Carole jugó durante un tiempo con gafas protectoras
Carole jugó durante un tiempo con gafas protectoras

La historia de Carole, un ejemplo de superación

Cuando tenía nueve años recibió un balonazo y perdió gran parte de la visión en su ojo izquierdo, percance que no le ha impedido llegar a la élite

Por  5:00 h.

Detrás de Lionel Carole, penúltimo fichaje realizado por el Sevilla en este periodo veraniego, hay una gran historia de superación que tiene su génesis en el año 2000. Por aquel entonces el parisino sólo tenía nueve años y jugaba en los escalafones inferiores del Villembomble Sports, un modesto equipo de su barrio. Disputando un partidillo, tuvo la mala fortuna de recibir un balonazo en su ojo izquierdo, pero no le dio demasiada importancia. Algo de lo que se arrepentiría toda la vida, ya que el percance se agravó con el paso de las horas y ya sí se vio forzado a acudir al hospital, donde tras una serie de interminables pruebas terminaron confirmándole que había perdido gran parte de la visión en ese ojo de manera irreparable. Sin duda, fue un mazazo para Carole, que en ese momento no era más que un niño que tenía el sueño de ser futbolista.

Y no renunció a él. En un primer momento, los médicos le desaconsejaron seguir practicando el fútbol, pero a base de insistir consiguió que le diesen una alternativa: jugar con unas gafas similares a las que acababa de popularizar el holandés Edgard Davids. Conseguirlas no fue fácil: aún no las fabricaban en Francia y su familia tuvo que comprarlas en Estados Unidos por unos 400 euros. Una fuerte inversión que le hizo feliz y a la larga terminaría dando unos réditos inimaginables. Con ellas en su rostro, Carole sentía que su ojo sano estaba bien protegido y volvió a jugar. Y despuntó. Tanto es así que los ojeadores del Nantes se fijaron en él y lo incorporaron a su cantera. «Lo fichamos con 15 años. Le vimos como lateral izquierdo y nos gustó mucho. Sin mencionar su fútbol, que ya es conocido, desde el primer momento nos llamó la atención su calma, su madurez y su capacidad de escuchar. Era, y sigue siendo, un muchacho que está por encima de la media en términos de seriedad, disciplina y trabajo», explica a ABC Mathieu Bideau, responsable de captación del Nantes. A su juicio, el percance que sufrió nunca ha afectado a su rendimiento: «Se ha adaptado perfectamente a esta circunstancia. Inicialmente llevó gafas de protección durante meses, pero luego decidió jugar sin ellas». Ese paso, el de jugar a cara descubierta, simbolizó el fin de sus miedos y el comienzo de su etapa como profesional.

Carole llegó a jugar 16 partidos con el primer equipo del Nantes, pero pronto decidió cambiar de aires y dar el salto a un club potente del panorama europeo: el Benfica. «En aquel momento el club estaba en Ligue 2 y atravesaba muchas dificultades. No quiso renovar y se marchó, pero nos arrepentimos de no haber hecho algo más para retenerle. No me sorprende la progresión que ha tenido. Él forma parte de esa minoría que dentro y fuera del campo tiene todos los ingredientes necesarios para triunfar», señala Bideau.

Tras un breve paso por el filial del equipo lisboeta, Carole volvió a Francia para jugar en el Troyes, el equipo en el que explotó definitivamente a las órdenes de Jean Marc Furlan, que atendió la llamada de este periódico: «Es un jugador con un físico de mucho nivel. Tiene una complexión atlética y es capaz de jugar a un ritmo muy alto. Tácticamente es muy inteligente, aunque cuando lo conocí era demasiado prudente a la hora de atacar. Por suerte, mejoró mucho en ese aspecto». El que su fuera su entrenador le ve preparado para jugar en un equipo de grandes aspiraciones como el Sevilla, donde tendrá que competir con Escudero. «Yo pienso que a él le viene mejor jugar con presión. Sin ella, puede tener dificultades para motivarse. Al menos, esa es la impresión que me daba a mí cuando le dirigí hace varios años. Quizás haya cambiado en ese sentido», señaló. Lo que sí tiene claro Furlan es que el revés que sufrió en su ojo izquierdo ya es historia. «Sabíamos lo que le había pasado, pero no tuvimos ninguna preocupación al respecto. Él juega con la misma confianza que cualquier otro jugador. Y además lo hace muy bien», sentenció.

Sus buenas actuaciones en el Troyes le valieron para ser traspasado al Galatasaray, que pagó 1,5 millones para hacerse con sus servicios. Con el equipo turco llegó a jugar, la Champions League, participación que no podrá repetir este año ya que el Sevilla ha decidido no inscribirle para esta competición, si bien el afán de superación del francés invita a pensar que en el futuro tendrá más oportunidades.