Jesús Navas, un lujo solamente al alcance de los más poderosos

Por  0:30 h.

Navas es un futbolista de muy alta cotizaciónHa explotado Jesús Navas, que ya hace tiempo no apunta maneras sino que dicta desde la banda. Es un manjar en el escaparate, y por eso se teme que tarde o temprano vuele de Nervión, por la misma razón que Daniel Alves, Baptista o Sergio Ramos, es decir, porque algún equipo se atreva a ponerle encima de la mesa al presidente del Sevilla una cantidad fuera de mercado. Si no es así no se moverá de su casa, según la lógica que blande José María del Nido. «Me parece una falta absoluta de respeto al club, al presidente y al jugador. Por esa cantidad no recibo a ningún presidente del mundo», zanjó contundente el dirigente cuando se le informó de una supuesta oferta, por ahora globo sonda, de 22 millones procedente de Inglaterra.

La pregunta es la siguiente: ¿cuánto vale Jesús Navas? Es obvio que lo que indique su cláusula. Pero para precisar aún más, ¿por qué cantidad estaría dispuesto el Sevilla a desprenderse de sus servicios si es que algún club del Viejo Continente se volviera loco por reclutarlo? Varios agentes consultados por este periódico, en calidad de expertos conocedores de la materia, el zoco futbolístico y sus entretelas, se pronuncian sobre este tema y, más que eso, reflexionan acerca de los múltiples factores que influyen en la estipulación del precio de los futbolistas.

El valor es lo que se paga

«Un jugador vale lo que un club esté dispuesto a ofrecer por él, con el condicionante, lógicamente, de que lo acepte el equipo vendedor», concluye proverbial Pedro Bravo, que además de un reputado representante es presidente de la Asociación Española de Agentes de Futbolistas (AEAF), así que la suya es palabra autorizada. Cree Bravo que «Del Nido tiene seguro un precio de venta de Navas en la cabeza por debajo del cual, si es que quiere desprenderse del jugador, que eso también se desconoce, no aceptará sentarse con nadie».

Lógica mercantilista

Así que, en el fondo, de acuerdo con esta última reflexión, la lógica de funcionamiento es la pura y dura mercantilista. No hay más. De acuerdo con Adam Smith, una vez más mandan la oferta y la demanda, y por esa misma razón han de tenerse en cuenta condicionantes adicionales que le añaden complejidad y cuerpo a la ecuación como la solvencia financiera de la entidad de origen del jugador. «Está claro, por ponerle un ejemplo, que no es igual ahora mismo la situación económica del Valencia que la del Sevilla», apunta otro agente que prefiere mantenerse en el anonimato. La del Sevilla, como dijo su vicepresidente, José María Cruz, hace unos días, es envidiable.

Juan Maraver, agente del entrenador Joaquín Caparrós o de José Manuel Pinto, el guardameta del Barcelona, aporta otro enfoque diferente. «Si el mercado estableció que el valor de David Villa, que es uno de los jugadores más importantes del Valencia, es ése (42 millones de euros, no se olvide), el de Navas, por lógica, porque ha sido uno de los futbolistas más decisivos de las últimas temporadas en el Sevilla, ha de ser el mismo. Los dos son emblemas de sus equipos». Quiere decir Maraver que cada club ha de determinar el precio en función del daño que le genere al equipo «la pérdida de ese activo». Y cita, para explicarlo, un ejemplo gráfico, el mejor tal vez: «Cristiano Ronaldo le costó al Real Madrid 96 millones, una cifra desmesurada, pero es que el Manchester United solicitó tal cantidad tras calibrar seguramente el perjuicio que le significaba desprenderse de un jugador de tanta importancia», entiende este agente, y razona a continuación que en este tipo de mega-operaciones la influencia de la crisis financiera global, que repercute negativamente en todos los mercados, afecta de manera relativa: «Sí, claro que influye, pero al final hay cinco o seis conjuntos en Europa que tienen un potencial económico descomunal y, a la vez, una serie de jugadores que interesan y pueden colocarse sólo en esos equipos», anota. Navas, claro, es uno de ellos.