Castro: «El objetivo real del Sevilla es entrar en la Champions»

Hace balance y habla de la campaña de abonos, de Emery, de los objetivos, los fichajes...

Por  3:08 h.

Desde que José Castro Carmona, natural de Utrera, esa localidad que tanto ha dado al Sevilla FC, accediera a la presidencia del club, la principal duda que existía era cómo iba a sobrellevar la entidad el cambio en la dirigencia tras los nueve años de éxito de José María del Nido, en los que añadió seis títulos a sus vitrinas. La respuesta ha resultado mejor de lo esperado y parece que nada ha cambiado en Nervión, donde Castro ha logrado mantener la estabilidad institucional y, en sólo seis meses en el cargo, sumar el primer título de su etapa al frente. Además, el triunfo en Turín ante el Benfica le da la posibilidad de optar a otro trofeo europeo, la Supercopa ante el Real Madrid, que se jugará el próximo 12 de agosto en Cardiff. Pero eso queda lejos y José Castro hace balance para ABC de lo vivido en estos seis meses y de lo que queda por vivir. Se muestra orgulloso por lo que ha conseguido -siempre destaca al grupo- y también ambicioso con respecto al futuro. Recalca una y otra vez que el proyecto del Sevilla que comenzó la temporada pasada era a tres años, pero también reconoce que, como la primera campaña ha sido tan positiva, debe mirar más allá de lo previsto. Por eso habla sin tapujos de la Liga de Campeones, Pero también lo hace de la salida de Rakitic, de la posible venta de Alberto Moreno, de la situación con Emery, de la campaña de abonos o de la posibilidad de que haya algún fichaje que ilusione a la afición.

-Seis meses en la presidencia y ya tiene un título en su haber. El balance de José Castro no puede ser mejor, ¿no cree? 

-El balance tiene que ser positivo. Primero porque en el club se ha transmitido esa tranquilidad necesaria para que la entidad funcione como siempre y, en algunos casos, hasta mejor; y sobre todo porque tenemos la gran suerte de que en este corto período de tiempo hemos logrado un título, algo que es muy difícil y que se ha hecho gracias al esfuerzo de todos, en una temporada llena de cambios, no sólo en la presidencia de la entidad, sino también con el gran cambio que se hizo en la plantilla antes de comenzar la temporada. Todos nos sentimos felices por conseguir los objetivos, no sólo yo. Yo no pienso en mí sino en la entidad, es mi forma de ser. Mi presidencia va destinada a seguir creando ilusión en el sevillismo y cumplir los objetivos. Me gustaría que me recordaran cuando culmine mi etapa como un sevillista que trabajó para el Sevilla y que para él era lo primero el Sevilla y después las demás cuestiones.

-Muchos temían la transición de la etapa Del Nido a la nueva comandada por usted, y al final parece que no había que temer tanto. 

-Es verdad que la transición ha sido tranquila, fruto de que se han tomado las decisiones adecuadas y de las estructuras de las que goza este club a las que le estoy dando mi sello. Eso ha propiciado que sea una transición tranquila, eso y la estabilidad accionarial, que es tan importante un club. Si no sólo hay que ver varios ejemplos del fútbol de nuestro país en los que la inestabilidad crean más problemas que ayuda a los propios clubes. Las decisiones que toma el consejo van respaldadas por esa estabilidad que permite que lo dejen trabajar a uno.

-¿Qué diferencias como mandatario hay entre Del Nido y José Castro? 

-Esa es una pregunta que deberían responder ustedes los medios. Las formas de ser son distintas. Sin duda soy menos vehemente que José María, pero también esa vehemencia ha aportado muchas cosas buenas. Del Nido ha sido el mejor presidente de la historia del Sevilla. No somos la misma persona, vemos algunas cosas de forma diferente, pero en lo básico pensamos igual y por eso la transición ha sido más fácil.

-Ha hablado de su «sello», ¿cuál es ese sello de José Castro? 

-Son muchas cosas en el día a día, algunas se han visto y otras se verán. He compuesto un consejo con algunos miembros nuevos, otros más vendrán e irán renovando el club para hacer el consejo que entiendo oportuno. Lo que tengo muy claro es que, además del comité ejecutivo, hay un consejo de administración en el que el debate se debe enriquecer. Nadie tiene la varita mágica para saber todo, por lo que esa agrupación de pareceres e ideas debe beneficiar al club. Los personalismos no son buenos, ocho ven más que cuatro y dieciséis más que ocho. Para mí es muy importante que haya personas que aporten y enriquezcan el debate dentro de los órganos de gobierno.

-Una de sus obsesiones era que regresara José María Cruz y otra, homenajear como merecía a Roberto Alés. Al margen del título logrado en Turín, ¿es de lo que más orgulloso se siente? 

-Me siento muy orgulloso de ser presidente del Sevilla, pero para mí es más importante ser sevillista que ser presidente del Sevilla. Amo mucho más al Sevilla que la presidencia, pero es verdad que es un orgullo ser presidente de tu equipo. Para lograr los objetivos marcados es importante tener un equipo adecuado, y para mí José María Cruz era una pieza importante. He tenido que esperar unos meses hasta que ha tomado la decisión. Y lo de Roberto Alés es simple justicia, no mérito mío, ya que la importancia suya en una época muy difícil para el club, en la que tenía que calmar a los proveedores, y en el que la seriedad no imperaba en esta casa, está fuera de toda duda. La estabilidad empezó con él.

