólo podía esperar una goleada. Benzemá machacó en otra contra clara del Madrid, que venía precedido de una clara falta a Coke por parte de Ozil, que encima suponía la segunda amarilla. También perdonó la segunda a Granero minutos después, rematando su lamentable arbitraje. Eso sí, el partido estaba cuesta arriba por los propios errores sevillistas en ambas áreas. Mourinho, listo, retiró del campo a Granero para evitar sustos mayores en el resto del encuentro.

Míchel, viendo que había ya poco que hacer, reservaba a Negredo, apercibido, y a Reyes para el derbi y daba entrada a Babá y Luis Alberto. También retiró a Deivid por Campaña, minutos más tarde. Jesús Navas, apercibido, se quedaba en el campo. Sin embargo, el partido estaba ya cerrado, el Real Madrid se conformaba y el Sevilla gozaba de alguna ocasión para acortar distancias, pero no tan claras como en la primera mitad. El pitido final acabó con el suplicio.