La fuga de internacionales ya no es tan masiva como era

Por  0:14 h.

El parón liguero de este fin de semana, reservado a los compromisos de las selecciones nacionales, le va a venir que ni pintado a Gregorio Manzano, pues tras su espléndido estreno como entrenador del Sevilla dispondrá de dos semanas enteras de trabajo para ir implantándole al equipo su sello personal. «Pese al buen momento en el que ahora mismo nos encontramos, nos viene bien este descanso, pues, aunque la mano de Manzano ya se nota, el míster acaba de llegar y seguro que necesita tiempo para inculcar sus ideas», comentó, al respecto, el presidente José María del Nido, quien ayer, acompañado de Monchi, presenció parte del entrenamiento celebrado en la ciudad deportiva.

Pese a los dos esperanzadores triunfos cosechados en los últimos siete días, que no sólo han devuelto la calma sino que también han renacido las ilusiones del sevillismo, el preparador jiennense no dará descanso a sus hombres hasta el fin de semana, programando, incluso, doble sesión para mañana y el jueves.

Las circunstancias también sonríen a Manzano en el sentido de que, esta temporada, el vestuario sevillista no se queda tan vacío como ocurría en las campañas anteriores cuando llegaban los partidos internacionales. Tanto es así que en el entrenamiento de ayer sólo se ausentaron por estar convocados con sus respectivas selecciones cuatro futbolistas —Capel (sub 21), Zokora y Romaric (Costa de Marfil), y Cáceres (Uruguay)—, que habrían sido cinco si Jesús Navas no estuviera lesionado. Cierto que ese número podría haber sido todavía mayor si Dragutinovic y Fazio —la selección argentina contactó con él para citarlo por primera vez con la absoluta— no estuvieran también de baja, aunque, en cualquier caso, el grupo de internacionales convocados sería considerablemente inferior al que era habitual durante el ejercicio anterior (2009-2010).

Sólo una baja voluntaria

No en vano, Kanouté, por voluntad propia, ha dejado de acudir a las llamadas de Mali; Escudé y Luis Fabiano, de momento, no están entrando en los planes de los nuevos seleccionadores de Francia y Brasil, respectivamente; y Negredo no ha regresado a una lista de Vicente del Bosque, que, incluso, ha preferido reclamar por primera vez al valencianista Aduriz en lugar del sevillista para sustituir al lesionado Fernando Torres. Además, dos fijos con sus equipos nacionales, el galo Squillaci y el lituano Stankevicius, ya no están en Nervión.

La temporada pasada no fue más que la culminación de una tendencia que despegó en la 2006-2007, la campaña en la que el conjunto rojiblanco levantó los trofeos de campeón de la Copa de la UEFA y del Rey. Aquel Sevilla perdía prácticamente a medio equipo titular cada vez que la competición doméstica se interrumpía. Daniel, Javi Navarro, Escudé, Dragutinovic, el malogrado Puerta (con la sub 21 española), Poulsen y Kanouté eran indiscutibles con sus selecciones, al igual que otros suplentes de primer nivel como Kerzhakov y Chevantón.

No sería hasta el campeonato siguiente (2007-2008) cuando Dunga comenzó a llamar a Luis Fabiano para convertirlo en el delantero centro de Brasil, uniéndose a una lista de internacionales sevillistas que ya rebasaba la docena merced a la incorporación de Keita, Capel, Koné, Fazio, Mosquera y De Mul. Esta media se mantuvo en el curso 2008-2009, en el que las bajas de Daniel Alves y Keita, vendidos al Barcelona, fueron contrarrestadas por Romaric y Squillaci.

Sin duda, el Sevilla se beneficia notablemente de esta situación actual, ya que no se expone a que tantos futbolistas determinantes de su plantilla se lesionen mientras juegan defendiendo los colores de sus naciones, el llamado «Virus FIFA», el principal daño colateral para los clubes de los partidos entre selecciones. Sin ir más lejos, Arouna Koné se produjo su primera lesión grave de rodilla poco después de llegar a Sevilla jugando con su selección.

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