-Otra de las cosas que siempre preocupa más al aficionado es el precio de los abonos, ¿van a subir, se mantendrán o bajarán, qué le dice José Castro a la afición? 

-En unos días haremos la presentación. No me equivoco si le digo que el precio de los abonos es de los temas que más polémica suscita en el consejo de administración. En pocos días saldrán esos precios. Seremos sensibles con el momento que se vive en la sociedad. Vamos a intentar que todos los aficionados estén contentos, teniendo en cuenta que tampoco podemos regalarlos porque la entidad vive de estos ingresos, al margen de los derechos televisivos. Vamos a hacer cambios para que la afición esté satisfecha.

-¿Va a bajar el carnet? 

-Vamos a ser permisivos, vamos a tener esa forma de pensar en la que es importante el abono, pero también que el equipo esté apoyado. Subidas no van a haber, hay otras connotaciones que saldrán a la luz en su momento.

-Lo que más polémica suscitó el año pasado fue la supresión del carnet infantil, ¿regresará esta temporada?

-Que todos los sevillistas tengan la tranquilidad de que sabemos que ese es uno de los temas más complicados y que se resolverá. Estoy contento con lo que hemos decidido y pronto lo vamos a dar a conocer. Estamos convencidos de que van a gustar los precios de los abonos, aunque sabemos que es muy difícil contentar a todo el mundo.

-El 12 de agosto José Castro tiene una nueva oportunidad de levantar un título, ¿espera poder lograrlo? 

-Ojalá que así sea, pero mi título más importante es que cuando yo me marche, sea dentro de tres, cinco o los años que sean, me recuerden como un sevillista que ayudó a mejorar el club, no solo en títulos sino en otras cosas importantes como la estabilidad, la eficacia y el orgullo de no tener ningún problema económico en el futuro. Para mí sería una auténtica hecatombe entrar en concurso de acreedores o que la Liga le limitase el importe a emplear en fichajes al Sevilla. No puedo prometer que vamos a lograr otro título, pero lo vamos a intentar siempre, como responde a la ambición propia de este club.

-Tras lograr una quinta plaza y un título, le exigirán lo mismo o más. ¿Cuál es el objetivo para la temporada próxima?

-El objetivo real es, sin salirnos de la línea de hacer un equipo a tres años, intentar entrar en la Liga de Campeones. Es difícil, por los presupuestos que hay superiores al nuestro, pero lo vamos a intentar. Eso sí, teniendo en cuenta que es un equipo que sigue en formación, a pesar de que hayamos ganado un título. Intentaremos repetirlo, pero sin la presión extra de lograrlo.

-Nunca sería un fracaso ser quinto de nuevo, ¿no? 

-Entrar en Europa nunca es un fracaso para esta entidad, más como está el fútbol. Obviamente, siempre intentamos mejorar nuestra entidad para llegar a la Liga de Campeones. Nosotros queremos más, pero para lograr más sin más ingresos, una vez saldrá y otras no. Ilusiones, todas.

-¿Uno de los problemas de los presidentes del fútbol es no saber retirarse a tiempo? 

-Es posible pero también es difícil. Tenga en cuenta que la mayoría de los presidentes están es porque son muy de su equipo, y cuando salen las cosas bien cuesta marcharse, porque crees que puedes dar más. Hay que saber el momento de retirarse, ojalá yo lo sepa cuando llegue el momento. También hay presidentes como Jorge Pinto da Costa, del Oporto, que lleva muchos años y el aficionado está muy contento.

-En el proyecto a tres años que se fijó el club es figura clave Emery, ¿es capaz de desconectar en sus vacaciones o le llama todo el tiempo para ponerse al día de lo que ocurre en la entidad? 

-La verdad es que estamos encantados con Emery. Es un enfermo del fútbol, que ojalá descanse estos días, pero lo dudo. Es tan enfermo del fútbol y tan arraigado en el club que contagia entusiasmo, y ese entusiasmo es bueno para la plantilla. Con independencia de que haya cumplido los objetivos y que le hayamos renovado por dos temporadas, es lo que yo quiero para la entidad, trabajo, esfuerzo, lucha y constancia. Palabras que encarna él y que nos han llevado al éxito.

-¿Le ve José Castro tan impregnado de sevillismo como para que haya sido capaz de renunciar a un interés del Milan por él? 

-No solo está impregnado de sevillismo sino que dice que lo primero que va a hacer cuando vuelva de sus cavaciones es saberse todo la letra del Himno del Centenario del Sevilla, al igual que sus jugadores. Hay un antes y después en esta Liga Europa. Para mí fue tras el partido ante el Valladolid, cuando después de ganar la afición inyectó el ánimo de remontada para la vuelta de los octavos de final ante el Betis en el Benito Villamarín. Y después de hacer esa hombrada de remontar la eliminatoria en el campo del eterno rival, donde los jugadores le cantaron el himno a los aficionados y no al revés, como suele ocurrir. Eso es algo para la historia.