Giro radical para lograr una paz más que necesaria

Por  15:40 h.

Sevilla FC: Manolo Jiménez atiende a los medios en sala de prensaCon los números en la mano no se puede negar el buen trabajo que Manolo Jiménez realizó la temporada pasada como entrenador del primer equipo —a pesar del mal incio del Sevilla, el conjunto nervionense no entró en Champions sólo por el goal average con el Atlético—. Sin embargo, uno de los puntos negros en esta trayectoria fue su más que distante relación con los medios de comunicación. El propio Manolo Jiménez reconoció, una vez finalizado el Campeonato, que no supo asimilar las críticas y que eso se convirtió en un hándicap difícil de superar que le perjudicó. Por este motivo, y bien asesorado desde el club, el de Arahal espera dar un giro a una situación que no beneficia a nadie. Su continuidad no podía permitir que este tira y afloja con los medios continuara en el nuevo proyecto que encabeza.

Desde que llegó al banquillo sevillista la relación de amor y odio con los medios se escenificó en varias ocasiones. Las dificultades por las que pasó el equipo en ciertos momentos de la competición, las eliminaciones tanto en la Copa del Rey como en la Liga de Campeones, sus posibles sustitutos en el banquillo… dieron pie a unas críticas y discrepancias con su forma de actuar y que el técnico, en muchas ocasiones, no encajó demasiado bien. Empezar de cero, o al menos normalizar lo que debe ser la relación entre técnico e informadores, es la meta planteada. No sólo por el bien del entrenador sino también por los medios, porque es una situación que no beneficia ni a uno ni a otros en una convivencia que es diaria.

Sin embargo, este trabajo no ha comenzado ahora que se ha terminado la Liga, sino que ya se pudieron observar algunos cambios desde que el departamento de Prensa del club decidió que se suprimieran sus comparencias intersemanales. Todo sucedió tras la rueda de prensa previa al choque ante el Levante en el Sánchez-Pizjuán. En ella, Manolo Jiménez cargó contra los medios de comunicación admitiendo que «no me sorprenden las críticas. Desde el primer día ya las tenía. A estas alturas paso de lo que digan los medios. A mí no me importan una líneas o unas palabras que podáis decir delante de un micrófono». Era —dijo— el culmen a su paciencia y fue un punto y aparte. Desde entonces, las tiranteces disminuyeron.

Lo que se espera eliminar
Este punto de inflexión acabó, como se pudo ver en las comparecencias posteriores, con las «trifulcas» Jiménez-Prensa. Sin embargo, todas las «subidas de tono» del entrenador no siempre tuvieron la misma dirección y su plantilla también las sufrió. No es criticable su reacción ante un mal comportamiento de sus jugadores en el campo —corregir los errores es su cometido—, pero sí el lugar en el que se escenifique. Hacerlo en sala de prensa cuando lo más acertado era dejarlo para el vestuario fue un error. Esto ocurrió tras el partido disputado en Getafe. Allí, el míster blanquirrojo acusó a sus jugadores de «falta de implicación y de actitud». Una semana después matizó sus palabras pero dejó claro que «una cosa es la predisposición, otra la actitud y otra no tenerla».

Sus desavenencias con los medios comenzaron a florecer tras la victoria en Huelva y antes de recibir al Barcelona —a comienzos de febrero—. Ante una posible euforia en la afición —el Sevilla había encadenado dos victorias consecutivas y se acercaba a la zona europea—, el técnico señaló que «la euforia la suscita la Prensa. Nosotros ganamos en Huelva, como era nuestra obligación». Sólo era el primer «pique» ya que, tras empatar a uno en ese choque ante los catalanes, se criticó el paso atrás que el conjunto sevillista dio en la segunda parte cuando lo tenía todo a favor. Jiménez admitió que no hacía caso a lo que los medios reflejaban porque «no escucho ni lo bueno ni lo malo». Y es que, también, los nombres para sustituirle en el banquillo empezaban a salir. «No me preocupa el debate que haya en torno al entrenador. Si yo hiciese caso a todo el mundo en algunas cosas, no podría salir al campo», dijo.

Con todo esto, limitar la relación del técnico con los medios parece que fue la mejor opción ya que permitió recapacitar al de Arahal que la situación que se estaba viviendo no era la idónea. Por el bien del equipo, por el del propio Manolo Jiménez y, sobre todo, por una afición que espera estar informada de su equipo y no estar un día sí y otro también viviendo con las polémicas entre su entrenador y los medios de comunicación.

Borrón y cuenta nueva

Con esta muestra de intenciones se abre una nueva etapa. Una etapa en la que el técnico será el timonel del barco desde el inicio de la temporada. Él pondrá los mimbres para lograr el objetivo que marque el club, sus jugadores plasmarán el trabajo en el campo y los medios harán su trabajo, informar y analizarlo todo. Las críticas han existido, existen y existirán siempre, tanto para bien como para mal. Ocupar el cargo de entrenador lo lleva inherente y, al parecer, Manolo Jiménez se ha dado cuenta de que hay que convivir con ellas. Giro radical hacia una paz más que necesaria.