Javi Varas: “Sufrí en un campo y me planteé dejarlo”

Por  5:00 h.

Javi Varas posando para la entrevista a ABCPasó duros momentos a la sombra de Palop y ahora afronta su primera temporada como titular. Quiere aprovechar la ocasión, pero con los pies en el suelo.

—Cuénteme, ¿cuánto tiempo llevaba esperando este momento?

—Mucho, cada vez lo veía más cerca porque iba cumpliendo objetivos y el año pasado empecé a jugar con asiduidad. Esta pretemporada sabía que era, quizás, el año más importante de mi carrera.

—¿Llegó a pensar en tirar la toalla?

—Sí que hubo un momento que pensé que si la temporada pasada no jugaba mucho no iba a seguir así. Jugando 16 partidos por temporada yo no podía sentirme útil.

—Se lo debe usted a su mujer según me cuentan…

—Después de un partido con el Karpaty no tuve buenas sensaciones, perdí un poco la ilusión, las ganas; y no me gusta hacer cosas que no me ilusionan. Entonces mi mujer tuvo unas palabras que hicieron que cambiara mi forma de ver las cosas.

—Pero el partido aquel le fue bien…

—Sí, fue un partido que ganamos 4-0, pero no me encontré cómodo y sufrí en un campo, y cuando se sufre en un campo no se disfruta.

—¿Qué es lo más duro en un portero?

—Que un fallo tuyo te retrata, no se perdona. Pero lo más duro es que sólo juega uno de los dos, y no se valora al otro. No es justo. Debemos estar mentalmente preparados para ambos casos.

—Hay quien se empeña en ver un enfrentamiento suyo con Palop.

—Quizás existe el morbo de que aquí se repitiera lo que ocurrió en Valencia, pero ni mucho menos es así. Huyo de ese tipo de polémicas, existe una buena relación, nos tomamos la situación con compañerismo y no hay que buscar donde no lo hay.

—¿Le sigue aconsejando?

—Gracias a Dios no es necesario ahora porque he mejorado mucho. Antes sí eran más frecuentes sus consejos, me ayudaba mucho.

—Me cuentan que sus entrenamientos son todo un espectáculo, que están ambos al máximo nivel. ¿No le va a dar tregua?

—Es normal, cuando no juegas tienes que apretar más, como yo lo hacía cuando no jugaba.

—¿Le ha costado más por venir de la cantera?

—Un canterano siempre tiene que hacer más para poder jugar, pero yo siempre he sentido el cariño de la afición y del club, y no voy a negar tampoco que me ha costado mucho llegar aquí. Me ha costado más de lo que le habría supuesto a un fichaje de fuera.

—Lo decía porque desde Monchi no había un portero de la casa en la titularidad.

—Sí, ha pasado mucho tiempo, ha habido porteros muy válidos desde entonces pero no han encontrado la oportunidad por las circunstancias que sean. Ojalá yo sea el que abra el camino.

—¿De quién ha aprendido más en estos años?

—El único compañero como profesional que he tenido es Andrés (Palop) y he aprendido muchísimas cosas de él. También quiero darle mucho mérito a Paco Leal, Joan Mesquida y Javi García, porque han contribuido mucho a mi crecimiento.

—Huye usted del típico prototipo de futbolista creído.

—No me gusta, no tienes por qué cambiar tu personalidad, tu humildad, los amigos de siempre, porque eso es lo que me ha traído hasta aquí. Quiero ser la misma persona, mantener los mismo amigos e ir a los mismos sitios a los que iba cuando no jugaba. No me gusta acaparar portadas, prefiero ir de tapado y seguir haciendo mi vida. Siempre he sido feliz, también cuando no jugaba, y quiero seguir siéndolo.

—Su felicidad ha aumentado con el nacimiento de su hijo.

—Sí, y mucho, al máximo, porque mi niño es lo más. Me olvido de un mal entrenamiento o de un mal partido al llegar a casa y verle sonreír. Él y mi mujer me dan mucha estabilidad en mi profesión.

—Dígame, ¿cómo vivió la incertidumbre de no saber si iba a ser el titular esta temporada?

—Me aislé un poco, había leído mucho de cómo iba a ser el reparto pero el míster no nos había dicho nada. Me sentó y me dijo que decidió hacerlo así, que no sabía si era la forma menos injusta o la más justa pero que no me relajara porque eso podía cambiar.

—Ahora que ha llegado, ¿cuesta más llegar o mantenerse?

—Mantenerse, sin duda. Llegar es muy difícil pero mantenerse a un nivel muy alto, y apretándote como lo hace el compañero… No te puedes relajar y no lo voy a hacer. Me ha costado mucho llegar aquí y debo seguir trabajando para mejorar aún más.

—¿Le gusta ver sus partidos?

—Sí, es lo primero que hago al llegar a casa, centrarme en los fallos, y los comento con Javi García —el preparador de porteros—.

—Sorprende que se hayan acoplado tan rápido a su nuevo técnico.

—Bueno, se ha trabajado bien, el míster traía las ideas muy claras y las hemos asimilado. Se ha visto lo que quería él, un equipo sólido, que solucione los problemas defensivos que no hay que negar que había y que han sido nuestro lastre estos dos últimos años. Una vez que los arreglemos el equipo mejorará aún mas y cogerá fluidez en ataque, y se parecerá poco al que estamos viendo hoy.

—En esa mejoría defensiva, ¿cuánto ha influido la figura de Spahic?

—Creo que le ha dado contundencia, veteranía, y es un futbolista muy inteligente. Sabe cuándo tiene que pasar el balón en largo, cuándo sacarlo jugado y sobre todo destaca por su carácter.

—¿Qué ha cambiado este año para que la eliminación europea no les haya hecho tanto daño como ante el Braga?

—Hemos aprendido de errores del pasado y eso me dice mucho del equipo. La reacción ante el Málaga a pocos días de la eliminación dice mucho del equipo, el orgullo que sacó para superar una situación tan adversa.

—Apueste por su equipo en la Liga.

—Creo que vamos a acabar terceros, ojalá fuéramos primeros, pero hay que ser realistas, si se va la Liga a 90 puntos tenemos muy poco que hacer.

—¿Apostaría por acabar como «Zamora» de la Liga?

—Sinceramente, sacrificaría sin duda ser Zamora por lograr mis objetivos.

—¿Ha cumplido ya algún sueño?

—El día que debuté en el Sánchez-Pizjuán poca gente había más feliz que yo, lo hice en mi casa, con mi gente y con victoria.

—¿Qué le queda?

—Levantar un título, tuve la suerte de ganar la Copa del Rey, tocarla, pero no con el protagonismo que a uno le habría gustado.

—Que así sea.

—Gracias.

A la espera de una llamada para renovar

—Tiene en Negredo a un amigo en el vestuario, su renovación le habrá alegrado mucho, ¿no?

—Sí, yo sabía que estaba cerca, es una buena noticia para el sevillismo. Ya demostró el año pasado el delantero que es y creo que va a ir a más. Es una operación magnífica para el club porque se asegura un delantero de talla mundial para el futuro.

—¿Será usted el siguiente?

—Estamos a la espera de que llegue la llamada, la semana que viene (por esta) empezarán los contactos seguramente. Yo estoy tranquilo, mi trabajo es el que me da lo que tenga que ganarme. Seguramente ahora es cuando más tranquilo estoy.

—Pero la titularidad le debería garantizar una ficha más acorde a su puesto.

—Evidentemente todo el mundo quiere mejorar, y yo también, debo ser ambicioso. Renovaría de por vida, pero ya digo que me gustaría mejorar, como a todos.